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Feminismos emergen en experiencias plurales

Fuentes: SEMlac

La lucha contra el patriarcado, la discriminación racial, las violencias machistas y por el empoderamiento de las mujeres son causas comunes de varias agrupaciones y articulaciones feministas que se amplían y articulan en la nación caribeña, reconocieron en la capital cubana algunas de sus integrantes.

Sobre pensamiento y práctica feminista en Cuba se habló el 8 de marzo durante el panel «El feminismo en América Latina y Cuba: experiencias emergentes», como parte del espacio Balcón Latinoamericano, que organiza la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en alianza con la Casa del Alba Cultural.

De una treintena de espacios con incidencia nacional que trabajaban la perspectiva de género y los derechos de las mujeres identificados en 2017, ya sumaban 79 en 2022, la mayor parte del ámbito de la academia e incluyendo por primera vez a un grupo de jóvenes estudiantes.

«Aparecen nuevos espacios asociativos dentro del feminismo en el país y lo novedoso es que podemos hablar ya de activismo feminista», sostuvo Georgina Alfonso González, integrante de la Red Berta Cáceres y directora del Instituto de Filosofía, al referir algunos rasgos de ese mapa de grupos y organizaciones.

Además de las de varias universidades del país, destacan experiencias del arte y la fotografía en plataformas digitales, propuestas artísticas educativas, estrategias de desarrollo local y en los barrios por la equidad, agregó.

La feminista remarcó que, igualmente, el interés de colocar el trabajo por la equidad en el escenario laboral pasa también al ámbito social y comunitario, además de que se diversifican los espacios de formación que, sin renunciar a los presenciales, se amplían con los virtuales.

«Esto reconfigura la participación de las mujeres que están haciendo activismo feminista», comentó, en un escenario donde se aprecia cierta crisis de institucionalidad y se llega a ese activismo muchas veces por las redes sociales, las amigas o la familia.

Entre los temas que más emergen mencionó la economía feminista, las violencias machistas, la visión feminista de la diversidad sexual, el ciberfeminismo, la declaración de pertenencia a ese pensamiento político y del feminismo latinoamericano como referente teórico.

El interés común de estas experiencias es articularse y hacer un bloque común para buscar solución a problemas de las cubanas hoy e incidir, como agentes dinamizadores y participantes, en las transformaciones y avances de políticas, normativas, programas y estrategias por la justicia de género.

Cimarronas, apuesta feminista de activismo digital

En medio de la pandemia de covid-19, nació Cimarronas. Posicionar en plataformas digitales las ideas del feminismo, educar a los usuarios al respecto y desmitificar prejuicios en torno a este movimiento político son algunos de sus presupuestos.

«La manera de hacerlo fue desde la historia de otras mujeres y feministas», contó Belsis Rodríguez Carballo, una de sus integrantes, quien aludió a su creación en medio del aislamiento social, cuando proliferaron grupos y colectivos emergentes asociados por sentidos e inquietudes políticas.

Definido por Belsis como «la expresión externa del trabajo de formación colectiva», Cimarronas nació en el nicho de un entorno digital donde se negaba al feminismo desde un sentido común muy prejuiciado o se mostraban contenidos muy bien pensados, pero con enfoque instrumental, señaló.

«También logramos establecer una práctica política a lo interno, entre mujeres, para trabajar y crear en una dinámica de producción gestada desde los afectos y los cuidados; de una práctica política diferente, mediante dinámicas horizontales y el trabajo autogestionado; procesos aún en construcción», expresó.

«Creo en la constancia y el activismo de participación política, en las pequeñas redes que tejemos para incidir en espacios tradicionalmente establecidos, algo que las organizaciones deben atender y tomar como fortaleza», aseguró.

Una plataforma afrofeminista

Desde las vivencias de Geydis Fundora Nevot, de Flacso Cuba y la Articulación Afrofeminista de Cuba, el activismo antirracista y feminista aporta las fuerzas para luchar contra todo tipo de dominación.

Colocar a las mujeres en el centro de la sostenibilidad de la vida aparece en el centro del afrofeminismo, pero este pone en valor también otras perspectivas: rescatar a las mujeres negras como sujetos históricos, para escribir una historia que implica igualmente formas diferentes de vivir la violencia o visibilizar historias de discriminaciones múltiples que se cruzan, expuso como ejemplos.

Ubicó estas experiencias en un contexto de emergencia del feminismo negro latino y caribeño, que pone foco en las luchas a favor de las mujeres y las afrodescendencias, no sólo como sujetos individuales, sino como voces de sus pueblos.

Fundora contó acerca de las organizaciones y grupos que conforman esa red, con una agenda común de luchas y activismo, y desde expresiones diversas.

Entre sus integrantes mencionó al grupo de rap Obsesión o al capítulo cubano de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora, junto a la Red Barrial Afrodescendiente, los proyectos Afrodiverso, Barbara’s Power, Afroqueer, Afroestética, Tod@s por tod@s, Mirarte Casa tomada, Lo llevamos rizo, Frutabomba y el Grupo de Estudios Feministas de la Cátedra Nelson Mandela.

«Diversidad de experiencias que comparten intereses comunes en la lucha contra el patriarcado y el racismo en el país y sintieron la necesidad de articularse, desde 2022, en un proceso de construcción en curso, para poner sobre la mesa la necesidad de diálogo y acción comunitaria en función de la política pública», explicó.

«Es una nueva forma de articulación en la lucha contra el racismo protagonizada por mujeres», puntualizó.

Marcando rutas

En materia de desafíos, Georgina Alfonso rescata aprendizajes que dejó la pandemia de covid-19, como entender que no hay soluciones locales sin visión global.

«La crisis del sistema de reproducción del capital descansa sobre la reproducción de la vida que sostienen las mujeres», reflexionó.

En ese escenario, dijo, el sujeto político más importante y revolucionario son las mujeres, que por ello se convierten en diana del sistema de dominación. «Ellas son el sujeto político que lleva sobre sí el cambio de época», acotó.

Alfonso argumentó que «es importante tomar conciencia de que hoy las cubanas llevamos sobre nosotras la crisis de la reproducción y sostenibilidad de la vida, que es global».

Alertó que, en un escenario en que se agudizan las desigualdades, las políticas públicas son una oportunidad, pero tienen que acompañarse de la transformación de la realidad. Una batalla, puntualizó, que les toca dar a las mujeres, allí donde no llegan las instituciones patriarcalizadas.

Para Belsis Rodríguez, otro reto está en «lo que no estamos contando» o «lo decimos, pero llegamos tarde», porque falta desarrollar una comunicación feminista asertiva. Además del peligro de perder derechos ya normalizados.

Geydis Fundora pone el acento en realidades que hay que transformar, como la mercantilización de la vida y la familiarización del cuidado, junto a visibilizar cómo viven esos procesos las mujeres racializadas y propiciar una participación de calidad.

También insiste en construir política pública feminista y antirracista, que ese enfoque esté en las acciones diarias de activismo, «pero que penetre igualmente en los espacios donde se gestionan recursos para la transformación social y se toman decisiones de manera vinculante, para poder avanzar».