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El día del piolet

Fuentes: Rebelión

El día del piolet [1] Hay cosas que no se borran con piolet. Trotsky comprendió la necesidad de una «Federación Internacional de Artistas Revolucionarios e Independientes»[2] para contribuir a organizar pensamiento y praxis creadora porque nada de lo que ocurre al artista, y a su obra, es indiferente a la historia que le rodea. Porque […]

El día del piolet [1]

Hay cosas que no se borran con piolet. Trotsky comprendió la necesidad de una «Federación Internacional de Artistas Revolucionarios e Independientes»[2] para contribuir a organizar pensamiento y praxis creadora porque nada de lo que ocurre al artista, y a su obra, es indiferente a la historia que le rodea. Porque lo que ocurre en la producción artística expresa de manera compleja y contradictoria lo que le ocurre a las sociedades. Ideas, horrores, injusticias, retrocesos y avances. Nos guste o no. Porque es imprescindible aclarar que no hay arte, ni artistas, impermeables, «asexuados»…inmaculados. Porque es inexcusable insistir en el papel del artista como productor de significados en una lucha histórica y de clases que no le es ajena, distante ni abstracta. Porque es necesario repetir que el «arista es un trabajador» que lucha en las mismas condiciones de explotación, marginación, ignorancia y alienación que el conjunto de los trabajadores en todo el planeta. Ni iluminados, ni privilegiados.

Es falso que el trabajo del artista sea «inexplicable» o incognoscible según afirman algunos sublimadores compulsivos. La producción artística es práctica humana que actualiza dialécticamente lo objetivo y lo subjetivo, en una práctica- trabajo- determinado por su historia, función e intereses de clase. Es trabajo atado a las leyes generales del desarrollo desigual y combinado y determinado también por sus marcos teórico-metodológicos… es producción determinada ideológicamente. No existe la orfandad. El artista vive plagado por los vicios del atraso histórico en que vive, incluso sus avances, y suele reproducirlos de manera conciente e inconsciente. Su trabajo, frecuentemente alienado, puede ser también, alienante. Expresión clara del debate capital-trabajo.

Ningún artista está a salvo de las contradicciones del capitalismo y, aun oponiéndosele, el carácter real de sus relaciones sociales como trabajador hace que sus fuerzas creadoras sean sometidas a las mismas condiciones de explotación que millones de personas en todo el mundo. En las galerías o en los museos… en las conferencias y en las aulas. Y es que es indispensable que el artista identifique el impacto de la alienación sobre su trabajo como idéntica a las demás formas de alienación, incluidas las ideológicas, para que sea conciente las deformaciones posibles en su producción creativa, las falsedades y virtudes resultado de las contradicciones de la vida colectiva real contra el fetichismo de la mercancía llamada obra de arte. Está claro pues que el trabajo de los artistas no es episodio místico ni arrebato extraterrestre de musas veleidosas. Está claro que el trabajo de los artistas no privilegio de los dioses. Está claro que la producción artística no es iluminación individualista ni dádiva del destino para provecho mercantil de algunos «genios». Está claro que el trabajo de los artistas no es exclusividad de demiurgos, no es reservorio de iluminados, no es luz mesiánica. Se trata de una práctica humana que evoluciona con la historia y para la historia. Que, a diferencia de algunos usos, debería liberarnos y desarrollarnos a todos. Se trata de una actividad humana colectiva e histórica, que se ha desarrollado de manera desigual, combinada e injusta, que se ha teñido con toda clase de misticismos chocarreros.

Salvo casos relativos, la inmensa mayoría de las herramientas para la producción artística, desde los lápices para dibujar hasta las cámaras para filmar, son hoy más poderosas, eficaces, eficientes y al mismo tiempo están más concentradas hegemónicamente que en cualquier otro momento de la Historia. Hay maravillas tecnológicas y conquistas científicas que sirven para encerrar la creatividad en lugar de liberarla. Los artistas en general son cada día más pobres, los libros para estudiar son más caros, los espacios para exhibir están cada vez más condicionados por la lógica usurera de los comerciantes… y el clientelismo burocrático de algunas demagogias neoliberales. Se frena el desarrollo, se destruyen las fuerzas productivas. Se destruye el estado de ánimo, impera la desconfianza, la desesperación y la desorganización.

Los artistas en general no tienen vacaciones, servicio médico, jubilación… el carácter errático de sus ingresos, ventas o contrataciones impide generar ahorro alguno y desde luego las oportunidades para actualizarse o capacitarse en los niveles más exigentes de cada disciplina son caros o están vedados incluso por una especie de «selección natural» de clase, recomendados, acomodados… el precio de la independencia se paga con un sistema de marginación que es tramposo y chantajista. Si se elige ser independiente no se tiene derecho a exigir beneficios comunes… esclavitud modernizada. Y hay artistas que ni cuenta se dan de semejante trampa. Mientras los intermediarios lucran de mil formas.

Si la producción artística está dominada por el modo capitalista de producir, distribuir y consumir arte es porque la mayoría de los creadores está alienada, dispersa, desorganizada y empobrecida ¿Será imposible agrupar fuerzas para buscar caminos propios y no sólo dádivas o subsidios?. Será imposible unirse para luchar contra todo lo que frena el desarrollo del arte independiente y revolucionario? Trotsky pensaba: «No tenemos intención alguna de imponer todas las ideas contenidas en este llamamiento, que consideramos un primer paso en el nuevo camino. A todos los representantes del arte, a todos sus amigos y defensores que no pueden dejar de comprender la necesidad del presente llamamiento, les pedimos que alcen la voz inmediatamente. Dirigimos el mismo llama-miento a todas las publicaciones independientes de izquierda que estén dispuestas a tomar parte en la creación de la Federación internacional y en el examen de las tareas y de los métodos de acción. Cuando se haya establecido el primer contacto internacional por la prensa y la corres-pondencia, procederemos a la organización de modestos congresos locales y nacionales. En la etapa siguiente deberá reunirse un congreso mundial que consagrará oficialmente la fundación de la Federación internacional. He aquí lo que queremos:La independencia del arte – por la revolución; La revolución – por la liberación definitiva del arte». André Breton, Diego Rivera México, 25 de julio de 1938.

Es probable que demos todos un salto cualitativo importante cuando, organizadamente y revolucionariamente, los artistas choquen contra las fórmulas ideológicas, económicas y culturales que le son adversas; cuando la creación artística que «es siempre un acto de protesta contra la realidad, consciente o inconsciente» sirva a la lucha emancipadora de la humanidad toda por «estar impregnada subjetivamente de su contenido social e individual, de haber hecho pasar el drama por sus nervios y de buscar libremente dar una encarnación artística a su mundo interior».

El piolet no impedirá: Que la imaginación cumpla su tarea como herramienta de la revolución y haga suya la necesidad urgente de luchar por el socialismo. Que la imaginación se haga programa mínimo y máximo de imaginación revolucionara… programa de transición poética y emancipadora contra la burguesía lacaya del capital internacional. Imaginación herramienta revolucionaria al servicio de la clase obrera, los campesinos pobres, los jóvenes y los explotados, imaginación programa de emancipación mundial contra el desempleo de los artistas y contra el robo de cada puesto de trabajo que no es un patrimonio individual sino social. Imaginación poética y revolucionaria contra toda discriminación salarial por razón de edad o sexo. Programa revolucionario de la imaginación que reivindique el derecho de los artistas, sus derechos sindicales y laborales como trabajadores estables o eventuales. Imaginación poética y revolucionaria contra toda corrupción, amiguismo y persecución burocrática. Para el control de las fuentes de trabajo por parte de los comités de artistas delegados ratificados en asambleas permanentes. Imaginación creadora y arma contra toda afiliación obligatoria a cualquier corporación y para la participación libre de los artistas en todo foro de discusión, educación y organización de trabajadores. Arte revolucionario y creador para que la jubilación sea el 100 % de salario real y permita cubrir ese puesto con un joven, cobrando cuando menos el salario mínimo profesional con escala móvil de salarios. Imaginación revolucionaria para que los artistas tengan vacaciones pagadas y dos aguinaldos al año equivalentes cada uno a 40 días de salario. 100 % de salario real en caso de enfermedad, accidente o vacaciones. Imaginación revolucionaria y arte no sólo para la lucha economicista, ni sectaria… para la existencia de comités de seguridad e higiene bajo control de los trabajadores todos los centros de trabajo. Reparto del trabajo entre todas las manos existentes, manteniendo el 100 % de salario real de la jornada si se diera una reducción de la misma. Ni un despido más, por un puesto de trabajo para todos los jóvenes. Plan permanente para la creación de empleo. Imaginación como arma revolucionaria para la expropiación de los monopolios, transnacionales y bancos sin indemnización y bajo control obrero.

En la medida que los artistas se organicen revolucionariamente será posible llevar a la práctica un programa socialista auténtico. Bajo el capitalismo es imposible acabar seriamente con los problemas del arte ni de la humanidad en general. Mejorar las condiciones de los trabajadores del arte sólo es posible si se lucha por transformar de raíz y acabar totalmente con la explota­ción que sufre la clase trabajadora en su conjunto es decir poniendo fin a la explota­ción que el capita­lismo ejerce sobre el conjunto de los traba­jadores.

Tomemos el derecho de llevar adelante, tanto en literatura como en arte, en ciencia, en educación, en agricultura y en carpintería… la investigación de nuevos medios de expresión, como derecho de la humanidad de continuar profundizando el problema humano de la libertad y renunciar a juzgar la calidad de una obra por la actual vastedad de su público. Opongámonos a cualquier tentativa de limitación del campo de observación y de acción que la humanidad aspire a crear intelectualmente para atender sus necesidades cambiantes. Logremos un acuerdo sobre las condiciones que, desde un punto de vista revolucionario poético faculte al arte, a la ciencia… a la poesía toda, a participar en la lucha emancipadora, permaneciendo enteramente libres, en su dominio específico. Sin que libertad implique indiferencia, sin que libertad suponga falta de solidaridad con la lucha obrera y campesina. Acordemos luchar contra quienes consienten que el arte, la ciencia y el pensamiento todo, sean sometidos a disciplinas incompatibles con sus medios, ratifiquemos nuestra voluntad deliberada de atenernos a la fórmula: toda la libertad en arte.

Coincidamos en no someternos a burocracia o secta alguna. En no aceptar la felicidad por etapas o en un solo país. No esperemos de la burguesía y del estalinismo nada que no sea execrable. Coincidamos en que es necesario organizarnos, que si la organización es, en lo posible, expresión de avance, nuestra situación es francamente atrasada, poco inteligente y acaso miserable. Aunque nos cueste a muchos será necesario someter a crítica atenta ciertos pensamientos nuestros que nos impiden luchar juntos. ¿Queremos, podremos?

Seremos capaces de encontrar la poesía Revolucionaria si trabamos un conflicto universal contra la lógica de la miseria. Si nos oponemos a cuanto reduce La poesía revolucionaria a un marco literario o decorativo. Si reunimos fuerzas de sobra para dar fin a toda farsa siniestra, a esta pulsión burguesa delirante y enloquecida que nos explota, a este circo de bestias asesinas. Todo está aún por hacer, lo estará siempre. No hay obra acabada.

«Combatimos contra la indiferencia poética, la limitación del arte, la investigación erudita y la especulación pura, bajo todas sus formas, y no queremos tener nada en común con los que pretenden debilitar el espíritu, sean de poca o de mucha importancia». Y nos urge organizarnos. Es necesario que se sepa, es necesario que se diga. No hay métodos rápidos ni técnicas milagreras para Unidad debemos saber que toda oficina, toda fábrica tiene su buena cuota de ritualistas obsesivos, de sádicos, de petulantes… El especial sadismo de la burguesía sabihonda a costa del ignorante tiene una larga historia, densa y amarga… Durante siglos, los profesores, los preceptores, los maestros de música y de canto eran, entre otros, en realidad, sirvientes… ¿Y hoy? ¿Dónde estamos parados? ¿Qué nos une? ¿Quién fabrica nuestra incapacidad organizativa, de unidad, de lucha, juntos… no revueltos?

Y la tarea primera sigue siendo contribuir, sin dogmas, con la organización revolucionaria no hay puerta de salida sin la revolución desorganizados somos como un barco que se hunde y apaga sus luces en las aguas de la impotencia, mientras, los perros burócratas ladran a las horas que se nos mueren. Acordemos la unidad porque muchos siguen haciendo pasar por «poesía» una impostura decorativa de «artistas» dedicados a disfrazar, estéticamente, la miseria. Mueven la cola, hacen gracejetas al patrón que saca cheques para comprarles, rentarles, exhibirles obra. Siguen haciendo pasar por «poesía» el idealismo solipsista, más enfurecidamente nihilista.

Coincidamos en unirnos en un Frente Mundial revolucionario con lugar para disentir y construir. Frente que sea frente y no espaldas de algo o alguien. Frente que no nos diluya, que no nos corporativice. Frente para no dejar de ser lo que pensamos y somos y para dejar de serlo sólo si lo deseamos y acordamos. Frente para ganar, no para que nos ganen. Frente para acompañar la revolución obrera y campesina, no para ilustrarla ni usufructuarla. Frente para la unidad no para la uniformidad. Frente confiable, no rentable. Coincidamos, porque es posible, para lo inmediato y lo mediato. Para lo de hoy y lo de siempre. Por lo legal y por lo legítimo. Por la esperanza y por la panza. Por la dignidad y por la espontaneidad. Por el humor y por el amor. Por el salario y por el ideario.

Y para eso es necesaria la organización revolucionaria de los artistas. Trotsky intervino en la convocatoria de la FIARI porque la emancipación de la humanidad sólo se puede conseguir por medios revolucionarios y el arte bien puede ser uno de esos medios. Esa convocatoria no la borró el piolet.

«No soy adversario de la poesía de tendencia como tal.», escribía Engels, «El padre de la tragedia, Esquilo, y el padre de la comedia, Asitófanes, fueron los dos vigorosamente poetas de tendencia, lo mismo que Dante y Cervantes, y lo que hay de mejor en La intriga y el amor, de Schiller, es que se trata del primer drama político alemán de tendencia. Los rusos y los noruegos modernos, que escriben novelas excelentes, son todos poetas de tendencia. Más creo que la tendencia debe surgir de la situación y de la acción en sí mismas, sin que esté explícitamente formulada, y el poeta no está obligado a dar hecha al lector la solución histórica futura de los conflictos sociales que describe». (Marx y Engels. Sobre arte y literatura. Madrid. Editorial ciencia nueva[3].


[1] Trotsky fue asesinado, con un piolet, por el español Ramón Mercader el 20 de agosto de 1940.
[2] La condición previa para el progreso de la humanidad es la lucha por la transformación socialista de la sociedad a escala mundial. Y los artistas y escritores pueden jugar un papel importante en esta lucha. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, cuando la humanidad libraba una lucha a vida o muerte en cada continente, Trotsky encontró tiempo para escribir un manifiesto en colaboración con el famoso surrealista Andre Breton, en él defendían la completa libertad del arte. El manifiesto, que tenía el objetivo de conseguir la adhesión de los artistas y escritores progresistas de la época a la causa del socialismo internacional, era una declaración de guerra contra el totalitarismo fascista y estalinista. En parte gracias a su iniciativa, en 1939 (en vísperas de la guerra), se formó el FIARI (Federación Internacional del Arte Revolucionario Independiente), aunque pronto colapsaría. Este hecho demuestra la enorme importancia que Trotsky daba al papel de los artistas y escritores en la lucha revolucionaria para transformar la sociedad. Introducción a los escritos de Trotsky sobre arte Alan Woods: http://www.engels.org/cuadernos/5_arte/ma1.htm
[3] Introducción a los escritos de Trotsky sobre arte Alan Woods: http://www.engels.org/cuadernos/5_arte/ma1.htm