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La ciudadanía salvadoreña lucha para que el agua sea un derecho humano

Fuentes: IPS

A sus 83 años, Gregorio Hernández Sorto fue uno de los primeros ciudadanos que participó en la consulta para decidir si el municipio de Suchitoto declaraba al agua como un derecho humano, en una iniciativa pionera en El Salvador. Crédito: Edgardo Ayala/IPS SUCHITOTO, El Salvador , 30 may 2017 (IPS) – Los electores de Suchitoto, en […]

A sus 83 años, Gregorio Hernández Sorto fue uno de los primeros ciudadanos que participó en la consulta para decidir si el municipio de Suchitoto declaraba al agua como un derecho humano, en una iniciativa pionera en El Salvador. Crédito: Edgardo Ayala/IPS

SUCHITOTO, El Salvador , 30 may 2017 (IPS) – Los electores de Suchitoto, en el centro de El Salvador, refrendaron masivamente que el agua sea tratada como un derecho humano en el municipio, en una muestra más de la creciente corriente del apoyo de la ciudadania a que se legisle con ese objetivo en el país.

La consulta popular celebrada el domingo 28 en este municipio, con un total de unos 25.000 habitantes, respondió a una iniciativa pionera en el país, pero su resultado no es vinculante porque por unos pocos votos no se alcanzó la participación necesaria.

Gregorio Hernández Sorto sí participó y llegó muy temprano a Suchitoto desde Caulote, un caserío cercano, en el central departamento de Cuscatlán. «No queremos que las empresas vengan aquí a robarse el agua, es una lucha para que nuestras comunidades no sufran de escasez», dijo a IPS este campesino de 83 años.

La iniciativa contó con el apoyo del Tribunal Supremo Electoral, que proporcionó los nombres de los votantes enlistados en el padrón electoral del municipio, unas 9.000 personas, incluyendo cantones (aldeas) y caseríos que circundan a la pequeña urbe y cabecera municipal, a unos 50 kilómetros al norte de San Salvador.

«Vamos a hacer la lucha hasta donde podamos», añadió Hernández, luego de depositar con solemnidad en la urna la papeleta que daba la opción del sí o del no a la pregunta de si estaba de acuerdo con que el agua sea un derecho humano.

De igual modo, Raquel Villarrivas, de 40 años, destacó la importancia de que, con la presión de la ciudadanía, se logre que el agua esté destinada prioritariamente a las personas antes que a sectores empresariales que se nutren del recurso para sus actividades comerciales.

«Las empresas todo lo hacen por el dinero, van buscando la forma de obtener más dinero, no le importa el derecho de las personas», aseguró Villarrivas, a la salida de uno de los centros de votación.

Parte del trabajo de concientización de la población sobre los riesgos de que el agua sea primero mercancía, antes que derecho humano de las personas, tuvo como antecedentes conflictos por el agua entre comunidades y grupos empresariales.

Como la lucha impulsada en 2013 por comunidades y organizaciones ambientalistas en Nejapa, 21 kilómetros al norte de San Salvador, donde Industrias La Constancia, parte del consorcio mundial AB InBev, pretendía perforar un pozo en la zona para ampliar su producción de agua embotellada, cervezas y jugos.

Aumentar la producción implicaba una disminución de la capacidad del acuífero de Nejapa, ya de por sí mermado, según expertos entrevistas por IPS cuando surgió la disputa. Pero las comunidades se opusieron y lograron frenar el proyecto.