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Bella Ciao, reapropación cultural y lucha de clases

Fuentes: Rebelión

Volvió a primera línea como banda sonora de La Casa de Papel. La versión electrónica está sonando en las salas de fiesta y fue la causante de uno de los momentos de mayor subidón en el Medusa Festival. Es cultura popular por largo tiempo desligada del pueblo y apropiada ahora por la cultura de masas. […]

Volvió a primera línea como banda sonora de La Casa de Papel. La versión electrónica está sonando en las salas de fiesta y fue la causante de uno de los momentos de mayor subidón en el Medusa Festival. Es cultura popular por largo tiempo desligada del pueblo y apropiada ahora por la cultura de masas. No hay mejor momento que este para su reapropiación.

Sabemos que uno de los mecanismos más eficaces para desactivar la cultura crítica es su asimilación por parte del mercado. Se vacía su contenido subversivo y se des/re-contextualiza para orientarla al consumo. Sirva de ejemplo el anuncio de Pepsi que utiliza representaciones de la protesta social en las calles y termina resolviendo algún problema que no queda reflejado en el anuncio con la modelo Kendall Jenner regalando una lata a un policía. Estética sin ética. Significante cool con poco significado. Lo importante es que el deseo se oriente al consumo y no al cambio social.

Pero la cultura es un terreno de batalla en el que participan fuerzas diferentes, a menudo antagónicas. Ahora que la industria ha puesto Bella Ciao en primera línea como mero fetiche de consumo es momento de recuperar su significado anti-fascista original y contextualizarla en el periodo socio-histórico presente. En lugar de representar una libertad vacua (como ironizaba Leño, «bebemos, fumamos y nos colocamos, tenemos plena libertad»), puede representar ese espíritu humano que busca conjugar la libertad creativa con la solidaridad igualitaria en el actual contexto de auge del neoautoritarismo.

Eric Fassin argumenta en contra del populismo de izquierdas que lo que hace falta es un frente anti-fascista. Creo que tan complicado es que tenga éxito el populismo de izquierdas como el anti-fascismo. La historia no se repite ni como tragedia ni como farsa, pero conocerla sirve para comparar y extraer lecciones. Aprender del pasado con memoria histórica en un contexto desmemoriado para entender el presente y poder imaginar un futuro más digno.
Esa conexión pasado-futuro pasa hoy por construir lazos entre la clase obrera, el precariado cognitivo y el interculturalismo. Esa es la lucha de clases de hoy contra la oligarquía internacional y nacional y sus aliados políticos neo-autoritarios.
Una canción que eriza la piel como Bella Ciao puede contribuir a lograr una fraternidad entre colectivos diferentes, un mayor sentido de dignidad compartida, un espíritu combativo y un sentimiento de esperanza que conecte las esperanzas y triunfos del pasado con el deseo de caminar hacia una sociedad más libre e igualitaria.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.