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¿Hay que respetar ciegamente el valor de los votos de las consultas presidenciales?

Fuentes: Rebelión

Hay quien defiende, religiosamente (unas veces gente de buena voluntad ingenuamente y otras de forma no tan ingenua), el valor del voto depositado en una urna y dice que hay que respetarlo por encima de todo.

Pero algunos sabemos que el valor de los votos electores beneficia la mayoría de las veces sólo al que ha gastado más dinero en la campaña electoral. En los EE.UU. los candidatos a presidente dicen descarada y recurrentemente que necesitan más ayuda electoral en dólares, montan campañas de donación y, en muchos casos gracias a ellas han salido con éxito elegidos. Por otro lado, hay quien sabe interferir impunemente en el conteo de votos.

Pongamos casos descarados más o menos recientes que han sido así:

Jair Bolsonaro en Brasil, que salió elegido después de que un golpe de Estado blando de los jueces no independientes metiera en la cárcel a Lula, todo descaradamente manipulado por el imperio. Bolsonaro era un negacionista de la covid-19 y del cambio climático e inició una campaña de incendios forestales extensísimos (con innumerables muertes de indígenas) para hacer después negocios ilegales con los suelos quemados sin importarle nada la destrucción de la Amazonia, principal pulmón del planeta, ni la extinción de la población indígena y no solo es que no le importe, es que fomenta esta extinción imitando a su amo el Tío Sam, el que realizo el genocidio de toda la población indígena de EE.UU. Esa tan alabada “Conquista del Oeste”.

Trump en EE.UU., que salió elegido gracias a los dólares de las donaciones de las megacorporaciones (entre otras, de Elon Musk). Trump es un pedófilo amigo y colaborador de un genocida (Netanyahu). Además está resucitando el Plan Cóndor (plan nazi organizado por Kissinger) para Latinoamérica, con tal de resucitar también la Doctrina Monroe. Es un loco que nos puede meter en un apocalipsis nuclear si se le antoja o le da un arrebato de los suyos.

Netanyahu en Israel, son de todos conocidas sus hazañas genocidas en Gaza y de su estilo tiránico y corrupto, aunque saliera elegido con los sagrados votos electorales.

Milei en Argentina, que surgió de una manera parecida a Bolsonaro algo después de que encarcelaran a Cristina Kichner mediante un golpe de Estado blando de los jueces no independientes. Es un total vendido al sionismo, tanto israelita como de EE.UU., esto es, por el angl sionismo. Ha anulado una ley que prohibía vender más de un 5% de territorio argentino a compradores extranjeros y lo ha hecho para regalar a los anglosionistas toda Argentina. Netanyahu ya está empezando a enviar 300.000 sionistas para dominar Argentina. El general iraní para intervenciones fuera de Irán ya ha amenazado con intervenir contra la invasión sionista en Argentina.

Rodrigo Paz en Bolivia, es el clásico presidente al estilo Plan Cóndor (como lo fueron Pinochet o Videla) que aparte de intentar asesinar a Evo Morales tiene un profundo plan ultrarrepresivo que se avista como los de Videla o Pinochet.

Evo Morales ha declarado recientemente que el Plan Cóndor sigue vigente y sabe lo que dice porque lo ha sufrido en sus propias carnes. Tuvo que huir salvando la vida de milagro. Algo parecido le pasó al presidente de Brasil João Goulmart en el año 1964, quien después de un golpe de Estado duro (militar) organizado descaradamente por los EE.UU. tuvo que huir a Uruguay apresuradamente por verse amenazado de muerte. También el presidente de Chile Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973 sufrió un golpe de Estado duro organizado por Augusto Pinochet, vasallo de los EE. UU. En este caso el presidente sí murió en pleno golpe de Estado.   

Abelardo de la Espriella en Colombia, un ciudadano norteamericano que ha sido puesto como presidente (gracias a chanchullos electorales), que mira más por los intereses de EE. UU. que por los de los de las personas colombianas. Su opositor en las elecciones presidenciales, Iván Cepeda, había ganado las elecciones, pero entonces llegó a Bogotá un observador norteamericano y manipularon el voto por correo (algo muy fácil de manipular) y se dio un vuelco a las elecciones a favor del encargado para presidente por EE.UU. Eduardo de la Espriella.

Keiko Fujimori en Perú, hija de su nazi padre. Y con su misma ideología y arropada por la CIA.

Isabel Díaz Ayuso, que fue en la comunidad de Madrid campeona en corrupción y en conseguir meganegocios privatizando la sanidad pública. Y lo más milagroso del fenómeno Ayuso es que el casi omnipotente poder mediático ha conseguido que la voten recurrentemente y siempre muy por encima del 50%.

Giorgia Meloni en Italia, una racista resucitadora del fascismo mussoliniano.

Y ésta es solo una pequeña muestra de los abusos cometidos porque aceptamos religiosa y ciegamente el “valor de los votos” en la urnas presidenciales.Y nos dejamos influir 365 días al año por el casi omnipotente poder mediático. Las campañas electorales solo son la recta final apoyadas por ingentes cantidades de dinero de donantes multimillonarios.

Hoy el valor de los votos no es tan respetable como a mediados de siglo XX, aunque gracias a los sagrados votos saliera elegido nada menos que Adolf Hitler.

¡Pero ojo! Que no se interprete que todo lo dicho va en contra la democracia, sino contra una “democracia” completamente manipulada. Es el inconveniente de la democracia representativa que es muy manipulable por el capital y las megacorporaciones donantes.

Es indispensable una democracia que no sea manipulada por el poder mediático y por los donantes. Es decir, una democracia directa y participativa.

Julio García Camarero es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.