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Viene el lobo ¿se va Pedro?

Fuentes: Rebelión

Sánchez ha anunciado que se lo va a pensar. Que necesita un tiempo (¿quién no necesita tiempo?), y que el lunes, en plena campaña electoral catalana, nos dirá si sigue siendo Pedro Sánchez, presidente de esta nuestra patria, o si plantea un cese temporal de la convivencia y se marcha a casa, a vivir su vida como hombre profundamente enamorado. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿qué serie de casualidades han ocurrido para que se dé un timing tan peculiar?

Ayuso. No suena descabellado pensar que la que muchos consideran será el “enemigo final en el videojuego de Sánchez” tiene algo que ver en todo esto.

Isabel Natividad Díaz Ayuso es el Lisan al Gaib de la derecha. Aquella que consiguió la fórmula magistral de la unidad y la mayoría absoluta (ya la quisiera para sí la izquierda), que hizo desaparecer a Ciudadanos, y llevó a la irrelevancia política a Vox mediante la ¿magistral? estrategia de convertirse en ellos mismos.

Y sin embargo, ella que está llamada a entregar la tierra prometida de la grandeza la unidad y la libertad, no se lo está poniendo nada fácil a la derecha mediática.

Ya hemos comprobado (algunos de forma más despiadada que otros), que sí, que se podía entender que cuando morían en España 700 personas al día, se pudiera contratar con tu hermana y recibir 286.000€ de beneficio por vender mascarillas. Pero ahora toca entender también que el piso en el que vives se ha pagado con más comisiones de mascarillas. Que el piso de arriba es del abogado del novio pero lo usas tú o no sé qué, que no te rodea la corrupción porque… ¿porque tu pareja ha reconocido y pagado la cuota defraudada a Hacienda?, ¿o porque ha aceptado 8 meses de cárcel y multa…? no sé, es very difficult todo esto, y hay cosas que se le pueden hacer bola incluso a MAR, así que abrimos el manual del trumpismo por el capítulo número 1, y ¡ahí está!, la mejor defensa es… no sé, ¿que la mujer de Pedro Sánchez sea transexual? Suena a broma, pero aparentemente hay gente a la que esto le parecería problemático (¿?). Y la estrategia debe ser eficaz, porque ya se usó con Michelle Obama en EEUU, y con Brigitte Macrón en Francia.

Así es, esta es la noticia. La ultraderecha está organizada, y su estrategia de acoso y derribo está globalizada. Quizás sea esta la mayor y más peligrosa novedad dentro de un marco ya viejo: que la izquierda no puede gobernar (la ley de hierro de la democracia, que explica Carlos Fernández Liria desde su canal de Youtube en este imprescindible análisis, donde se da un repaso a los golpes de estado, guerras e invasiones que durante el S.XX han imposibilitado que se hicieran efectivos distintos gobiernos de izquierda).

Pero es que ahora, los ultras, como un algoritmo que aprende por ensayo error, un chatgpt facha, están ampliando el abanico de intervenciones. Prueban, optimizan, replican, reiteran… Y así pueden llegar a sitios donde antes no podían soñar. ¡Imagine usted conseguir el poder en España, sin la necesidad de comerse un par de paupérrimas décadas de posguerra! ¡Que de ahí no hay nada que rascar! Ahora podemos hacerlo con un muy eficaz lawfare contra Lula en Brasil, contra Costa en Portugal, y, por supuesto, contra Vicky Rosell, Mónica Oltra, Ada Colau, o contra esos molestos independentistas (aunque hay que matizar que en este caso se escribe “lawfare”, pero se lee: “policía patriótica”).

En este punto, no me gustaría pasar por alto la hilarante respuesta de “Barcelona Oberta”, la organización empresarial que llevó a los juzgados la peatonalización de la calle Consell de Cent en Barcelona. Sonó la flauta y un juez les dio la razón. Tocaba revertir las obras. Traer los molestos coches de vuelta, y resentir el comercio y la vida en la zona. ¿La respuesta de los empresarios?: Ya no hace falta, Ada Colau ya no es alcaldesa. Ahora tenemos al PSC.

Lo decía Mónica Oltra en su profética intervención el día de su dimisión, muy compartida estos días en redes: “Nos están fulminando uno a uno con denuncias falsas, y el día que ustedes quieran reaccionar, los habrán fulminado también a ustedes”.

Pues sí. Nos están fulminando con denuncias falsas. Que se lo digan a los chicos de Altsasu. Que se lo digan a Alfon. Que se lo digan a los 6 de Zaragoza.

La buena noticia es que ahora el PSOE lo denuncia. Y no es que ahora toque arrimar hombro con el partido socialista. Es que ya era hora de que el partido Socialista arrimara el hombro con nosotras.

Desde luego sería de mal gusto colgar ahora el vídeo que se está rescatando estos días en que Sánchez “espera y desea que el dinero que Podemos ha cobrado de Venezuela no les hipoteque”. Un error lo tiene cualquiera, y es fácil dejarse llevar por la tentación del fango ultraderechista cuando uno vive de campaña electoral en campaña electoral. Te lo perdonamos, Pedro. Total, Podemos ya no existe.

En este paréntesis que nos ha pedido un hombre que ama a su mujer, sería de mal gusto insinuar que el PSOE ha formado parte (o ha formado, a secas) de ese statu quo en que Pablo Hasél está en la cárcel por injurias a la corona, se condena al coño insumiso por ofender los sentimientos religiosos, o en el que, bajo mandato de Marlaska, se infiltran policías en movimientos sociales para llevar a cabo investigaciones prospectivas (recordemos, no permitidas en la legislación española).

Sería inapropiado plantear que esta reflexión que pide el presidente del gobierno pueda estar condicionada por las elecciones catalanas (región en la que el PSOE necesita unos generosos resultados electorales ahora que su bastión de Andalucía parece perder fuelle). Y que al presidente le ha venido bien ser un ausente presente más ausente y más presente aún que Puigdemont.

Es una buena noticia, como decía, que el PSOE haya puesto el foco en que estas prácticas de acoso judicial deterioran la democracia. Quienes ya lo sabíamos le podemos decir también cuál es la receta:

La receta es más democracia. Más y mejor separación de poderes. Más cohesión y bienestar social. Siguiendo este orden, las recetas son la derogación de la ley mordaza. La renovación del Consejo General del Poder Judicial. La regulación de los alquileres. Por poner algunos de los ejemplos más clamorosos.

Lo que esperamos desde la sociedad civil, donde sufrimos estos ataques contra nuestras instituciones, pero también contra nosotras mismas, es que esta prioridad con la que todas estamos tan de acuerdo cuando se nos llama a filas, siga siendo tal después de las elecciones.

Si Pedro nos avisa de que viene el lobo sólo cuando hay elecciones, corremos el peligro de que no le creamos cuando el lobo esté en la puerta, o peor aún, de que ya lo tengamos dentro comiéndose a las gallinas del corral.

Es de agradecer que el PSOE se haya dado cuenta del daño que hace la ultraderecha. Estaría bien que, además, cuando acabe la campaña electoral ponga pie en pared contra los ultras, no sólo por él, si no también por todas mis compañeras.

Miguel Ángel Ojeda García. Licenciado en Filosofía y Diseñador Gráfico. Director de la página La Filosofía en Canal.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.