Juan Viera Benítez

Artículos

Falta una denuncia contra quienes realmente saquean los recursos y la riqueza del campo extremeño

La mayoría de las diferentes asociaciones agrarias que hay en Extremadura quieren movilizar a los agricultores, grandes, medianos, pequeños, industriales relacionados con la producción hortofrutícola, a la manifestación que quieren realizar el día 2 de diciembre.

La cruel y sangrienta acumulación originaria de capital encuentra en la lucha de los pueblos la defensa de lo colectivo, la rebeldía ante los intentos de la eliminación de lo comunitario.

Antes de comentar algunas generalizaciones acerca de la violencia en general, me gustaría comenzar denunciando la violencia laboral que por múltiples motivos sufren las clases trabajadoras. Y la necesidad de su reorganización sindical para disponer de un instrumento, de una herramienta sindical poderosa que las agrupe y, dote de la fuerza suficiente para impedir que los derechos laborales sean totalmente arrebatados y entrar en un descenso a los infiernos de la explotación y la producción de plusvalía.

Queremos comenzar recordando dos momentos de hace unos meses con una significación política en la vida regional y en la nacional.

Las consecuencias sociales de la Pandemia del Covid-19, el desempleo y la pobreza, se están desbocando y afectan a un número creciente de personas en Extremadura. Según los datos estadísticos el paro sobrepasa ya ampliamente a las 100.000 personas, con unos porcentajes superiores al 21 % de la población activa, que en el caso del paro juvenil son superiores al 40 %.

En estos días se está debatiendo la nueva ley de educación, aprobada el 19 de noviembre en el Congreso de los Diputados y que ahora pasará por el Senado.