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Entrevista a Gérard Duménil, economista investigador del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique)

«Las clases superiores buscan disminuir el costo del trabajo»

Fuentes: La Izquierda Diario

Invitado a participar de las VII Jornadas de Economía Crítica, Gérard Duménil, economista investigador del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) de Francia estuvo de visita por la Argentina. Duménil desarrolló en los años ’80, en paralelo con otro eminente economista marxista, Duncan Foley, lo que se conocería como el «nuevo enfoque» sobre la […]

Invitado a participar de las VII Jornadas de Economía Crítica, Gérard Duménil, economista investigador del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) de Francia estuvo de visita por la Argentina. Duménil desarrolló en los años ’80, en paralelo con otro eminente economista marxista, Duncan Foley, lo que se conocería como el «nuevo enfoque» sobre la teoría de formación de los precios en Marx, que sostenía que los ataques de los ricardianos a la teoría del valor de Marx eran equivocados. En las últimas décadas publicó numerosos estudios sobre el funcionamiento del capitalismo en lo que define como la «hegemonía neoliberal», establecida como respuesta a la crisis estructural de los años ’70.

Desde la revista Ideas de Izquierda lo entrevistamos en mayo para discutir sobre su más reciente publicación, La grande bifurcation, escrita junto a Dominique Lévy. En dicho trabajo, periodizan la historia del capitalismo desde finales del siglo XIX hasta la actualidad (en particular en los EE. UU.), como una sucesión de «órdenes sociales», cuyo establecimiento es explicado en cada caso como resultado de una crisis estructural del capitalismo. Aprovechando su visita a Buenos Aires, profundizamos sobre su visión de la perspectiva de la economía mundial a seis años de la quiebra de Lehman Brothers. Hoy presentamos los dos primeros bloques de la extensa entrevista que le pudimos realizar.

Una primera definición que hace Duménil, es que en su opinión no puede decirse que en este momento estemos en una crisis mundial. «Esto no significa que el capitalismo está bien, pero no podemos hablar de una crisis a escala mundial. Por ejemplo China. No hay crisis en China». En su interpretación la crisis continúa, «en un sentido un poco modificado», en Europa y EE.UU. Y ambos países muestran para Duménil marcadas diferencias.

En el caso de EE.UU., el gobierno y las clases superiores «se preocupan mucho del dominio del país en el mundo», y se preocupan por la pérdida de ese dominio a raíz del retroceso económico. A esto responde la política norteamericana caracterizada por un gran activismo para empujar el crecimiento económico, renunciando a algunos aspectos típicamente liberales pero defendiendo el nudo central del neoliberalismo, que en la definición de Duménil es un «orden social cuya meta es garantizar el poder, la riqueza de las clases superiores». Al mismo tiempo que señala que «eso no cambia en los EE.UU.» señala que hay una intervención muy fuerte, que tiene entre otros aspectos una agresiva política industrial, el esfuerzo por asegurar la baratura de la mano de obra, proteccionismo escondido, el impulso a la explotación del shale gas y shale oil. También señaló como un giro muy novedoso las políticas tendientes a un mayor control de la riqueza de los norteamericanos en los paraísos fiscales, para asegurarse ingresos tributarios.

En Europa, en cambio, la presión de la austeridad fiscal bajo apremio de Alemania marca una situación completamente diferente. Pero tanto a un lado del Atlántico como al otro, las clases superiores «tienen una política común: disminuir el costo del trabajo. Gradualmente disminuir las protecciones sociales, salud, educación, etc.».

También conversamos sobre la perspectiva de la política de inyección monetaria en gran escala para afectar la tasa de interés de largo plazo, los llamados Quantitative Easing, que Duménil definió como «una política monetaria muy «sofisticada». En su visión esta política llegó para quedarse, ya que para sostener la economía norteamericana la Reserva Federal necesita mantenerla. Su importancia es aún mayor considerando que los hogares siguen hoy muy endeudados, con lo que su perspectiva de gasto se encuentra muy retraída, y se vería aún más afectada con tasas de interés más altas.

Otro aspecto saliente que encuentra Duménil en el funcionamiento que muestra la economía norteamericana, es que a pesar de que las políticas de estímulo aplicadas en los EE.UU. contribuyeron a lograr cierto crecimiento y aumentó la rentabilidad, no se incrementa la inversión. Las corporaciones norteamericanas «están exportando capitales de forma increíble», pero la inversión física sobre el territorio de EE.UU. se mantiene muy baja. Según Duménil, la disparidad entre rentabilidad e inversión no es novedosa, sino un rasgo saliente de todo el período neoliberal, que responde a los mecanismos de funcionamiento de este orden social. Una forma en la que Duménil resume este funcionamiento es sosteniendo que «no es la bolsa la que financia a las empresas, son las empresas las que financian a la bolsa». Un ejemplo que ilustra esta afirmación es la práctica que se volvió habitual en las últimas décadas de que las empresas compraran sus propias acciones, «lo que reduce el financiamiento a las empresas». Pero las empresas lo hacen porque permite elevar su valor accionario, beneficiando así a los accionistas, a los dueños del capital.

«Con el neoliberalismo, empezando en la década del ’80, hasta el año 2000, se multiplicaron, en términos reales, por cuatro o por cinco las cotizaciones bursátiles», que desde entonces fluctúan pero no elevan su valor. «El problema de las clases capitalistas ahora es cómo evitar que todo se derrumbe y regresar a niveles [de valorización bursátil] anteriores».

«La crisis de 2008 cambió muchas cosas»

Gérard Duménil sostuvo que asistimos a un giro muy novedoso, que es que los costos unitarios (es decir por unidad de producto) para la producción capitalista en los EE.UU. están en este momento en igual nivel que en China. «Se trata de el conjunto de varios factores. Primero, el costo del trabajo. En este momento en los EE.UU. tienen una mano de obra muy barata. Paralelamente, el costo del trabajo en China aumentó mucho. También existe otro aspecto que es el costo de la energía. Ahora es muy barato en los EE.UU. Otro aspecto muy importante es la tasa de cambio de la moneda. El dólar no está muy alto hoy, mientras que el yuan aumentó. Otro aspecto es la productividad del trabajo, como resultado del cambio tecnológico». Estudios que toman en cuenta a los 25 más grandes exportadores en el mundo, y comparan el costo unitario de producción para la industria manufacturera, muestran que China y EE.UU. están en un nivel similar. Francia, Alemania y otros países están bastante por encima.

Para Duménil estamos en «una nueva situación en el mundo, porque los costos aumentaron en muchos países de desarrollo reciente». Una importante conclusión es que no es posible continuar con la idea de que los centros de mayor desarrollo capitalista son sinónimo de costos unitarios elevados y las «periferias» como China y otros países lo son de costos unitarios bajos. «De una cierta forma eso expresa el éxito monstruoso del neoliberalismo, porque es la política que consiguieron en los EE.UU., que están intentando imponer en Europa».

Duménil comentó sobre las investigaciones de Thomas Piketty, que con la publicación en inglés de El capital en el Siglo XXI adquirieron en el último año gran notoriedad (para un debate sobre las tesis de Piketty y su impacto ver Sobre Thomas Piketty y la desigualdad como destino manifiesto y De derecha a izquierda sobre Piketty). Señaló que asistimos a una situación marcadamente distinta en los países anglosajones y en la Europa continental. En los primeros asistimos a un fuerte crecimiento de la desigualdad de ingresos con las políticas del neoliberalismo, a partir de los años ’80. Esto no ocurrió en Francia o Alemania. «Tal vez ahora en Francia está comenzando». Esto tiene para Duménil una relación muy fuerte con el costo del trabajo. «En EE.UU. desde la década del ’70 el poder de compra de los trabajadores productivos no aumentó. Se mantuvo constante desde entonces, cuando evidentemente los salarios más elevados aumentaron de forma enorme. En Francia no existe esa divergencia».

¿Qué implicancias puede tener esta fuerte reducción comparada de los costos unitarios en los EE.UU. para economías de desarrollo tardío fuertemente basadas en la manufactura basada en la exportación? Para Gérard Duménil podríamos entrar en un punto de inflexión. Economías como China se insertaron en la globalización neoliberal «sin ser completamente países con políticas neoliberales». Esta situación podría cambiar. Economías como China podrían sufrir de un posible giro en la radicación de capital trasnacional, que pueda reorientarse hacia los EE.UU., aunque esto «no significa que se vaya a detener el desarrollo de China». Las principales contradicciones de China son «internas», con una burguesía que se está desarrollando al amparo del Partido Comunista Chino, y que podría «entrar en nuevas lógicas neoliberales». Estas contradicciones también involucran el peso del «factor nacional», que así como pesa en los EE.UU. también pesa en China, donde pesa el ultraje reciente del imperialismo y la ambición por recuperar su posición histórica.

Concluyendo la entrevista, Duménil comentó el trabajo «La Red de Control Corporativo Global», realizado en Suiza por un equipo de investigación conformado por Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston. Duménil destacó el formidable peso de unas pocas decenas de empresas, una «familia» que son los dueños de todo el sistema de las grandes empresas trasnacionales y que «controlan el 90% de los beneficios en todo el mundo». Esta «red de la propiedad» se solapa en la visión de Duménil con la llamada «red de la gerencia», que es definida también como red porque sus integrantes pueden tener puestos de administración en variadas empresas. La interacción entre ambas es de la máxima importancia. Los dueños del capital aspiran al control de la red de gerencia. En los mecanismos del neoliberalismo este control ha sido central. En el capitalismo anglosajón la red de la propiedad avanzó a través de representantes de las instituciones financieras dentro de los directorios de las corporaciones, impusieron más eficazmente lineamientos en la gestión empresaria favorables a las empresas. Sin embargo, para Duménil, la crisis de 2008 «cambió muchas cosas»; el neoliberalismo «no es eterno, aunque esto no signifique que vayamos a salir de las lógicas de las clases superiores» y esto podría reflejarse en una mayor tensión entre el funcionamiento de estas redes.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Gerard-Dumenil-Las-clases-superiores-buscan-disminuir-el-costo-del-trabajo / http://www.laizquierdadiario.com/Gerard-Dumenil-La-crisis-de-2008-cambio-muchas-cosas