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Nuestro poeta: Miguel Hernández

Fuentes: Rebelión

Nuestro poeta no es el poeta de todos, aunque en este año lo hayan desfigurado y convertido en un reclamo turístico, aunque ahora todos lo recuerden y lo quieran hacer suyo. Nuestro poeta: manipulado, tergiversado, escondido, contado a medias por quienes están en el poder o tienen ansias protagonistas; no es el poeta de todos. […]

Nuestro poeta no es el poeta de todos, aunque en este año lo hayan desfigurado y convertido en un reclamo turístico, aunque ahora todos lo recuerden y lo quieran hacer suyo. Nuestro poeta: manipulado, tergiversado, escondido, contado a medias por quienes están en el poder o tienen ansias protagonistas; no es el poeta de todos.

Sería innecesario, o debería serlo, recordar quién es, quién fue, Miguel Hernández, sino fuera por la tremenda manipulación que sufre el poeta, por la mentira que se cuenta a la juventud. No se esconde su figura, como se esconde la figura de otros poetas, porque Miguel nunca cayó en el olvido, su pueblo siempre lo recordó. Pero se miente, se oculta la verdad: se gritan mentiras y se silencian verdades.

Miguel es el poeta del pueblo, no es el poeta de todos. Él lo tenía claro, pese a lo que nos quieran hacer creer. A su pueblo escribió en sus poemas, y no sólo dijo quién era su pueblo sino que señaló de forma explícita quién no lo era, con motivo del asesinato de Federico García Lorca escribió: «el crimen con él cometido por los que no han sido ni serán pueblo jamás». Y no sólo escribió a su pueblo, sino que marchó a la primera línea del frente, a combatir codo a codo con los suyos: comunistas, antifascistas, jornaleros y panaderos, trabajadores del metal y de las minas, hombres y mujeres humildes… ese era su pueblo: con él vivió y por él murió.

Miguel es el poeta de quienes enfrentaron el fascismo, de los pueblos que ansían ser libres, de los trabajadores que se enfrentan al poder y no se resignan a vivir como deben vivir y luchan por vivir como quieren vivir.

Miguel es el poeta del pueblo, del pueblo que lucha. Y es un peligroso ejemplo para la juventud. A la altura de los más grandes escritores, como J. Reed, Miguel Hernández debe ser silenciado: porque empuñaba el alma cuando escribía, porque como Picasso demuestra que es mentira aquello del arte por el arte, porque el arte es expresión de un compromiso con el pueblo o con la clase dominante… porque Miguel no era un artista: no era una figura intelectual que se codease con el pueblo para ser popular, sino que era parte del pueblo y escribía poemas. Antes que poeta Miguel Hernández era pueblo: cómo sino contar sus miserias, cómo sino militar en el Partido Comunista, cómo sino…

A Miguel Hernández lo querían muerto. Pero su voz traspasa la barrera del tiempo y es hoy tanto más vigente que ayer porque sigue existiendo la exclusión social, las desigualdades son un hecho, el capitalismo campa a sus anchas… y si ayer los fascistas comenzaban una guerra hoy sus herederos gobiernan Orihuela. Contra ellos, contra quienes están en el poder y contra quienes quieren estar en el poder por estar en el poder, para que todo siga igual, escribía Miguel Hernández, nuestro poeta.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.