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La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XIV)

«Objetividad espectral». ¿Teoría de la producción o de la circulación del valor?

Fuentes: Rebelión

Seguimos en el capítulo III -«Valor, trabajo y dinero»- del libro de MH. Ocho apartados; estamos en el cuarto de ellos: » Objetividad espectral’. ¿Teoría de la producción o de la circulación del valor?».     Antes de entrar en materia, me detendo en el comentario de un documentado lector, Manuel Martínez Llaneza, sobre la […]

Seguimos en el capítulo III -«Valor, trabajo y dinero»- del libro de MH. Ocho apartados; estamos en el cuarto de ellos: » Objetividad espectral’. ¿Teoría de la producción o de la circulación del valor?».

 

 

Antes de entrar en materia, me detendo en el comentario de un documentado lector, Manuel Martínez Llaneza, sobre la entrega anterior (» Trabajo abstracto: abstracción real y relación de validez». http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252074):

Debo decir, como comentario general, que no veo la necesidad de tanta complicación para tratar este asunto (tal vez es que yo sea muy simple y se me escapen muchos matices; creo que Marx es el primero que se lía).

El concepto de trabajo concreto es obvio, no así el de trabajo simple; aunque eso no es muy importante en un capitalismo inicial en el que -frente al artesanado- la mayoría de los trabajadores industriales son campesinos expulsados de sus tierras sin ninguna habilidad industrial o artesana, ahora sí lo es por la diversificación de especialidades y niveles. Marx lo trata muy someramente, por desgracia.

El paso a trabajo abstracto viene de ‘lo socialmente necesario‘, es decir, es el trabajo concreto simple que se requeriría para poner en el mercado una determinada mercancía en el estado de la técnica en ese momento con trabajadores de habilidad media, a lo que hay que añadir el trabajo muerto que transmiten las máquinas utilizadas. (Aun así, NO es el precio). Es necesario este concepto porque la mercancía no lleva en sí la marca de las manos o las máquinas que la hicieron y es necesario un valor de referencia para explicar lo que sucede con la evolución de la técnica y el aprendizaje, pero también para destacar el carácter social de la producción capitalista y del concepto de valor.

Señalado esto, paso a ver en concreto algunas cosas del escrito ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252074 )

1.- No veo correcta la afirmación 3. «Luego los distintos trabajos que producen valores, apunta MH, tienen que valer como trabajo humano cualitativamente igual». «Valer cualitativamente» parece contradictorio, pero, además, veo innecesaria esta consideración porque no hay razón para afirmar que el tipo de trabajo se transmite al tipo de mercancía de alguna forma. Por eso veo inútil la explicación de los siguientes párrafos y la ‘parábola’ del árbol me parece ganas de complicar las cosas. No estoy en contra usar la analogía como herramienta de explicación, pero en este caso se entra en temas psicológicos (o de conocimiento) y lingüísticos que son más complejos que lo que se trata de explicar.

2.- En consecuencia, no veo que tu comentario añada tampoco nada y, si, como dices, toda abstracción es mental, las abstracciones económicas no tienen que explicarse en otros términos.

3.- No estoy de acuerdo en que los valores se igualan (¿?) en el cambio. En el intercambio se determinan los precios y ya sabemos que no son iguales que los valores en el modo de producción capitalistas. Tú mismo has señalado en otro lugar que, si fueran iguales, no tendría sentido la automatización para aumentar el beneficio.

4.- El TRABS no se determina en el intercambio, sino en la producción, según entiendo a Marx. En el concreto modo de producción que se considera. El valor es anterior al intercambio porque procede del trabajo, no del mercado.

5.- Al final del artículo MH se acerca al concepto de socialmente necesario, pero sigue considerando el cambio como elemento determinante del valor, con lo cual o cae en la determinación neoliberal (subjetiva) de utilidad o no se sabe qué misterios tiene al cambio: «solo en ese momento llega a saber el productor individual en qué medida su tiempo de trabajo gastado individualmente corresponde al tiempo de trabajo socialmente necesario». Esta postura llevará a una fuerte contradicción cuando llegue a la formación de precios y al precio de producción (libro III).

6.- Las consideraciones sobre la demanda de valor de uso no las veo correctas en las consecuencias sobre la determinación del valor a posteriori del cambio. Eso lleva otra vez a la determinación neoliberal del valor (y el precio) por la oferta y la demanda. Entiendo que confunde el valor de un determinado producto con el de un ejemplar concreto de ese producto. De la misma forma que el valor de uso es condición de la existencia del valor de cambio, pero no de su magnitud, el cambio certifica el valor, pero no lo cuantifica.

7.- Importante la consideración entre paréntesis sobre el intercambio internacional. Marx lo considera un elemento externo y eso hay que superarlo.

Medito sobre sus comentarios. No soy capaz de resolver-superar muchas de sus preguntas y críticas.

Volvamos al nuevo apartado.

Breve sección, pp. 88-91, pero tampoco fácil. MH usa en sus comentarios y argumentos el manuscrito Ergänzungen und Veränderungen zum ersten Band des «Kapital» [Adiciones y modificaciones al primer libro de El Capital]. Recordemos la nota del traductor, César Ruiz Sanjuán:

Se trata de un manuscrito en el que Marx estuvo trabajando para preparar la segunda edición de EC, y que contiene las modificaciones al primer capítulo de la primera edición, que fue reelaborada de manera considerable. En este manuscrito, en el que Marx comenta detalladamente su propia exposición de la teoría del valor se encuentran importantes reflexiones que no fueron recogidas después en la segunda edición de EC.

No puedo pronunciarme sobre si la argumentación de MH cuelga de este manuscrito marxiano o podría defender su interpretación de forma autónoma, ilustrada con otros textos de Marx.

Sea como fuere, MH señala de entrada asuntos analizados en anteriores secciones: 1. Las mercancías no poseen objetividad de valor como objetivación de trabajo concreto (TC). 2. La poseen como objetivación del trabajo abstracto (TA). 3. El TA es una relación social de validez que existe solo en el cambio (el trabajo privado gastado vale como TA que genera valor). 4. La objetividad de valor de las mercancías existe solo en el cambio; la objetividad de valor no es una propiedad que puede tener para sí una cosa aislada. La sustancia del valor que corresponde a las mercancías -que fundamenta esa objetivad- no les corresponde a las mercancías aisladamente: solo conjuntamente en el intercambio.

Según MH, Marx lo señala con total claridad en el manuscrito de revisión [MR] al que hemos referencia. Apunta que lo que aquí se afirma es que si se cambian una chaqueta y una tela, se «reducen las objetivaciones de trabajo humano como tal». Pero, además, no debe olvidarse (cita al Marx del MR; en la nueva MEGA: MEGA II.6, p. 30):

que ninguna es para sí tal objetividad de valor , sino que solo lo son en tanto que es una objetividad común a ambas. Fuera de su mutua relación -la relación en la que se igualan- ni la chaqueta ni la tela poseen objetividad de valor, esto es, objetividad como gelatina de trabajo humano en cuanto tal.

La reflexión anterior, MH cita de nuevo al Marx del MA, tiene como consecuencia que

un producto de trabajo, considerado para sí aisladamente, no es valor, del mismo modo que no es mercancía. Solo llega a ser valor en su unidad, como otros productos del trabajo.

Con esto nos acercamos al carácter espectral de la objetividad del valor, de la que Marx habla al comienzo de EC. La sustancia del valor no es común a dos mercancías del mismo modo, señala MH, en que un coche de bomberos y una manzana

tienen en común el color rojo (cada uno para sí es rojo y cuando están uno junto al otro constatamos que tienen efectivamente algo en común). La sustancia del valor, y con ello también la objetividad del valor, les corresponde a las cosas sólo cuando se refieren las unas a las otras en el intercambio.  

Es algo así, señala MH, como si el coche de bomberos y la manzana solo fuesen rojos cuando efectivamente se presentan uno al lado del otro; en su aislamiento, en su separación, ni el coche ni la manzana tendrían ningún color (la formulación recuerda, es una especulación que apenas ayuda o no ayuda en absoluto, algunas formulaciones de la mecánica cuántica).

La aclaración de MH:

1. Normalmente les corresponde propiedades objetivas a las cosas como tales, con independencia de su referencia a otras cosas. 2. De hecho, las propiedades que solo están presentes dentro de un determinado marco no las consideramos propiamente propiedades objetivas sino, más bien, relaciones.

Su ejemplo: si el soldado A está sometido al mando del sargento B en un determinado marco (el ejército), entonces, ene se marco, A es un subordinado y B un jefe. Las propiedades de ser subordinado o jefe resultan de una relación específica de ambos dentro de la jerarquía militar. En principio, como personas, como ciudadanos, estas propiedades de subordinación-jefatura no regirían fuera de esa jerarquía.

Pero hay un matiz señala MH. En el caso de la objetividad de valor, «una propiedad que solo existe dentro de una relación parece ser una propiedad objetiva de las cosas» (la cursiva de MH es importante), una propiedad que también les corresponde fuera de la relación. Pero si buscamos fuera de la relación de cambio esta objetividad, no podemos aprehenderla en ningún sitio. Luego, concluye nuestro autor, la objetividad de valor es, en sentido totalmente literal, una objetividad «espectral».

Para MH, una gran parte del marxismo tradicional (es decir, desde su punto de vista, prácticamente casi todas las escuelas y tendencias marxistas menos la propia) se han dejado engañar por esta apariencia de «que la objetividad del valor es una propiedad de la mercancías aisladamente». No es el caso. La sustancia del valor se entendió de manera sustancialista (se ha hablado de ello anteriormente: sustancialista = propiedad de la mercancía aislada, en sí misma). De este modo, se consideró la magnitud del valor como una propiedad de la mercancía aislada, independiente del cambio, determinada solo por la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario gastado en la producción de la mercancía.

MH nos comenta que a las interpretaciones que, por el contrario, destacan la importancia del cambio (su caso por ejemplo), se les reprochaba sostener una «teoría de la circulación del valor», situándose por tanto en el lado supuestamente no esencial.

[En nota a pie de página, MH señala que ese reproche se lo hizo también a él Norbert Trenkle, uno de los más destacados representantes, junto a Robert Kurz (lo hemos citado anteriormente) del grupo «Krisis». Esto es tanto más notable, prosigue MH, por cuanto que el grupo Krisis se presenta como crítico «del marxismo del movimiento obrero» (equivalente, tal vez, al marxismo ideológico del que ha hablado MH en varios apartados anteriores). Para nuestro autor, este no es el único lugar en el que el grupo Krisis permanece preso del marxismo del movimiento obrero que supuestamente critican. Nos remite al apartado IX.II del libro para futuras aproximaciones críticas a esta interpretación].

Pero, prosigue MH, ya la misma pregunta acerca de si el valor y la magnitud del valor se determinan en la esfera de la producción «o» (una disyunción excluyente) en la esfera de la circulación (compra-venta) se debe a una funesta simplificación. ¿Por qué?

Porque el valor no surge en alguna parte y está ahí. El valor no es una cosa como una barra de pan sino -el comentario es importante- una relación social que aparece como una propiedad de la cosa. Para MH, otro punto importante de su reflexión, la relación social que se expresa en el valor y en la magnitud del valor se constituye precisamente en la producción y (conjunción, en ambos «sitios») en la circulación. Por consiguiente, la pregunta, sobre si se constituye en una esfera o en la otra carece de sentido (En mi opinión, no es que carezca de sentido la pregunta, sino que la respuesta a la pregunta con sentido es «en ambas esferas»).

La magnitud del valor no está, pues, determinada antes del cambio pero de ahí no se infiere que surja de manera contingente en el cambio. Es resultado, nos recuerda MH, de la triple reducción señalada en el apartado anterior (véase si hay tiempo para el repaso) de la reducción de trabajo individual gastado de manera privada a TA. Con más claridad si cabe:

La magnitud del valor de una mercancía no es simplemente una relación entre el trabajo individual del productor y el producto (a esto va a parar, en última instancia, la concepción sustancialista del valor) sino una relación entre el trabajo individual del productor y el trabajo social global.

El cambio no produce el valor sino que hace de mediación en este relación. Y en una sociedad que se basa en la producción privada, las sociedades dominadas por el MPC, esta mediación sólo puede tener lugar en el cambio y en ninguna otra parte.

[En otra nota a pie de página MH señala que como prueba de que Marx también considera que el valor queda establecido en la producción y antes del cambio es usual citar su afirmación, del primer libro de EC, de «que no es el intercambio lo que regula la magnitud del valor de la mercancía sino que, al contrario, es la magnitud del valor de la mercancía la que regula sus relaciones de intercambio». Pero, en su opinión, con ello se comete un error: se pasa por alto que en la frase se trata de una relación de regulación y no de una relación temporal, según la cual el valor primero estaría ahí y luego se intercambiaría.

Por lo que respecta a la conexión temporal, Marx argumenta de forma inequívoca: «Solo en el intercambio reciben los productos del trabajo una objetividad de valor socialmente igual, separada de su objetividad de uso materialmente diversa». No obstante, la objetividad del valor tiene un papel determinante para los productores de mercancías por lo que estos «toman en consideración el carácter de valor de las cosas ya en la producción misma» (el subrayado es de MH). Pero, remarca finalmente, que el valor sea tomado en consideración, que los productores hagan una estimación del futuro valor, es algo completamente distinto de que el valor ya exista]

Antes del cambio, prosigue MH, las cantidades pueden calcularse mejor o peor. Este cálculo es responsable de que un productor de mercancías dé comienzo a una determinada producción. Pero, insiste, el cálculo del valor de una mercancía no es ni mucho menos idéntico a la existencia de ese valor, lo que algunos productores tendrán que experimentar dolorosamente (con el fracaso de su apuesta empresarial por ejemplo).

MH sostiene finalmente que tras estas consideraciones debería estar claro (habría que repasar si no lo está o plantear objeciones críticas):

1. La exposición de Marx sobre la sustancia del valor no tiene que ser entendida de manera sustancialista.

2. ¿En qué sentido? En el sentido de que una sustancia estuviera presente en la cosa aislada.

3. La objetividad del valor no se puede aprehender en una mercancía aislada.

4. Solo en el intercambio recibe el valor una forma de valor objetiva.

5. De ahí la importancia del «análisis de la forma del valor» para la teoría del valor de Marx (MH no ha señalado hasta ahora qué noción de teoría hay detrás de esta «teoría marxiana del valor»).

[En nota, muy breve en esta ocasión, MH comenta que EC este análisis de la forma valor tiene lugar en la extensa subsección tercera del primer capítulo. En OME 40: «La forma de valor, o valor de cambio», pp. 55-94].

Para MH, las interpretaciones sustancialistas de la teoría marxiana del valor no saben muy bien qué hacer con el análisis de la forma de valor: desde su punto de vista los problemas de la TV ya están resueltos con la simple afirmación de que «el valor de las mercancías depende del tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de mercancías».

Fin de este apartado.

El siguiente, el 3.V., algo más extenso, pp. 91-98, lleva por título: «Formas de valor y dinero (Determinaciones económicas formales)».

Como entramos en el tema dinero me permito una recomendación (daré otras del autor): Alfredo Apilánez, » Los secretos del dinero: el gran desconocido». http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252076.  


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