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Sobre Islamofobia de Santiago Alba Rico

Llamada urgente a la lectura

Fuentes: Rebelión

Esta «reseña» no es propiamente una reseña. No estoy en un juego a la Magritte. Escribiré una propiamente para el próximo número de El Viejo Topo. Lo que viene a continuación es una nota, una breve llamada (urgente si se quiere) a la lectura de un libro que merece (y debe) ser leído. Ha sido […]

Esta «reseña» no es propiamente una reseña.

No estoy en un juego a la Magritte. Escribiré una propiamente para el próximo número de El Viejo Topo. Lo que viene a continuación es una nota, una breve llamada (urgente si se quiere) a la lectura de un libro que merece (y debe) ser leído. Ha sido editado por Icaria, hace apenas un mes.

Islamofobia, sin ningún atisbo de duda, hubiera hecho las delicias de Alexandre Koyré («Los árabes han sido los maestros y educadores del Occidente latino») y de Juan Vernet («Averroes es posiblemente el español que mayor influjo ha ejercido en todo lo largo de la historia sobre el pensamiento humano» [1]). Es posible que la modestia del autor, una de las virtudes intelectuales que Manuel Sacristán más admirada (ni que decir que también en esto yo soy un «sacristanista» convencido), empuje a Santiago Alba Rico a hablar de libro de encargo, de obra no mayor, de que se ha dejado muchas cosas en el tintero por las ugrencias, de que lo ha tenido que escribir en pocos meses con mil asuntos más en la recámara, etc, etc. Ni caso, no hagan caso esta vez de lo que les diga el autor de tantos libros, artículos, guiones y cuentos imprescindibles.

No puedo pasar por alto el magnífico castellano, marca de la casa, en el que el libro está escrito. Tampoco la amplísima información usada, su brillante perspectiva filosófica, sus generosos regalos (el glosario por ejemplo), la brillante erudición desplegada, la lucidez política mostrada a lo largo de sus páginas, el coraje con el que el autor se enfrenta a asuntos y debates controvertidos, la capacidad para girar y anular lugares comunes mil veces repetidos, su concepción global y dialéctica, su lúcida aproximación a asuntos geopolíticos resueltos en general de forma precipitada, etc etc.

Pero no es eso lo que en esta breve nota quería destacar. Es esto: Islamofobia es uno de los libros de filosofía política con mayor excelencia analítica de los que yo conozco. Con claridad cartesiana y pascaliana, argumentando siempre, demostrando finesse y elegancia, superando y disolviendo confusiones usuales, refutando lo que debe ser refutado, anulando falacias mil veces cometidas, mirando pluralmente lo que es plural, superando todo nominalismo unificador, siempre con espíritu crítico y con la propia cabeza,…

En síntesis, ahorrándoles una apología mil y una vez merecidas. Islamofobia es un libro que hubiera hecho las delicias de grandes de la filosofía como Rudolf Carnap, Otto Neurath, Moritz Schlick o el mismísimo Michael Dummett quien hubiera visto en el autor, como fue en su caso, el arriesgado y necesario compromiso del filósofo. Filosofando desde abajo además, como gustaba decir y practicar a Francisco Fernández Buey.

Nota:

[1] Citas tomadas de un libro también recomendable: Andrés Martínez Lorca, Filosofía medieval. De Al-Farabi a Ockham, Madrid, Batiscafo, 2015.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.