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Telenovelas y Cultura de la ablación. La moraleja, rentable, de que todos estamos rotos, transmisión en vivo.

México: El laberinto de la vecindad

Fuentes: Rebelión

«Atraviesa la vida como desollado…«1 O.Paz. «En los años recientes, la crisis de la ideología burguesa se ha expresado entre otras cosas, por un desplazamiento general hacia el idealismo, el misticismo y la superstición2«. Allan Woods México3 duele, (nos duele a algunos), no importa cuánta saliva analgésica le inyecten propios y extraños. Duele en lo […]

«Atraviesa la vida como desollado…«1

O.Paz.

«En los años recientes, la crisis de la ideología burguesa se ha expresado entre otras cosas,
por un desplazamiento general hacia el idealismo, el misticismo y la superstición2«.
Allan Woods

México3 duele, (nos duele a algunos), no importa cuánta saliva analgésica le inyecten propios y extraños. Duele en lo general y en las particularidades. De costa a costa y de frontera a frontera4. Duele en sus coyunturas y en sus cicatrices. Duele el saqueo y duele el bloqueo. No importa cuánto nacionalismo hipermétrope ni cuánto folclore telenovelero quiera adormecernos. No importan las genuflexiones ni las rendiciones de traidores y explotadores ayer y hoy, aunque salgan en la tele, México duele. Duele el águila, duele la serpiente y duele el nopal. Duelen todas las mutilaciones, las fuerzas productivas, los libros de historia, los paisajes y el trabajo… duele la puñalada, la sangre, la muerte, la miseria y la barbarie. Duelen los miembros extirpados y duelen los muñones.

Buena parte de la producción telenovelera, en México, da cuenta de un sistema ideológico ideado para la degeneración de los dolores humanos verdaderos, degeneración de imágenes e imaginarios en un escenario de lucha de clases agudizado. Violencia de oligarcas y burócratas que desvergonzadamente usan el miedo, la discriminación, la traición, el autoritarismo macho… el abuso sexual para comerciar todo; son los valores, dolores malversados y recurrentes de casi cualquier telenovela. Es la configuración simbólica de un México con memoria de pantalla televisiva que, para sobrevivir, extorsionado, debe dislocar su conciencia con historias decadentes y miserables. El relato de las verdaderas mentiras. Alienación rentable e impune.

Las telenovelas mercantiles en México, con su potencial productivo, su arte y su tecnología, se caracterizan por gozar impunemente de un régimen miserable de expropiación y explotación material y cultural de los medios de comunicación. En casi ningún país ocurre lo que en México, las telenovelas operan un rol de guerra ideológica camuflado de «farándula» que ha producido estragos profundos y trágicos. Las telenovelas en México cumplen, actualizada, la tarea ideológica con que llegaron los españoles colonialistas comandados por Hernán Cortés: Saquear las riquezas. Hacer invisible la violencia, la traición y las mentiras, la esclavitud y la destrucción incalculables. Hacerlas invisibles a cambio de hacer evidentes y culpígenas ciertas miserias cotidianas que, dicen los mercachifles telenoveleros, abundan en todos lados porque son consustanciales a la humanidad. Y que todos parezcan felices.

Hay de dolores a dolores. México duele de manera desigual y combinada. Porcentajes a definir, a unos les duele el robo y el servilismo delincuencial camuflado de gerentes o políticos; a otros les duele la ausencia de barras y estrellas en la bandera de sus ilusiones. Muchos no tienen lugar ni para el dolor5. No hay en el universo entero saliva suficiente para esconder la barbarie. USA se apoderó de 2 millones cuatrocientos mil kilómetros cuadrados6. «Realmente el anexionismo yanqui empezó bastante antes de 1836 y siguió vivo y actuante después de 1854. Los EEUU aspiraban a incorporarse Cuba y Puerto Rico e incluso después de robarle a México en tres tandas (1836, 1848 y 1853) más de la mitad de su territorio (lo que hoy llaman Aztlán), manifestaron repetidas apetencias por Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Chihuahua y Baja California. Incluso aún en 1883, el embajador porfirista mexicano en Washington tenía que recurrir a argumentar en la prensa yanqui porque «no le convenía a EEUU anexionarse todo México». De otra parte, Santa Anna -aparte sus singularidades- simboliza como nadie la impotencia y el entreguismo de las oligarquías mexicanas. Como relata García Cantú en Las invasiones norteamericanas en México, (Era, México, 1971) el intervencionismo yanqui en México ha sido una constante durante los siglos XIX y XX (la ultima invasión yanqui de México es de 1916), que, en nuestro días, sigue manifestándose con pleno vigor: sólo hay que recordar el TLC«7.

México es un gran rompecabezas de espejos y un baile de reflejos coloridos preñados de historia, poesía viva y no pocas contradicciones. 110 millones de habitantes. No se sabe exactamente. Al menos hay que ir una vez a México, a todos los México que son muchos en uno quebrado. Al menos una vez, que tenga «un poco de todo». No rápido, no a ciegas, no en garras del Turismo banal. En México se han dado cita diferencias y mezclas históricas fascinantes y desafiantes… de ánimos, aromas, colores, espacios, y, también, tristezas. México no es un lugar para turistas sino para visitantes. Un visitante es más que un consumidor de entretenimientos u hotelerías. Un visitante se estancia, se entera, se aflige y alegra con las alegrías y calamidades que le ocurren al visitado. Un visitante quiere echar sus raíces de visitante en la tierra fértil del retorno. México es una pirámide de tiempo, hecha con rebanadas de historia sacadas una de la otra. En la base, la historia prehispánica, encima la colonia española, luego la independencia, la reforma, la revolución, la modernidad y al final un México mágico contemporáneo que debate su identidad entre reflejos de pasado y e imperativos de dignidad. Hay que ir a México, al menos una vez, para sentir la presencia cierta de todas esas interrogaciones y respuestas hondas que sólo saben dar la naturaleza y la cultura entre acertijos y revelaciones. México no es la octava maravilla… lo que tiene de único no es mejor, mayor ni más importante. Tiene, eso sí, caminos fascinantes que conducen a ciertos misterios del corazón. Y eso, con cualquier tipo de miradas, hay que verlo. No se ve ese México en las telenovelas ni en su «mucha audiencia», no mucha calidad. Mucha publicidad, poca originalidad. Mucha palabrería, poca dramatización, montaje y actuación. Mucho efectismo, poca teatralidad. Mucha fragmentación, poca dinámica, y la responsabilidad de ser uno de los fenómenos culturales de masas con mucha influencia y poco estudio. ¿Quién lo controla?

«Uno de cada tres niños, en México, es pobre. Por ingreso per cápita, el país ocupa el puesto 80, debajo de Sudáfrica, 76. Pero México es, teóricamente, la décima economía mundial. El 50% de trabajadores mexicanos vive con 6 dólares al día. Cada año, 400.000 emigran a EEUU. La población laboral suma 43 millones. Apenas 12 millones en la economía formal. El Banco Mundial señala que el 20% de la población concentra 43% del consumo. La fuga de divisas, dice el Banco de México, fue en 2004 más del 57% de la inversión extranjera. De México salieron 4.588 millones de dólares. La inversión extranjera sumó 7.990 millones. Las remesas de los emigrantes ascendieron a 16.613 millones de dólares. La desigualdad entre ricos y pobres se ha multiplicado por dos en diez años. El producto de 13 años de TLC…«. Augusto Zamora R.8

Todo lo que está roto parece la autobiografía telenovelera de un México que aprendió a abrir fronteras dolientes nuevas, y rotas, en su identidad de ruinas de muerte y desgarro. México se volvió escenario de los quebrados, rotos, desposeídos… chingados. México, con sus luchas mejores, es un sobreviviente de dolores enterrados, escondidos, usurpados, olvidados, borrados o mutilados. México ha ratificado la existencia de una forma, televisiva, de degeneración del dolor hipertrofiado con violencia melodramática y terror cultural, con esquirlas de tiempos amnésicos para desviar y tergiversar los dolores mientras se hunden en el juego perverso del «pasado perdido», y el futuro también, en mil pedazos… México se ha vuelto extranjero de sí, y sus dolores más útiles, con todas sus categorías, se han vuelto guerra ideológica para la segregación de uno mismo. «Cuando los españoles llegaron por primera vez a México, ese territorio era un estado floreciente con una población de veintidós millones. Ochenta años después, su cultura había sido destruida, su economía estaba en ruinas y su gente esclavizada. Noventa por ciento de la población había perdido sus vidas, ya fuera siendo masacrados por los españoles y sus aliados, muriendo de hambre o por enfermedades como la viruela negra, que diezmaron comunidades enteras«9.

México viejo y nuevo, alto y profundo, no se entiende desde lejos ni con telenovelas alienantes. Ir es siempre una aventura promisoria como las leyendas. Un viaje de valor y con valores que ya hicieron desde Aztlán los aztecas y que han repetido miles de personas desde miles de lugares. Los aztecas buscaban un águila devorando una serpiente, esa era la señal, esa sigue siendo… Símbolo y enigma de un pueblo que anida adoraciones, tejidas en todas sus transformaciones. Están por testigo las ciudades con pirámides y las ciudades modernas. Los edificios sagrados y los edificios bursátiles, las fronteras políticas y las regiones. Los cultivos, la mano de obra y la cultura. Está el calendario azteca, el sol y la luna. Los Mayas, Toltecas, Zapotecas, Lacandones… están los neoliberales que han devastado lo que no devastó ningún huracán, ningún terremoto… devastación y barbarie capitalista con infiltrados nacionales dueños armas, cargos públicos y empresas. Esas telenovelas comerciales esgrimen una moral abyecta y de clase basada en imponer la servidumbre y la desesperanza como conquistas «orgullosas» para los pueblos. Moral telenovelera para la esclavitud, la desmoralización, la corrupción, la depresión y el alcoholismo. Cultura de melodrama jabonoso como símbolo religioso.

Como no basta con saquear tierras, minas, ríos, cielo… ayudado con las telenovelas el capitalismo se especializó en alienar conciencias. Grosería, ignorancia, idiotez y fanatismo que día tras día se emiten en bocas de actores y actrices, muchos de ellos también víctimas de explotación e indignidad, contribuyen con este esclavismo obligados a trabaja arduamente para celebrar su propia servidumbre.

«El 18 de febrero de 1519 Hernán Cortés zarpaba llevando 11 navíos, más de 500 soldados, cerca de 100 marineros, 16 caballos, 14 cañones, 32 ballestas y 13 escopetas. en 1521. Las crónicas de uno y otro lado cuentan el asedio y la resistencia indígena durante 80 días de sitio, así como la elección del nuevo y joven príncipe: Cuathémoc. El 13 de agosto, cayó Ciudad de México y el príncipe fue hecho prisionero. Fue el principio del Gobierno de Cortés, un hombre considerado por unos un villano y por otros un héroe. A los pocos años de la llegada de los españoles al Nuevo Continente las civilizaciones que allí existían habían sido destruidas, y la población indígena, explotada. Las cifras históricas no son exactas, y se habla de entre cinco y 50 millones de muertos. Eso sí, hay acuerdo en que los grandes criminales de la conquista fueron las epidemias de viruela, tifus o gripe que los conquistadores llevaron hasta esas tierras y que provocaron miles de muertos». Carolina G. Miranda http://aula.el-mundo.es/aula/noticia.php/2000/11/06/aula973269052.html

Toda telenovela mercantil mexicana con sus planos de enunciación, rotos para romper, rebela su ordenamiento para un relato fragmentario, hilvanado por fragmentos de experiencia detenida en los tiempos fragmentados de la televisión. La telenovela hace fluir su narración en tiempos rotos entre publicidad que congrega las pasiones más perversas. La telenovela comercial muestra su propia apuesta literaria, testimonial de la alienación, pero también autobiográfica de la propiedad privada. Narra, sin limitarse a formalismos, la riqueza miserable de su género que le ha sido asignado y diseñado para traicionar la historia honda de un país y sus mejores luchas. Telenovela explicita deliberadamente los límites nuevos de la alienación. La telenovela mercantil es una forma de traición diaria, pertinaz y contundente.

Un melodrama muy caro: TLC-NAFTA o ¡Viva México Cabrones!

«…en México, al menos uno de cada tres niños está desnutrido10…»

El dolor humano, que se comercia en la telenovela «publicística», es una forma de hipocresía que ensancha sus límites, supone un manifiesto de dislocación cultural para formar parte de la «literatura farándula» contra la realidad. Ese dolor farandulizado ha circulado, en su forma melodramática, como estrategia de guerra ideológica que da sentido a una forma de violencia semántica para romper toda confianza en la organización social de base, la organización de los campesinos y de los obreros. El dolor show bussines de las telenovelas es intervención grotesca que siembra con absoluta impunidad sus categorías y valores morales para fracturarlo todo, desmoralizar todo y reivindicar la mansedumbre frente a la barbarie. Reventar la realidad, atomizarlo todo, individuar los dolores y las rasgaduras. Que no se note el mal de todos. Las fuerzas productivas se encuentran estancadas, mientras que el campo está arruinado. En todas partes podemos ver pobreza y desempleo. La juventud se enfrenta a la disyuntiva: desempleo o emigración. ¿Y qué es lo que queda de la independencia nacional, cuando México está ahogado por el gigante del norte?

» México llega al 2005 con 53,2 millones de ciudadanos que no pueden satisfacer sus necesidades de alimento, educación, salud, vivienda, vestido y transporte, lo que representa más de la mitad de su población… existe una gran concentración poblacional, mientras en las áreas rurales hay una importante dispersión entre unas 200 000 localidades, con severas incidencias de pobreza… Entre los estados con mayor número de pobres se hallan Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Veracruz, Puebla e Hidalgo…el sector agropecuario representa el 5,1 % del Producto Interna Bruto (PIB) de México, y de su quehacer depende el 25 % de los 104 millones de habitantes. Para el Banco Mundial, esa disparidad es la consecuencia de la aguda pobreza que padecen los campesinos, además, con salarios 35 veces menores que los de la ciudad. El TLCAN tampoco ha dado resultado en el empleo pues de los 41,5 millones de personas en edades de trabajar, solo lo hacen 15 millones (36 %), mientras que la desocupación afecta al 63 %. Desde que hace cuatro años se inició el gobierno del presidente Vicente Fox se han incrementado a la lista negra otros 532 000 desocupados… las empresas multinacionales estadounidenses, adueñadas del mercado mexicano, controlan las importaciones que hace la nación azteca de maíz, sorgo y frijol, soya, carne, arroz y edulcorantes… hoy en día, en México operan 15 120 empresas con participación mayoritaria de capital estadounidense que representan el 56 % de las 27 290 sociedades económicas que integran los receptores de inversiones extranjeras… Las inversiones estadounidense se han dirigido fundamentalmente a sectores estratégicos como el financiero, las telecomunicaciones, la industria automotriz y ahora con denodada fuerza lo hacen en la petroquímica y la energética donde la política de Fox de abrirse al capital privado está poniendo en crisis a la empresa petrolera mexicana que fue nacionalizada durante el gobierno de Lázaro Cárdenas… Se estima que con el avance indiscriminado registrado en ese sector, las transnacionales Sempra, Shell, Maratón y Chevron-Texaco controlarán en el 2007 más de la mitad de la recepción depósito y entrega de gas natural en el mercado mexicano, cuando estén terminadas cinco plantas de regasificación en Altamira y Baja California… Recientemente, una página de Internet que responde al jefe de gobierno de la Ciudad de México, Andrés López Obrador, denunció que los saldos de la política neoliberal están a la vista y hoy son menos los bienes y servicios para cada mexicano de los que se poseía hace 20 años a lo que se agrega que de 1983 a la fecha la deuda pública pasó de 80 000 millones de dólares a 273 mil millones… 11 mexicanos poseen una fortuna conjunta calculada en 35 500 millones de dólares, un incremento del 48 % desde el 2002. La riqueza personal conjunta de esos empresarios se compara con el valor de la producción anual agropecuaria mexicana y ellos controlan grandes empresas de la nación.»  Hedelberto López Blanch 11

Una telenovela se construye de la manera más inverosímilmente simple. Hay que conseguir actores dóciles (muchos ahogados por el desempleo) que trabajen a la altura de sus limitaciones profesionales y que por lo tanto dependan de su amistad y simpatía con quienes financian el proyecto. Hay que tener una historia que casi siempre sea adaptable al puntaje de audiencia verificable por los patrocinadores. Hay que darle un ritmo cuya repetitividad haga creer que se avanza. Hay que enredarlo todo hasta el sinsentido más desesperante, ponerle algunos efectos especiales y negarle toda idea de calidad que se rebele a tanto lugar común literario y audiovisual. Pero sobre todo, hay que tener patrocinadores y una descarga de publicidad que insista hasta la saciedad en que la historia en cuestión es la mejor, la más lograda, la nunca vista y la que dejará satisfechas las ensoñaciones del público. Repetirlo, repetirlo hasta que alguien lo crea, por cándido o por cansancio.

Las telenovelas ignoran, en su condición de géneros narrativos, «públicos» las luchas sociales y los problemas que más angustian a la mayoría de la población. Y cuando ha habido iniciativas que toman personajes o episodios históricos, la desfiguración tiene tales proporciones que los hechos se hacen irreconocibles sepultados en historias bobaliconas de amor o anecdotario doméstico. Con un tratamiento estilístico en el que las pasiones e instintos se contienen y moderan a ultranza en virtud de una «moral bien fincada». Con duelo maniqueo interminable entre el bien y el mal. Con una idea de familia nuclear judeocristiana amenazada por calamidades sin fin, una idea del amor rosa, casto, matrimonialista y procreador. Un visión descontextualizada del delito o la pobreza y la promesa de que luego de pasar por el purgatorio de tanta maldad hallaremos la paz y la felicidad. La telenovela ha dado vueltas y vueltas sobre su esquema, exitoso en términos de ventas y mañoso en términos de obra. Año tras año, capítulo tras capítulo. Siempre se estrenará más de lo mismo.

La telenovela y la televisión monopolica adaptaron toda su herencia a un formato de consumo audiovisual que exigió inmediatamente tiempos y ritmos de lectura más cercanos a los consumistas de una clase social tipo, con preferencias tipo, sueños tipo y estéticas tipo. Por eso el sopor clasemediero que agobia con lo que tiene de más odioso, incluida su mediocridad. La telenovela no sólo pretende ser retrato de esa realidad sino que la ha inventado. A estas alturas uno no sabe si la gente se besa como quiere o como está de moda en la telenovela de turno. La telenovela irrumpe en la intimidad de lo cotidiano con la llave maestra que le confiere la soledad del receptor, su ocio nihilista, la urgencia de mirar hacia afuera y por supuesto, la realidad educativa que pesa sobre quienes no tienen oportunidad siquiera de comparar lo que se les ofrece con algo que valga la pena. Es una inercia remolino que ha venido abriendo el diámetro de su espiral para tragarse todo lo que puede en el menor tiempo posible.

«En México el salto creador se ha dado en un sendero distinto. La necesidad de otra política, de otros frentes y de otros bloques ha sido planteada por la Coordinadora Nacional contra el Neoliberalismo, encabezada por el Sindicato Mexicano de Electricistas y que incluye a más de 220 organizaciones de masas y de la sociedad civil, quienes en Querétaro aprobaron a principios del presente año un «Programa mínimo no negociable», que no mereció la atención activa y comprometida de ninguna fuerza electoral progresista o de izquierda. Pero, más recientemente, los zapatistas no sólo conmovieron al país sino al mundo con su llamada «alerta roja» que antecedió a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, consensuada por todos los pueblos indios del movimiento maya, y en la que plantearon la necesidad de una nueva política de los oprimidos y explotados. El proyecto es de una enorme creatividad en la historia mundial de los movimientos revolucionarios«. Pablo González Casanova

La miseria como negocio.

Convencernos de que la verdad sirve de nada.

Hay una variedad de dolores recurrentes en la telenovela mercantil mexicana, su violencia y horror se inyectan inclementemente para consolidar una nata ideológica estereotipada que actúa como sustrato de una superestructura enamorada de su pasado nacional como himno desgarrado en sus fragmentos. La telenovela es espacio para sufrir de mentiritas y para mentir, realmente, con lo indecible que le permite elaborar y representar la experiencia colectiva como una fatalidad macroeconómica que nos ha envuelto sólo porque tenemos mala suerte. Como discurso literario la telenovela mercantil hace hasta lo imposible para no representar el dolor crudo que inunda la realidad. Hay un pacto extorsivo con el espectador que sabe que se le miente con bisutería cultural massmedia. El «público» pide una telenovela capaz de presentar la «verdad» testigo y dubitativa, que no invada el territorio del encantamiento pero que sirva de ancla. Visto todo en paquete y en perspectiva una realidad de consumo cultural asfixiante y mediocre. Hay telenovelas con historias de «emigrados» que desde alguna latitud de la explotación en USA vive, aman, sufren, gozan y, sobre todo «ahorran» su dinerito para mandarlo a México. Epopeya de remesas.

» La migración hacia los EEUU es otro fenómeno que se presenta y el cual en las últimas décadas ha tomado gran fuerza, México se ha convertido en el principal exportador de mano de obra, la cual se contrata a precios por debajo de los mínimos, de hecho el salario mínimo de un trabajador mexicano es uno de los más bajos del mundo, 21 veces menor que el de Alemania, 15 veces menos que en Japón, 12 veces que el de los franceses, 11 veces menor que el de los norteamericanos; las familias se ven obligadas a salir a trabajar, ya no solo el padre o la madre, ahora también los menores deben contribuir con el sostenimiento de la familia, los cuales muchas veces son contratados en maquiladoras que pagan salarios por debajo del mínimo, que no otorgan ningún tipo de prestación ni de estabilidad laboral. Según estudios de la Universidad Obrera de México (UOM) indican que actualmente con el salario mínimo que percibe un trabajador únicamente le alcanza para comprar el 26% de la Canasta Básica Nutricional (CBN). Es decir que el salario mínimo ha acumulado una pérdida de más del 70% del valor que tenía en 1980. Esta cuestión se refleja a su vez en la desnutrición que prevalece entre la población mexicana, principalmente los niños«. Adriana Blanco12

Una de las estrategias seductoras de la telenovela alienante es su hegemonía sobre el dolor. Su reino yace en un sistema de enunciación rompecabezas que pina un mundo podrido, de maldad eterna, de traición ontológica, de engaño y maniqueísmo entre publicidades. Mundo sin sentido colectivo, mundo de vanidades y egos y perversiones nihilistas. Mundo con dolor desatado y sin remedio en las imágenes y los imaginarios fatales y corruptos. Telenovela que es monólogo de la explotación y de una forma de alienación inventada gracias a una creatividad de mercenarios bien dispuestos a delinear gestos, a la desarticulación de la conciencia y al reino de una identidad avasallada.

«En los próximos 10 años América Latina recibirá cerca de 300 mil millones de dólares en remesas de inmigrantes, de los que cerca de 80 por ciento (240 mil millones de dólares) se concentrarán en México, Centroamérica y el Caribe… Por su aportación de divisas al país, las remesas de los inmigrantes sólo fueron superadas por los ingresos petroleros y por la inversión extranjera directa, que ascendió a 24 mil 730 millones de dólares, y en la cual participaron 5 mil 11 empresas de todo tipo, de las cuales mil 428 fueron maquiladoras. A partir de la última década el ingreso de divisas por parte de trabajadores inmigrantes va en ascenso, al superar 58 veces al monto por nueva inversión extranjera en el mercado accionario del país, que fue de 150 millones de dólares el año pasado. También las remesas laborales fueron 714.5 por ciento mayores al ingreso neto por concepto de inversión extranjera de cartera, en el que se incluyen los bonos de duda externa gubernamental adquiridos por el extranjero.13«

La telenovela es inclemente y cínica con el dolor que sufre un cuerpo o un alma torturado. Deja huérfano de sociedad a todo dolor, imaginado sobre la mesa de algún guionista amaestrado o de algún productor con raiting, se vende al mejor postor beneficiario de una identidad por el dolor sumiso. Nada que hacer, siguen cobrando. El dolor es entonces el sitio de nuestras ausencias atravesado por la historia. Cobra dimensiones terribles. Hay personas, victimadas por las telenovelas mercantiles, con miedo a todo, incluso a sí mismas. Dolor que reproduce lo fragmentario, dolor que esconde una realidad devastada y violenta sin posibilidad de cambios. Dolor que se construye desde las ruinas de Teotihuacan, con demonios a diestra y siniestra, Dolor que deja sus marcas tatuadas en una narrativa que, entre comerciales, pinta un mundo donde es negocio dar «vida» de fetiche a los muertos que no logra esconder.

El dolor de las telenovelas faranduleras se estereotipa para esconder la variedad de los dolores y su lugar en la lucha de clases. Se vuelve una máscara con memoria. La telenovela lo vuelve arma de sobre vivencia de sus personajes. Mercancía maldita con que se comercia la sobrevivencia. La moraleja es que hay que hacer cualquier cosa para vacunarnos contra los dolores. Cualquier cosa contra el dolor de la pobreza que es maligna , como un dios extraterrestre, vacuna contra el dolor por la injusticia que se resuelve con dosis crecientes de corrupción e indiferencia, vacuna contra el dolor de la exploración que debe erradicarse y sepultarse bajo las lápidas ideológicas mejor blindadas. Vacuna contra nosotros mismos ante nuestros dolores más verdaderos.

La telenovela mercantil es un sitio ideológico desde el cual se ha facilitado conjurar todo dolor histórico y su relación con las derrotas y las pérdidas que forman parte de la historia de México de sus habitantes, sus gestos y su lucha de clases. Espacio para olvidar el dolor del coloniaje cercenador que se quedó con la mitad del país, con todas sus riquezas y con muchas de sus conciencias. Espacio para olvidar el dolor de la cicatriz que Bush quiere tapar con una muralla de ignominia. Espacio para olvidarse del rescate bancario (FOBAPROA) obsceno y criminal. Espacio para olvidarse de los millones que se van con hambre a buscar en lo que fue su suelo un aire de vida. Espacio para olvidarse del dolor de millones de personas viviendo en la calle y viviendo de basura. Espacio para olvidarse de la mitad de la población bajo la línea de la pobreza. Espacio para olvidarse de la corrupción desenfrenada y patológica de partidos hambrientos de barbarie y genuflexión. Espacio para olvidarse de millones de muertos sembrados por la degeneración explotadora desde Hernán Cortés, hasta Tlaltelolco 68, las muertas de Juárez, los zapatistas silenciados… olvidarse del pasado, del presente y del futuro… olvidarse a punta de telenovelas, con su ayuda y con sus lebreles. Espacio para olvidarse de todo. Menos de ir a trabajar puntualmente para que el patrón gane más, de pagar los impuestos para que algunos funcionarios roben mejor y de votar por los que se anuncian más en el canal donde salen los ídolos de las telenovelas, para que los medios ganen más. Espacio para olvidarnos de cuánto nos cuesta la deuda externa. Espacio para olvidarnos de cuánto nos cuesta haber privatizado la banca, Espacio para olvidarnos de cuánto nos cuesta el TLC. Final feliz. ¿No?


1 http://www.ensayistas.org/antologia/XXA/paz/

2 Prólogo a la edición mexicana de Razón y Revolución 3 La extensión territorial que le queda a México es » 1 964 375 Km² de los cuales 1 959 248 Km² son superficie continental y 5 127 Km² corresponden a superficie insular». Datos INEGI. http://mapserver.inegi.gob.mx/geografia/espanol/datosgeogra/extterri/frontera.cfm?c=154

4 » Con los Estados Unidos de América, se extiende una línea fronteriza a lo largo de 3,152 km desde el Monumento 258 al noroeste de Tijuana hasta la desembocadura del Río Bravo en el Golfo de México»… «La línea fronteriza con Guatemala tiene una extensión de 956 km; con Belice de 193 km (No incluye 85.266 km de límite marítimo en la Bahía de Chetumal)». Datos INEGI. http://mapserver.inegi.gob.mx/geografia/espanol/datosgeogra/extterri/frontera.cfm?c=154 5 la deuda externa de México es en 2004 de aprox. 140 mil millones de dólares. Fuente: Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). http://www.latin-focus.com/spanish/countries/mexico/mexdebt.htm

6 http://www.presidencia.gob.mx/mexico/sabiasque/?contenido=20157&pagina=1

7 Ver el trabajo de Patricia Galeana en http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/indice/241/msg/302/

8 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=14853

9 Allan Woods Prólogo a la edición mexicana de Razón y Revolución http://argentina.elmilitante.org/index.asp?id=muestra&id_art=1454

10 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=18372

11 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=13787

12 http://militante.org.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=27&Itemid=38

13 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=15585