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''El mito es tan poderoso que se equipara a la obra'', evalúa el ensayista

De Frida se ha dicho lo bastante, pero todavía no lo suficiente, dice Monsiváis

Fuentes: La Jornada

Parecería que sobre Frida Kahlo se ha dicho todo, pero lo que ha sucedido es que »se ha dicho lo bastante, para que lo identifiquemos con todo, y no se ha dicho todavía lo suficiente; porque el todo cambia con cada generación, es decir, el conocimiento de Frida es muy distinto del que se tenía […]

Parecería que sobre Frida Kahlo se ha dicho todo, pero lo que ha sucedido es que »se ha dicho lo bastante, para que lo identifiquemos con todo, y no se ha dicho todavía lo suficiente; porque el todo cambia con cada generación, es decir, el conocimiento de Frida es muy distinto del que se tenía en 1940, al que se tiene hoy, que además se enfrenta a un fenómeno con repercusiones internacionales», comentó Carlos Monsiváis en la presentación del libro Frida Kahlo. Un homenaje, que se realizó este martes en el Club de Industriales.

Luego de señalar la manera en cómo el público de diferentes generaciones ha apreciado la vida y obra de la pintora y cómo Frida desde su juventud se dio a conocer muy pronto, pues »nunca pasó inadvertida» debido a que era la compañera de Diego Rivera, Monsiváis destacó que sin la Revolución Mexicana, »ninguno de los hoy grandes artistas hubiera tenido el público que tuvo».

Ese movimiento armando -abundó el escritor- creó, entre otras cosas, »la sensación de una ‘originalidad nacional’, concepto que se puede discutir, pero lo que no se puede negar es que ese primer público de Frida creía devotamente en la originalidad nacional, así no estuviera consciente del término o sus repercusiones.

»En ese contexto, Frida se sitúa como un producto de la originalidad nacional», para cuyo desarrollo (de esa originalidad) se deben destacar las aportaciones de Fernando Gamboa, quien »casi por su cuenta, crea el primer espacio canónico de la pintura mexicana».

Monsiváis comentó que cuando vio a Frida por primera vez, en 1954, en una manifestación de rechazo por la intervención de la CIA en Guatemala, la pintora »ya era un fenómeno capitalino muy intenso.

»Era la dolorosa, la compañera de Rivera. Tenía algo de esa religiosidad laica que con el tiempo se fue acrecentando. Al verla, estábamos presenciando un espectáculo magnético, estabamos viendo una especie de virgen que no dependía de una sistema de comunicación extraterrenal.»

Autorrepresentación con misterios

Frida -»que no depende de Diego en cuanto a su proyección artística»-, a partir de su muerte »se va convirtiendo de un modo creciente para el público, en una obra que tiene que ver básicamente con la autorrepresentación y con la idea de que en esa autorrepresentación hay misterios, enigmas, que al develarlos permiten un goce estético importante», definió Monsiváis.

Con la fridomanía, continuó, existe un público que no puede distinguir entre la vida y la obra de la pintora, además »parece que la vida de Frida es tan espectacular y épica a su manera, que lo único que hay que esperar es una miniserie pronto, porque finalmente es un personaje que no se agota. El mito es tan poderoso que se equipara a la obra y eso es casi imposible de decir de un artista».

En la presentación de Frida Kahlo. Un homenaje estuvieron presentes Gerardo Estrada, titular de Difusión Cultural de la UNAM, y Luis-Martín Lozano, director del Museo de Arte Moderno.

Lozano centró su intervención en los momentos históricos y culturales de la vida de la pintora, antes de conocer a Diego Rivera. De cuando la joven Kahlo rezaba y comulgaba, de su relación con Alejandro Gómez Arias, »a quien entregó su virginidad», de sus sueños de viajar a Estados Unidos, su avidez por la lectura y el encuentro con algunos estridentistas.