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El cierre de la central nuclear de Cofrentes está previsto en noviembre de 2030

Tanquem Cofrents lanza una campaña contra el alargamiento del ciclo nuclear

Fuentes: Rebelión [Imagen: Acció Ecologista-Agró]

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula Von der Leyen, envió una carta el 16 de marzo a los líderes de la UE con la petición de que -en el contexto de la guerra en Oriente Medio y el alza de los precios de la energía- se retrase el cierre de las centrales nucleares; la semana anterior afirmó que la reducción del peso de la energía nuclear en la UE fue un “error estratégico”.

El calendario de cierre previsto para las plantas nucleares en el estado español -entre 2027 y 2035- es el siguiente: Almaraz I (Cáceres), en noviembre de 2027; Almaraz II (Cáceres), en 2028; Ascó I (Tarragona), en 2030; Cofrentes (Valencia), en 2030; Ascó II (Tarragona), en 2032; Vandellós II (Tarragona), en 2035 y Trillo (Guadalajara), en 2035.

Las compañías Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP gestionan el parque nuclear español; con motivo de la presentación de su cuenta de resultados -un beneficio de 2.351 millones de euros en 2025, un 18% superior al del año anterior-, Endesa defendió la ampliación del funcionamiento de las plantas nucleares; Iberdrola alcanzó en 2025 un beneficio de 6.285 millones de euros, un 12% más que en 2024; el presidente de la corporación, Ignacio Sánchez Galán, también se ha mostrado a favor de prorrogar la actividad de las centrales.

El pasado 29 de enero la plataforma Tanquem Cofrents presentó en el Centre Octubre de Valencia la campaña Allargar les nuclears? No, gràcies, con el fin de exigir el cierre de las centrales en el calendario pactado en 2019, frente a “cualquier intento de prolongar su vida útil más allá de los 40 años previstos”.

Entre las entidades que integran Tanquem Cofrents, figuran Acció Ecologista-Agró, Ecologistes en Acció, Greenpeace, Intersindical Valenciana, CGT, Xúquer Viu o la Plataforma per un Nou Model Energètic.

Las presiones para la prolongación, por parte de la industria nuclear, “no se basa en argumentos técnicos ni en necesidades del sistema eléctrico, sino en intereses empresariales que buscan maximizar beneficios incluso a costa de la seguridad colectiva”, expone el manifiesto de las organizaciones.

Asimismo, “centrales como la de Cofrentes han superado su vida de diseño para la que fueron concebidas. Los materiales se fatigan, los sistemas críticos envejecen y el margen de fallo crece año tras año”.

Propiedad de Iberdrola, la nuclear valenciana inició su actividad en marzo de 1985; ubicada a 2 kilómetros del municipio de Cofrentes, funciona mediante un sistema nuclear de producción de vapor formado por un reactor de agua ligera en ebullición BWR/6, y recinto de contención tipo MARK 3, suministrado por la compañía estadounidense General Electric.

En marzo de 2021, el Ministerio para la Transición Ecológica otorgó a Iberdrola la renovación del permiso para la explotación de la central de Cofrentes durante 10 años, hasta el 30 de noviembre de 2030; en esta fecha está previsto el cese definitivo de explotación.

La central valenciana notificó cinco sucesos al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en 2025; Tanquem Cofrents denunció en noviembre de 2025 que la central nuclear se vio afectada por una avería el 9 de noviembre, de modo que tuvo que disminuir su potencia 300 megavatios (MW); no se recuperó la potencia plena hasta la madrugada; a la mañana siguiente, la central sufrió otra avería en el generador, por lo que se vio obligada a parar.

Se da la circunstancia que la central de Cofrentes había iniciado el 19 de septiembre una recarga de combustible, de 37 días, con la participación de 1.200 profesionales de un centenar de empresas, que incluía la ejecución de pruebas, la renovación de los elementos combustibles y la revisión de instalaciones y equipos para el correcto funcionamiento de la planta.

“Las averías en el generador son una constante en los últimos años de funcionamiento de Cofrentes; mantenerla en marcha supone un peligro intolerable e innecesario”, concluye la plataforma.

El manifiesto critica, además, que la industria y algunas instituciones hayan proyectado la idea que la tecnología nuclear es la única salida para los municipios próximos; así, en su visita a la central el 12 de enero, el presidente de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca, del PP, calificó la central nuclear de “infraestructura estratégica” y pidió “sentido común” para evitar su “cierre ideológico”; asimismo Iberdrola se refiere a la central como “motor socioeconómico” de la zona.

Pero la plataforma pone en cuestión esta idea: “En el entorno de Cofrentes, este discurso se ha sostenido durante décadas, limitando la diversificación económica y la posibilidad de un futuro sin riesgo nuclear”.

Otro de los puntos rebatidos en el manifiesto es que la energía nuclear sea limpia; Tanquem Cofrents argumenta que, si se analiza el ciclo completo -a partir de la extracción de uranio, incluidas la construcción, actividad y desmantelamiento-, las emisiones son muy superiores a las de las tecnologías renovables; a ello se agrega la contaminación de los residuos radiactivos “durante miles de años”.

En febrero de 2025, el Ministerio para la Transición Ecológica autorizó la ejecución y montaje del Almacén Temporal Individualizado (ATI-100) de la nuclear de Cofrentes, solicitada por Iberdrola; esta nueva instalación, que se ubicará junto al ATI ya existente (entró en servicio en 2021), alojará combustible gastado que genera el funcionamiento de la central; “el nuevo ATI-100 debe estar disponible antes de abril de 2027 para permitir la continuidad de la planta”, informó el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Los colectivos niegan que la energía nuclear se distinga por su bajo coste; el informe de la Fundación Renovables El futuro de la energía nuclear en España, de noviembre de 2025, apunta que el coste de la energía nuclear en el estado español supera los 65 euros/Megavatios hora, frente a los 24 y 43 euros/MWh de la eólica y la fotovoltaica; en 2025 las energías renovables generaron el 55,5% de la electricidad en España, según Red Eléctrica.

En el País Valenciano, “la prolongación de Cofrentes supondría renunciar a desplegar plenamente el potencial renovable del territorio, que podría generar más empleo, menor riesgo y una verdadera autonomía estratégica”, concluye Tanquem Cofrents.

El 11 de marzo de 2026 se cumplió el 15 aniversario del accidente en la central nuclear de Fukushima, sucedido tras un terremoto; entre las consecuencias están, además de la liberación de contaminación radiactiva -en la atmósfera, las aguas y las tierras-, las víctimas mortales y personas desaparecidas; los desplazamientos masivos de población, así como la destrucción de viviendas y otros bienes materiales.

Con motivo del aniversario de la tragedia de Fukushima, Tanquem Cofrents ha presentado un vídeo humorístico titulado El fin de la nuclear, que reivindica el cierre de las centrales; no sólo el de la planta de Cofrentes, sino también de otras como Almaraz II, propiedad de Iberdrola, Endesa y Naturgy, cuyo cierre está previsto el 31 de octubre de 2028.

Almaraz II, que entró en servicio comercial en 1984, declaró el pasado 3 de marzo la parada no programada del reactor, “al no resultar casada en el mercado eléctrico ni ser requerida por el Operador del Sistema”, informó la central. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.