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Maradona y la homoafectividad

Fuentes: Público

Ayer, 25 de noviembre, día contra la violencia machista, murió Maradona. Un tipo del que hay hasta vídeos golpeando a su ex pareja, pero un tipo que metía goles. Como sucedió cuando murió Kobe Bryant, que confesó haber violado a una mujer, los hombres en general y los políticos en general, corrieron a sus redes a llorar su muerte.

Ayer, muchos políticos que se dicen feministas y que tuitearon convenientemente contra la violencia contra las mujeres, se dejaron de bobadas cuando murió Maradona y comenzaron su lamento romántico por el jugador.

«Pedro Sá[email protected]·17h Todo mi cariño para el mundo del fútbol, que hoy pierde a una de sus leyendas. Nos deja uno de los mejores jugadores de la historia, el argentino Diego Armando Maradona. Con tu zurda dibujaste los sueños de varias generaciones. Eterno, pibe».

«Eterno, pibe», decía el presidente del Gobierno. Con foto incluida. Pedro Sánchez también se puso nostálgico con Kobe Bryant en su día. Porque una cosa son las violaciones y otra los triples. Y lo primero no le llega a la suela de los zapatos a los segundo. Y da igual cuántas mujeres avisen, reclamen o griten en sus menciones, ni entonces ni ayer se hacen siquiera eco de lo que supusieron esos hombres para las mujeres de su entorno.

La hermandad y homoafectividad que se produce entre los hombres siempre será tan fuerte como el patriarcado imperante. El respeto y la lealtad que tienen los hombres con otros hombres es inquebrantable. Decía Marilyn Fry en Politics of Reality que «(…) los hombres quieren de las mujeres su devoción, su servidumbre y sexo. La cultura heterosexual masculina es homoafectiva y cultiva el amor por los hombres.»

También Pablo Iglesias tuvo su lamento correspondiente por Maradona pero también por Kobe Bryant. El romanticismo y la nostalgia, el compadreo, la hermandad y el amor entre hombres es tan fuerte que es ampliamente comprobable la poca vergüenza que sienten al hablar de otros, homenajearlos y recordarlos aun sabiendo qué les hicieron a las mujeres en vida los homenajeados.

Incluso algunos hacen mención a los hechos para restarles valor. «Luces y sombras», dice por ejemplo el aliado Echenique. Este hombre lo mismo dictamina en tuiter qué mujeres son feminista o no, que se calza un tuit diciendo que él prefiere quedarse con los goles de Maradona que con todo lo demás.

Añade un vídeo para poner de relieve que, ante tal hazaña heroica y masculina, cualquier cosa es una nadería relegada a «sombras» perfectamente prescindibles del relato oficial.

Izquierda Unida, por su parte, intentó arreglar su tuit inicial de alabanza con un ah, sí, también pegaba a mujeres. 

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Lo decente hubiera sido, si de verdad estás implicado con la erradicación de la violencia machista, es que te revises la misoginia y recoloques a tus héroes en el lugar que deberían ocupar. No pasa nada si no sabías que Maradona era un misógino, un abusador y maltrador, pero cuando ves que hay cientos de mujeres recordándolo (y sufriendo violencia por recordarlo, la misma violencia que sufrimos cuando murió el violador Kobe Bryant), te retractes y reescribas. Maradona era un maltratador, tan deleznable como cualquier otro, un machista prepotente que apalizaba a quienes consideraba inferior. Su muerte en pleno 25N fue una oportunidad -de nuevo- perdida para que todos los que se dicen aliados y feministas pusieran en valor su compromiso con la lucha feminista. Pero la homoafectividad es más fuerte, y el castigo por perpetuar la violencia machista alabando a maltratadores es siempre nulo. Les sale a cuenta, vaya.

No borrar los tuits o ni siquiera hacer mención a la violencia que Maradona ejerció contra las mujeres en pleno 25N solo indica que estos políticos de izquierdas saben calcular perfectamente qué pueden permitirse y qué no. Qué coste tendrá para su carrera política o para su partido. Valoran y toman decisiones.

Ojalá tengamos alguna vez políticos que piensen en las miles y miles de mujeres maltratadas que los leen, a las que fueron víctimas en el pasado y aún se lamen las heridas, y a las que ya no están precisamente por culpa de esa violencia que ellos dicen estar combatiendo… entre partido y partido.

Fuente: https://blogs.publico.es/barbijaputa/2020/11/25/maradona-y-la-homoafectividad/

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