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Malviven en un asentamiento chabolista donde está previsto un proyecto de 3.200 viviendas y grandes eventos de vela

Colectivos de Valencia se movilizan contra el desalojo de 1.300 personas sin alternativa habitacional

Fuentes: Rebelión

El presidente de la Generalitat hasta 2011, Francisco Camps, del PP, se comprometió a que el Circuito Urbano que acogió entre 2008 y 2012 el Gran Premio de Europa de Fórmula 1 en Valencia tuviera un “coste cero”; pero ya en 2015, se estimó el coste del trazado en más de 98 millones de euros, a lo que podrían añadirse capítulos de gasto como el abono del canon de la prueba; el rescate de Valmor Sports -empresa privada que organizó el Gran Premio- o los derechos televisivos pagados por Radiotelevisió Valenciana; la Fórmula 1 fue un icono en la Valencia especulativa y de los grandes eventos.

Pero la postal alegre de Camps, la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el director ejecutivo de la Formula One Management, Bernard Ecclestone, ha mutado en otra muy distinta que se visibiliza hoy en las pistas del antiguo circuito: un asentamiento de 1.300 personas que malviven en chabolas -ya levantadas o en construcción- y tiendas de campaña ubicadas en este sector del Grao de Valencia (distrito de Poblados Marítimos).

Colectivos como Valencia és Refugi y Nave Albal han alertado contra el desalojo -que consideran “inminente” y sin alternativa habitacional- de estas personas en situación de gran vulnerabilidad; se trata de ciudadanos de distintas nacionalidades -saharauis, marroquíes, argelinos, españoles, italianos, polacos y latinos, entre otros- que viven en este asentamiento dividido en tres zonas (A, B y C); “si nos echan de aquí, a dónde vamos a ir”, se pregunta uno de los portavoces.

En una rueda de prensa convocada el 5 de junio, la Plataforma de Solidaritat amb les Persones Assentades a l’Antic Circuit F1 destaca el crecimiento que ha tenido la zona desde 2025; han ido llegando personas sin los recursos suficientes para vivir, comer y alquilar una vivienda, y que en algunos casos estaban pernoctando en los jardines del antiguo cauce del río Túria; “esto es ya un pueblo, sólo necesita alcalde y concejales”, ironiza uno de los residentes.

Según los colectivos que forman la plataforma, “las políticas del PP y Vox en Valencia favorecen la especulación urbanística, apuestan por la gentrificación de la ciudad, priorizan los desalojos ante el derecho a una vivienda y magnifican las ‘okupaciones’ como políticas generales” (el PP y Vox gobiernan en coalición en el Ayuntamiento de Valencia).

Cuentan una experiencia que en buena medida es similar Azman Sidahamed, de 31 años, y Mahmud Embarec, de 35, ambos de nacionalidad saharaui y sin apenas recursos para vivir en otro lugar; carecen de papeles, trabajo, ingresos y han presentado la solicitud para que se les reconozca la condición de apátridas; en el caso de Mahmud Embarec, está estudiando un curso de lengua española impartido por la Fundación Art.

El asentamiento carece de luz y agua. Azman y Mahmud sobreviven gracias a la chatarra que recogen, el agua que traen en carros de compra del barrio cercano de Nazaret y el reparto de alimentos, semanales, que realizan València és Refugi y Nave Albal; los dos coinciden en señalar las dificultades para acceder a las ayudas oficiales de emergencia social; “lo que necesitamos son los papeles para poder vivir y trabajar”, concluyen.

Pero se da la circunstancia que en la zona en que viven las 1.300 personas hay previstos grandes proyectos y macroeventos; como el PAI del Grao, iniciativa urbanística que el Ayuntamiento de Valencia califica de “emblemática” y que se halla en periodo de información pública y alegaciones; el plan, que abarca una superficie de 380.000 m2, prevé la construcción de un total de 3.204 nuevas viviendas, de las que 784 serían de protección pública y dotacionales; a ello se agregarían otras zonas como el llamado delta verde.

La información oficial destaca la inversión urbanística de 150,4 millones de euros a cargo de los promotores privados; además la edificación será en altura, con torres de entre 23 y 40 plantas (en paralelo al PAI del Grao, la Concejalía de Urbanismo informa que está moviendo 18 programas urbanísticos con nuevas viviendas en la ciudad).

La mencionada inversión privada corre a cargo de la sociedad Valere Reoco, integrada por el grupo español Atitlan y la firma de inversión Hayfin Capital, que actúa como agente urbanizador en el PAI; entre los socios fundadores y miembros del equipo directivo de Atitlan figura Roberto Centeno, también patrono de la Fundación Banco Santander, admirador confeso de Milei y yerno del presidente de Mercadona, Juan Roig (actualmente la fortuna número 401 del mundo, según la revista Forbes).

Una de las áreas de negocio de Atitlan es los desarrollos urbanísticos; en concreto, la transformación de suelos superiores a 100.000 m2; también la gestión patrimonial; la inversión en proyectos de transformación agrícola; la acuicultura, la industria y los servicios avanzados; la empresa informa que en 2024 había superado los 300 millones de euros de facturación, unos resultados que calificó de “históricos”.

En cuanto a Hayfin Capital, fundada en 2009, se define como una plataforma de gestión de activos “alternativos”; la misión de este fondo, señala su página Web, es conseguir rendimientos ajustados al riesgo de los inversores, a través de estrategias de crédito privado y líquido, así como de soluciones de capital privado; “la preservación del capital es nuestra máxima prioridad”, afirman.

Un punto relevante, respecto al proyecto urbanístico, es que el Ayuntamiento de Valencia ha de abonar una deuda de 45 millones de euros con la Generalitat por las obras del circuito de Fórmula 1, de los que Valere Reoco pagará finalmente 21,3 millones al considerarse que son las obras aprovechables en el PAI del Grao; sin embargo, esta cantidad que deben finalmente abonar los promotores privados supone una rebaja de 10 millones de euros respecto a lo que se acordó en la legislatura anterior (gobierno de coalición entre Compromís y PSPV-PSOE).

Según la Plataforma de Solidaridad con las Personas Asentadas, “para sus planes de modelo de ciudad limpia, verde y cosmopolita les molestan estas personas; de este nuevo pelotazo urbanístico y especulativo se beneficiarán Hayfin Capital y el grupo Atitlan; el PAI del Grao se convertirá en un ejemplo de parque temático para turistas y pisos de lujo, expulsión de los vecinos e incremento del precio de la vivienda”.

Los colectivos piden, en consecuencia, la paralización del proyecto urbanístico y solucionar de manera urgente la situación de las 1.300 personas del asentamiento chabolista.

Otra manifestación de esta supuesta ciudad verde y cosmopolita,en el entorno de los asentamientos, son eventos como el Mundial de Vela World Sailing 2026-2027, una de cuyas sedes será Valencia; la prueba tendrá lugar en el Real Club Náutico y está organizada por la Generalitat, el Ayuntamiento de Valencia y las federaciones de vela.

También en la Marina de la capital valenciana está previsto en septiembre la celebración del Spain Sail Grand Prix de vela; la Generalitat aportará hasta 10 millones de euros para afrontar los gastos del evento durante tres años, lo que supone el 50% de las obligaciones de gasto derivados de la competición.

Además, como patrocinadores del Spain Sail Grand Prix figuran la marca de relojes de luxo Rolex; Dubai Ports World (holding del emirato de Dubai); Emirates (aerolíneas de Emiratos Árabes Unidos); Mubadala (fondo de inversión de Abu Dabi) y la tecnológica estadounidense Oracle.

Frente a este escenario, la plataforma solidaria con las 1.300 personas del asentamiento concluye con la siguiente valoración: “A corto plazo los quieren desalojar sin ninguna alternativa habitacional; la excusa, el desbloqueo del PAI del Grao; la realidad es que los pobres afeamos escenarios para esos visitantes, ante el SailGP y el mundial de vela, cuando las políticas son capitalistas y no ponen la vida humana en el centro”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.