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En Brasil Mario Necci aún espera justicia

Fuentes: viomundo.com

Mario Necci era un ingeniero naval originario de Roma que murió de mesotelioma. La viuda «Pedimos ayuda a Italia, pero nadie nos escuchó»

En Brasil todavía se extrae amianto. En 2020 produjo 71.200 toneladas, cuarto Estado del mundo después de Rusia (720.000), Kazajstán (227.000) y China (120.000).

Al igual que en Estados Unidos, en Brasil se considera el daño moral. Obtener una indemnización para quienes trabajan en el sector metalúrgico o de la construcción es rápido y puede llegar hasta los 500.000 dólares en casos de mesotelioma.

«En el sector marítimo tenemos muy pocos procesos judiciales, afirma Fernanda Giannasi, ingeniera y consultora de Abrea, una asociación brasileña de expuestos al amianto, y a menudo se llega a acuerdos. Como dos ingenieros holandeses que trabajaban en el astillero Verolme, que se negaron a acudir a los tribunales y a dar publicidad a los casos. Ambos murieron de mesotelioma.

Es difícil convencer a ingenieros o trabajadores especializados para que presenten demandas en Brasil».

Mario Necci, un ingeniero naval, nacido en 1945 y de origen romano, que vivió en La Spezia y luego en Brasil, presentó la demanda en el año 2015.

«Un amigo abogado nos aconsejó», explica su esposa Bianca, que todavía vive allí. «Después de jubilarse empezó a tener problemas -continúa- después de que tras visitar varios hospitales en uno de ellos le vieron algo en los pulmones: mesotelioma».

El amianto le acompañaría durante toda su vida laboral.

«Mi marido -explica Bianca- trabajó de 1981 a 2013 para la brasileña Transorrol Navegaçao. Cuando llegamos, trabajaba en un barco que venía de España, el Pioneiro, lleno de amianto». Bianca habría visto a su marido trabajando en ello.

«Después de estar aquí seis meses fui a visitarlo a Fortaleza -afirma- lo encontré en la sala de máquinas arreglando una caldera con amianto. Quién sabe cuánto respiró. Y no había protecciones».

Durante el juicio algunos testificaron que Necci enviaba a otros en su lugar mientras él estaba en la oficina. «Entonces, ¿cómo se habrían hecho dos pasaportes llenos de sellos? -pregunta Bianca- él siempre estaba en los barcos».

Luego, después de cinco años de agonía, en el año 2020 Necci ya no pudo resistir más. «Mi marido murió cuando ya no podía caminar, se asfixiaba», recuerda.

El proceso no ha terminado. Mario y su esposa pidieron ayuda en Italia, pero nadie los escuchó. «El único que hizo algo fue el Inail, que nos dio un pequeño reconocimiento -dice Bianca- por lo demás… nosotros, los emigrantes, somos sólo números.

«El juicio va fatal. Para cuidarlo vendimos todo y fuimos tres al funeral. No hay líneas de condolencias por parte de la empresa. No me importa el dinero, sólo quiero justicia. Pero sé que nunca lo tendré».

Publicado originalmente el diario italiano Il Manifesto.

Traducido por Marzia Necci, hija de Mario Necci.

Fuente: https://www.viomundo.com.br/blogdasaude/vitima-do-cancerigeno-amianto-o-engenheiro-naval-mario-necci-ainda-espera-por-justica.html