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Entrevista con el mexicano Sebastián Liera

Érase una vez un seminario, un semillero: un semillario

Fuentes: Rebelión

Son poco más de las tres de la tarde en la península de Yucatán; el calor, al que muchoas compas meridanoas parecen ya haberse acostumbrado, golpea con inclemencia a la guach (¿así lo escriben?) que llegó atraída por la convocatoria al CompArte por la Humanidad en estas tierras adoradoras, según dice nuestro entrevistado, del invasor […]

Son poco más de las tres de la tarde en la península de Yucatán; el calor, al que muchoas compas meridanoas parecen ya haberse acostumbrado, golpea con inclemencia a la guach (¿así lo escriben?) que llegó atraída por la convocatoria al CompArte por la Humanidad en estas tierras adoradoras, según dice nuestro entrevistado, del invasor que vino a someter a punta de fuego, religión y espada a los pueblos originarios mayas. Sebastián Liera es un compa extraño; peleonero y escurridizo: cuando lo conocí, hace más de 15 años, estudiaba actuación en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM, en la Ciudad de México, y recién había echado a andar un espacio de diálogo entre pares de la escena al que me invitó para hacerle de editora, o algo parecido: la RED@ctuar; pero, antes, venía de hacer teatro popular en Morelos, con el Grupo Cultural Zero (heredero del emblemático Grupo de Teatro Mascarones), y, todavía antes, venía de haber hecho teatro amateur en la Comarca Lagunera que lo vio nacer, dice, teatral y políticamente. Sin embargo, no era lo único a que se dedicaba; en Coahuila se había sumado a las filas de la CONAC-LN, pensando, porque así se lo dijeron, que se trataba del brazo civil del EZLN, y cuando el difunto Sup Marcos señaló a los abogados de la CONAC como usureros de la solidaridad se salió de aquellas filas, que lo llevaron incluso a ser integrante de la presidencia colectiva de la Convención Nacional Democrática en 1994, para caminar su simpatía por el neozapatismo con las organizaciones de la misma CND, pero no ya en su querida Laguna, sino en el Morelos de su madurez teatral y política. A casi cinco años de estar capitaneado la RED@ctuar lo vi subirse al barco de La Otra Campaña como adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y coordinar en lo editorial La Otra Chilanga ; hasta que un día, sin decir más ni más, desapareció para aparecer de nuevo, dos años después, en la Mérida de Yucatán caminando junto a las y los compas del CNI y siendo un colabor@ctor de La Hija de La Otra Chilanga.

Cuántas cosas por compartir y platicar en todos estos años, compa. Por un lado, La Otra Campaña, La Sexta, el CNI y ahora el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, posible candidata independiente a la presidencia de México; y, por otro lado, tu estancia en Yucatán, Teatro Hacia el Margen, tu residencia artística en el Centro Cultural Tapanco, la Red Alterna y, lo más reciente: el Seminario de Herramientas Escénicas y Sociales para la Acción Comunitaria que, entiendo, recién egresó a su segunda generación, ¿no es así?

Sí, bueno, en lo personal; el Seminario, que Bryant (Caballero) llama el SHESAC, por sus siglas, es la materialización en la praxis del concepto aquél de actu@cción que conociste en 2001, ¿recuerdas?, y que en éste segundo seminario involucró a colegas de las artes escénicas locales, cuyo trabajo y experiencia tienen una proyección nacional e internacional, articulados todes en la Red Alterna, junto con compas de organizaciones o colectivos de la sociedad civil.

La Seño Sociedad Civil de la que ha hablado el neozapatismo en éstas más de dos décadas, ¿no?

Sí, aunque una Seño algo distinta a aquella de los comunicados del Sup ; una Seño , a mi manera de ver, un poco más distante del zapatismo.

Y, la Red Alterna.

Sí, la Red Alterna, que nada tiene que ver con el zapatismo.

Y, si no tiene nada que ver con el zapatismo, ¿qué haces allí?

Bueno, yo estoy en varias cosas que no van de la mano del zapatismo; sobre todo porque yo mismo no soy lo que podría decirse un zapatista; simpatizo con el zapatismo, he buscado caminar cerquita de sus experiencias e iniciativas, pero no creo que las y los zapatistas me consideren uno de los suyos. Por eso, y por derecho propio, creo, camino en la Red Alterna, como lo hago en otros muchos espacios.

Y, ¿qué es la Red Alterna?

La Red Alterna es, como yo lo entiendo, el proyecto más ambicioso de la otrora Agrupación de Artistas Escénicos de Mérida, que en algún momento se dijeron de Yucatán, y ahora han decidido quitarse el gentilicio para poder dar cabida a colegas de distintas latitudes. Puede decirse, creo, ya elles me corregirán, que la Red Alterna es la marca de presentación de la Agrupación de un modo en que Agrupación y Red son ahora indivisibles. Así, la Red Alterna articula a un conjunto de, hasta hace poco, doce proyectos colectivos: La Rendija, Tapanco, Tatzudanza, La Camarita, Belacqua, Búnker, Tumàka’t, Mákinadt, Teatro del Sueño, Silkateatro, PorQuéNo y Replay Tequila; siete de los cuales contaban con espacios físicos: La Rendija, Tapanco, Tatzudanza, La Camarita, Búnker, Tumàka’t y Teatro del Sueño.

¿Hasta hace poco? ¿Contaban?

Bueno, nuestros colegas de Teatro del Sueño, que tienen en concesión el uso del Foro Alternativo Rubén Chacón, el edificio de la ex penitenciaría del estado, ya prácticamente se han despedido de la Red… yo espero que sea sólo un período de ajuste de sus tiempos y regresen en un futuro muy próximo; y, les colegas de La Rendija, que tienen sus sedes físicas del mismo nombre, y están discutiendo si continúan o no en la Red Alterna, sobre todo ahora que estamos trabajando en convertirnos en una cooperativa de artistas escénicos… y, bueno, Búnker Mérida, que siguen más puestos que un calcetín en la Red, de hecho Paula González, su principal promotora, es junto con Gervasio Cetto coordinadora de la Red Alterna, pero ya no cuentan con un espacio físico.

La Red Alterna son, entonces…

Tapanco, Tatzudanza, La Camarita, Belacqua, Búnker, Tumàka’t, Mákinadt, Silkateatro, PorQuéNo y Replay Tequila, y, creo, La Rendija, hasta que no digan lo contrario… aunque yo ya no mucho los cuento.

Y, los espacios; es decir, sus nodos físicos, son…

Pues, Tapanco, Tatzudanza, La Camarita y Tumàka’t.

Son los mismos espacios donde se desarrollaron las sesiones de trabajo de los nueve módulos del Seminario de Herramientas Escénicas y Sociales para la Acción Comunitaria; el SHESAC.

Sí, ni uno más, ni uno menos.

Y, ¿qué es el SHESAC?

Bueno, el Seminario … a mí no me gusta llamarlo SHESAC … es la segunda edición de un esfuerzo, por un lado, por hacer coincidir organizaciones de la sociedad civil y colectivos de artes escénicas en un espacio de compartición de experiencias y herramientas, y, por otro lado, por propiciar que dicha coincidencia ofrezca herramientas de trabajo en la doble idea de la actuación, la actuación estética y la actuación política, a jóvenes promotorxs comunitarixs que, a su vez, estuvieran comprometidxs en la generación de proyectos de desarrollo cultural en sus propios barrios, colonias, comisarías y pueblos.

¿Qué colectivos participaron el primera edición?

La primera edición, llamada Seminario de actu@cción: herramientas escénicas para la actuación social , contó con la complicidad de compañías y colectivos escénicos de la Ciudad de México (Lagartijas tiradas al sol e Inmarginales), Morelos (Truco de escenautas), Puebla (Ensamble LabEsc), Hidalgo (Útero Fractal), Campeche, (Rayuela Teatro), Querétaro (Factotum Escena), Tlaxcala (ContArte) y Oaxaca (Lukas Avendaño, y colectivos y organizaciones sociales abocados a temas de desarrollo humano (Terapia Psicocorporal, ahora Kaaxankilil), derechos humanos (Equipo Indignación), masculinidades (Ciencia Social Alternativa Kóokay), migrantes (Nadie es Ilegal), movilidad urbana (Ciclo Turixes), espacio de compartición de saberes y experiencias (Traficantes de Letras), derechos de las niñas y los niños (IEPA, A.C.), feminismos (Ellas Crean) y agroecología (Protrópico, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UADY).

Una representación muy rica de colectivos, compañías y organizaciones. ¿Cómo hicieron para contactar y traer a compañías de tantos estados de la república?

De la mano del proyecto Sacbé. Circuito regional de artes escénicas, llevado a cabo por el equipo de Tapanco Centro Cultural, referente geográfico de El Sótano, Colectivo escénico, en México.

¿En México?

Sí, El Sótano tiene integrantes en el Estado Español, Ecuador, Brasil y México. Bryant (Caballero) y Alejo (Medina), hasta hace poco socios directivos de Tapanco Centro Cultural, son los integrantes de El Sótano en México… digo hasta hace poco, porque el equipo de Tapanco está emprendiendo la titánica y valiosísima tarea de convertirse en cooperativa… de hecho, ellas y ellos, elles , son quienes están llevando la batuta en ése sentido al interior también de la Red Alterna; en ése construir, Bryant y Alejo se convierten en socios cooperativistas junto con les compas del equipo Tapanco, en igual de condiciones… quizás con más certificados de participación, porque durante cinco años no han percibido un salario por su trabajo en la A.C. y por el hecho mismo de ser soscios fundadores; pero, en igualdad en cuanto al valor de su voz y su voto… como en toda cooperativa que se precie de serlo.

¿El Sótano también se vuelve cooperativa, una cooperativa con socios de otros países?

Lo ignoro.

Y, con ellas y ellos, con elles, como dices, se llevó a cabo la segunda edición.

Sí, El Seminario de Herramientas Escénicas (y Sociales) para la Acción Comunitaria era inicialmente una propuesta de El Sótano/Tapanco; la habíamos integrado al proyecto «Entre El Sótano y el Tapanco» que concursó para financiamiento federal, y se ganó. Pero, sucedió que paralelamente, la Agrupación propuso, igual para apoyo con recursos federales, el financiamiento de la Red Alterna, donde uno de sus ejes de acción era la vinculación social. La Red, para su eje de formación y actualización de sus miembros, apoyó con más de 100 mil pesos el Seminario-Laboratorio de Instalación y Escena que La Rendija y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap-INBA) organizaron entre febrero y agosto del año pasado (2016); así, desde Tapanco, propusimos que la Red fuera co-organizadora de la segunda edición del Seminario y, para ello, los colectivos y compañías serían no ya de otras entidades federativas, sino de Yucatán, y todas integrantes de la Red Alterna, y lo aceptaron.

¿Con cuánto apoyó la Red Alterna el SHESAC?

Con el pago a los honorarios de las y los talleristas y algo de material para alguna de las sesiones; según yo, entre 10 mil y 15 mil pesos, a lo mucho.

El 10 por ciento de lo puesto en el Seminario de Instalación y Escena.

Sí, el Seminario o SHESAC , como insistes en llamarle, es un proyecto bastante noble. No es el proyecto de relumbrón con miras a lo nacional y lo internacional, como el de Instalación y Escena, en donde se trajo a José Antonio Sánchez, Humberto Chávez Mayol, Ana Lilia Maciel, Rubén Ortiz, Hayde Lachino, Gabriel Arteaga, Héctor Bourges, Aldo Córdoba, Léon Enríquez y Lizette Abraham Palma, y que sirvió, no tengo duda en ello, para fortalernos al interior; sino, el proyecto de caminar al alimón con aquelles otres , les profesionales de la otra escena, la social, la política, mientras vamos al encuentro de esas y esos jóvenes que están haciendo casi sin nada ambas escenas, la estética y la política, en sus comunidades. Mientras el de Instalación y Escena fue el espacio para conocernos y reconocernos hacia el interior de la Red Alterna, al tiempo que nos hacíamos mirar por el afuera de una comunidad estética de élite; el de Herramientas Escénicas y Sociales para la Acción Comunitaria fue el espacio para probar cómo somos red, cómo trabajamos en red, y, más que hacernos mirar por el afuera de la aceptación de nuestros pares, el mirar hacia el adentro de las comunidades, barrios y pueblos donde hacemos nuestro trabajo escénico para abrevar de nuestros públicos, reales o potenciales. No a todes les pareció igualmente importante ambas experiencias; yo mismo, peleado con las actividades que creo sólo nos hacen mirarnos al ombligo y darnos palmaditas autocomplacientes en la espalda para decirnos unos a otros qué chingones somos, no acudí a los últimos dos módulos del Seminario-Laboratorio de Instalación y Escena, y, por su parte, colegas como La Rendija, que además de ser co-organizadores del de Instalación y Escena en lo interno hicieron comentarios como que el Seminario no era para ellos un proyecto comunitario, desistieron de compartir sus experiencias y su propio espacio de trabajo con las y los entre 15 y 20 jóvenes, la mayoría de ellas y ellos provenientes de comunidades indígenas del oriente del estado.

No participó, entonces, La Rendija en el SHESAC.

No; pero, todos los demás colectivos, grupos y compañías de la Red Alterna sí lo hicieron, y se mostraron generosos y entusiastas en todas y cada una de sus sesiones; con decirte que, por darte un ejmeplo, las y los colegas de PorQuéNo?, de una sesión que debió durar cuatro horas se despacharon dos sesiones de alrededor de 10 horas en total. Personalmente, creo que el Seminario nos hizo darnos cuenta de que, si bien no está mal llamar a colegas de otras latitudes para enriquecernos, tenemos la capacidad y la experiencia para emprender proyectos de formación del más alto nivel profesional. A mí me hubiera gustado, desde luego, que las y los colegas de La Rendija, que participaron en la más reciente Muestra Nacional de Teatro con un proyecto de teatro comunitario en Guanajuato, el Ruelas: un proyecto hermoso, hubieran compartido su experiencia con las y los jóvenes mayas del mismo estado en que trabajan, en conjunto con quienes somos sus colegas en la Red; pero, por angas o por mangas, no sucedió así; me da tristeza y lo lamento. Pero, por otra parte, celebro mucho la generosidad, el profesionalismo y la congruencia de las y los demás colegas de la misma Red que sí tuvieron el cuidado de organizar sus tiempos y compromisos para ser parte del Seminario .

¿Incluyendo a los colectivos y organizaciones sociales?

Desde luego, por ejemplo, contamos con la tierna complicidad de las y los compas de El Hombre Sobre la Tierra, quienes nos apoyaron sin cortapisas ni pichicaterías con traer y llevar a las y los jóvenes que venían del oriente del estado, cada mes, desde sus propias comunidades: viajes de dos o tres horas de venida y otras tantas de regreso; de la Universidad Campesina e Indígena en Red (UCI-Red), que estaban más que puestísimos para ayudarnos a la certificación del Seminario y a quienes les vamos a tomar la palabra para la certificación de un tercer seminario (además de que la propia Red Alterna, en su calidad de cooperativa, podrá ser también una instancia co-certificadora); y, por supuesto, con esfuerzos más modestos, del espacio de salud complementaria Kaaxankilil, el colectivo Desaprendiendo, la escuela de agrecología U Yits Ka’an, el colectivo Ram Jiwan, la colectiva Ellas Crean y el Equipo Indignación.

¿Resultados?

Yo digo que muchos; claro, no puedo ser objetivo. Los más visibles: el tender puentes en las tan diversas experiencias, no me refiero sólo a las de los grupos y compañías escénicos y las de los colectivos y organizaciones sociales; sino, sobre todo, a las experiencia de las y los mismes seminaristas. Yo estoy seguro que la experiencia del Seminario por sí sola no hace que cambie nada; pero, estoy seguro que incide en los procesos de desarrollo de experiencia de quienes participamos en él, ora como responsable de módulo, ora como seminaristas; está en su propio carácter pedagógico: los seminarios no son espacios para que un personaje académico llegue y tire sus netas; son espacios de compartición de saberes y experiencias, de enriquecimiento mutuo. Así, cuando veo que un compa bailarín de la Ciudad de México hace todo lo posible por caminar con nosotres , como ya antes lo hiciera una compa que hace circo social, igual, en la Ciudad de México, creo que algo estamos haciendo bien. Que lo mismo suceda con una compa de Ciudad del Carmen, Campeche, o, antes, con compas de Quintana Roo, que, además, después del Seminario pueden posicionarse en experiencias allende fronteras nacionales o participar en la próxima Muestra Nacional de Teatro, creo que algo estamos bien. Los más medibles: la consolidación de la idea de una oficina digital de gestión y promoción cultural: Molcajete , en Yucatán; el acompañamiento a la consolidación del espacio físico de Argot Teatro, en Ciudad de Carmen, Campeche, y, la más determinante, la que puede decirse es la más directa aportación del Seminario : la consolidación de Túumben Kuxtal, un colectivo de jóvenes mayahablantes de la región oriente de Yucatán provenientes de los municipios de Chankom, Tekom, Chikindzonot y Tixcacalcupul, quienes con el acompañamiento de El Hombre Sobre la Tierra reciéntemente ganaron el apoyo del programa PACMyC en el estado para documentar su trabajo.

Platicanos del trabajo de Túumben Kuxtal y cómo el SHESAC ayudó a consolidarlo.

La historia puede ser un poco larga.

Intenta ser lo más breve posible; no como la historia que acabas de contarnos de las Fuerzas de Liberación Nacional, el EZLN, el CNI, La Sexta y el Concejo Indígena de Gobierno del CNI.

Ríe . Fue muy larga, ¿verdad?

Sí, un poco; aunque pudo serlo más: contar un historia que va del 1969 al 2017 en caso dos horas tiene su mérito.

Bueno, ésta es una historia más corta. Comienza en el 2013, cuando Yaaxil tu Ser, Desarrollo e Integridad, A.C., para llevar a cabo un proyecto de coaching social y comunitario con base en la defensa y promoción de derechos sexuales y reproductivos en comunidades indígenas, contacta a la gente de IEPA, A.C. y la gente de IEPA, A.C., en particular mi muy querida Cony Pérez, me contacta a mí. Yaaxil también contacta a le gente de UCI-Red en Yucatán, que están trabajando en el oriente; pero, ése es un hilo de la historia que retomaré más adelante. El caso es que IEPA, A.C., que tiene trabajo con jóvenes del sur del estado de Yucatán, se puso las pilas, en especial la compa Gina Macossay, y con Yaaxil en la jefatura del proyecto, se pudo organizar un taller de teatro posterior a un taller de contenidos sobre derechos sexuales y reproductivos. La idea del proyecto de Yaaxil, que contó con financiamiento de la Fundación W.K. Kellogg, era vertir los contenidos trabajados en el taller en una puesta en escena, una obra de teatro, pues, y con ellos caminar algunas comunidades. El plan inicial era hacerlo tanto en el sur, con el apoyo de IEPA, A.C., y en el oriente, con el apoyo de UCI-Red; pero, UCI-Red no tuvo los recursos para mover a las y los muchaches con quienes trabajaban al taller de teatro en Mérida, como sí lo habían podido hacer para el taller de contenidos en Campeche, y la gira de la obra de teatro, llamada La otra cara , se hizo sólo en el sur del estado: Maní, Oxkutzcab, Yotholín, Emiliano Zapata (Cooperativa), Mayapán, Tipikal y Teabo, y cerró en Mérida. Compas de La otra cara estuvieron en la primera edición del Seminario , el de Actu@cción , y varios de los compas del oriente que no pudieron estar en La otra cara, pero sí en el taller de contenidos, fueron el inicio de lo que ahora es Túumben Kuxtal.

¿La otra cara fue, entonces, la génesis de Túumben Kuxtal?

Uno de los ingredientes de la génesis; sabemos que estos procesos son multifactoriales. El taller de teatro, porque se buscaba poder reunir a jóvenes del sur y del oriente, se realizó en Mérida, y como yo era artista residente en Tapanco y me autoadscribía a Teatro Hacia el Margen, se hizo en Tapanco y con apoyo, desde luego de Teatro Hacia el Margen; aquellos eran los tiempos en que nacería la Agrupación de Artistas Escénicos que hoy es la Red Alterna… pero, regreso a Túumben Kuxtal: Yaaxil se había quedado con la espinita de involucrar a las y los muchaches del oriente y gestionó recurso para un nuevo proyecto; no se consiguió con Kellogg, pero sí con el Censida, y, para llevarlo a cabo, contactó de nuevo a UCI-Red y a otra asociación civil: El Hombre Sobre la Tierra. Con la intermediación de la gente de El Hombre Sobre la Tierra se pudo contactar a la Cooperativa Ta’akbil Ja, que tienen un proyecto de ecoturismo comunitario en Muchucuxcah, Chankom; allí, en el comedor del centro ecoturístico, se sucedieron un nuevo taller de derechos sexuales y reproductivos, impartido por Verónica Olicón, presidenta de Yaaxil, y un nuevo taller de teatro para remontar un nueva versión de La otra cara ; una versión que se apropiaran las y los muchaches de aquellos lares del estado; así nació Una historia nuestra , y, también, el primer intento de armar un colectivo de jóvenes: Táankelem Túukul.

Con Táankelem Túukul La otra cara tuvo funciones en el oriente.

Sí, La otra cara , que ya se llamaba Una historia nuestra . Con Una historia nuestra nos presentamos en Muchucuxcah, Xanlah, Ekpedz, Chichimilá, Pocbichen, Popolá, Chikindzonot y Xuxcab, y, de nuevo, en Mérida; ya en 2014.

¿Las presentaciones en Mérida, de La otra cara y de Una historia nuestra, fueron en Tapanco?

Sí, siempre.

Y, ¿Táankelem Túukul es el antecedente de Túumben Kuxtal?

Exacto. Al regresar Yaaxil a sus terrenos: el centro del país (yo todavía fui a dar talleres de teatro social a Puebla y Querétaro a mujeres de los pueblos nahua, hñähñú y p’urhépecha), la gente de El Hombre Sobre la Tierra retomó el proyecto de teatro social y, en un principio con Yaaxil, y más tarde por su cuenta, tomaron Una historia nuestra para traducirla por completa a la maya (La otra cara y Una historia nuestra eran ya obras bilingües); así surgió Jumpeel K K’aj Layil, la puesta en escena de 2015 y 2016.

Y, ¿ahora en 2017?

Bueno, pues así como 2016 fue el año en el que Táankelem Túukul desapareció para dar paso a Túumben Kuxtal; 2017 ha sido el año en el que Túumben Kuxtal se consolida por dos procesos que van de la mano y un puente entre ambos: la obtención del apoyo del PACMyC, que les obliga a presentar resultados de la documentación de su trabajo en diciembre, y el Seminario de Herramientas Escénicas (y Sociales) para la Acción Comunitaria, donde conocieron a 18 colectivos, compañías y organizaciones escénicas y sociales del estado de cuyas experiencias y metodologías han abrevado para fortalecerse como colectivo propio de cara a su nueva puesta en escena; puesta en escena que, esperamos, sea abrigada no sólo por El Hombre Sobre la Tierra, asociación civil que es su principal impulsora; sino, por los colectivos, organizaciones y compañías del Seminario; las de la Red Alterna y las sociales.

¿Esperanza vana?

De ninguna manera; tenemos ya el compromiso de la misma Red Alterna, en la conciencia de que la nueva puesta en escena es fruto también del trabajo en el Seminario, de acompañarla.

La pregunta obligada: ¿cómo se llamará la nueva obra?

Kool (Milpa).

¿Puedes contarnos un poco de la trama?

Cuando hayamos terminado el proceso de laboratorio de puesta en escena, que pasa por el de la dramaturgia y la dirección colectivas, procesos que se iniciaron al abrigo del Seminario de Herramientas Escénicas (y Sociales) para la Acción Comunitaria, sí, desde luego.

Termina el receso y Sebastián retoma la computadora o, como él le llama, el ordenador; prepara los puntos que este CompArte por la Humanidad en tierras del Mayab quiere dejar apuntalados para la organización de brigadas que hagan trabajo de información sobre qué es el CNI, qué es su Concejo Indígena de Gobierno, quién es su vocera y posible candidata independiente a la presidencia de este país que todos los días se cae a pedazos y todos los días se levanta de nuevo, por ejemplo, haciendo danza, música, performance, teatro. En la mente y en la piel nos queda la emotividad, a veces en forma de enojo, a veces en forma de euforía, con que platica de un seminario que para decirlo en términos zapatistas bien puede verse como un semillero o, mejor dicho, un semillario.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.