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Jakue Pascual publica "Movimiento de Resistencia. Años 80 en Euskal Herria. Contexto, crisis y punk" (Txalaparta)

Denuncia, diversión y provocación

Fuentes: Rebelión

El grupo Escombro, del municipio de Portugalete (Bizkaia), actuaba en 1977 y fue una de las bandas pioneras del punk en Euskadi. Un año después en San Sebastián surgen Negativo y La Banda sin Futuro; Zarama en Santurce, Tensión en Pamplona y La Polla Records en Agurain/Salvatierra (Araba); La Polla, que llegaría a ser un referente del punk latinoamericano, lanzó en 1983 su primer disco EP –“Y ahora qué?”- editado por una importante discográfica independiente vasca, Soñua.

“Es evidente que esto no es Picadilly Circus, ni que se les denuncia desde la BBC, ni es el gobierno conservador de Thatcher quien les niega el trabajo”; sin embargo, “el futuro tampoco existe en la sociedad vasca para los jóvenes y esto lo van a constatar los punkis autóctonos”, escribe Jakue Pascual.

En los años 80 del siglo XX proliferan las asambleas, los gaztetxes autogestionados –como el de Bilbao y el de Andoain, los fanzines (el primero de los punks vascos, titulado Destruye!!!, nace en julio de 1981 con una tirada de 100 ejemplares)y las radios libres como Eguzki Irratia de Pamplona. En un contexto de crisis capitalista, represión (“mucha policía poca diversión” cantaba Eskorbuto en 1983; y “barrio conflictivo”, Barricada), anomia y desarraigo, de rechazo a las estructuras de vanguardia y centralismo democrático, los jóvenes punk coinciden con otros que provienen de colectivos antinucleares (contra proyectos como la central nuclear de Lemóniz), vecinales, Jarrai, autónomos, libertarios y de comités ecologistas, feministas y antimilitaristas (es la época de la Crisis de los Euromisiles entre la OTAN y la Unión Soviética; además el estado español ingresó en la OTAN en 1982 y en 1986 se celebró el referéndum sobre la permanencia de España en la alianza militar).

El sociólogo Jakue Pascual (Donostia, 1961) es autor de Movimiento de Resistencia. Años 80 en Euskal Herria. Contexto, crisis y punk, cuya segunda edición publicó Txalaparta en 2019. El volumen, de 376 páginas, forma parte de una tesis doctoral. Además el autor dedicó otro volumen -también editado por Txalaparta- a las radios libres, los fanzines y las okupaciones de hace cuatro décadas en Euskal Herria; y junto al activista Marc Legasse, el investigador publicó Anarkherria (2011) en la editorial navarra.

Con las influencias, entre otras, de The Clash, The Jam, The Stooges, Sex Pistols o Ramones, los grupos de punk en Euskadi empezaron a tocar con equipos muy deficientes y ánimo de transgresión en garajes, fiestas y salas. Uno de los hitos iniciales es el concierto celebrado por The Clash el 2 de mayo de 1981 en el Velódromo de Anoeta en San Sebastián. Ese año también se estrena la banda de rock euskaldun Hertzainak. “En 1982 el punk vasco ya es una realidad, como lo demuestran los centenares de grupos que van apareciendo y desapareciendo, así como la diversidad de las tendencias (hardcore, afterpunk, oi!, las líneas más políticas del punk de combate autónomo…)”, recuerda Jakue Pascual.

El caos, los gritos, la rebeldía, las convulsiones y las crestas se enfrentaron, a modo de provocación, a la normalidad burguesa. Una problemática añadida fueron las drogas y, en concreto, la heroína. “El punk da la voz de alerta contra esta sustancia química que pende como una espada afilada sobre la juventud más activa y, tras un doloroso aprendizaje que se cobrará un alto coste en vidas, se vuelve muy beligerante contra ella”, explica el investigador donostiarra. El grupo No decía en una de sus letras: “Jimmy Jimmy se va a chutar / se va a matar / no lo hagas Jimmy”. Las canciones también apuntan contra el trabajo alienante en el sistema capitalista y el tedio cotidiano: “Mondragón es una mierda”, de Cirrosis. Y frente a los dirigentes políticos: “Ministros a barrer / y a sacar brillo a las calles”, según Los Naska. Grupos como Eskorbuto, Potato, Barricada o Kortatu actuaron para los presos.

Uno de los escándalos sonados fue protagonizado por Las Vulpes, grupo de punk rock integrado por cuatro mujeres jóvenes de Bilbao; la emisión en TVE, en abril de 1983, de una de sus canciones -“Me gusta ser una zorra”- indignó a la opinión pública conservadora, después que periódicos como el ABC se hicieran eco. Además en 1983 se multiplicaron los conciertos; con la asistencia de 2.000 jóvenes, en el Festival Punk del municipio de Oñati (Gipuzkoa) actuaron -en homenaje a Sid Vicious- Odio, Basura, Cirrosis, Vulpes, Último Resorte, Cicatriz en la Matriz y RIP. Es, asimismo, el año de la primera ola expansiva del punk en Bilbao, con Radio Kalaña entre los núcleos promotores.

Movimiento de Resistencia apunta otro hecho de relevancia ocurrido en octubre: la convocatoria en Tudela de una jornada anti-OTAN y contra el plan Zona Especial Norte (ZEN), diseñado por el Ministerio del Interior (en 1983 surgió el GAL); el concierto contra la OTAN reunió en el municipio navarro a Barricada, La Polla Records, RIP, Basura, Eskorbuto, Zarama y Hertzainak. El suplemento musical del diario Egin –Plaka-Klik– difundió el festival y publicó un manifiesto, considerado el acta fundacional del Rock Radical Vasco (RRV) en 1983. El periódico abertzale también promovió de manera significativa este estilo musical con el  concurso Eginrock, cuyos grupos seleccionados –RIP, Zarama, Barricada y Hertainak- tocaron en Vitoria en enero de 1984. El papel de Egin, subraya Jakue Pascual, “tuvo la virtud de crear una alianza indirecta entre distintos sectores punk y abertzales de izquierda”. 

En 1984 La Polla Records estrenó el primer LP, “Salve”; y vio la luz el disco compartido “Zona Especial Norte” de Eskorbuto y RIP. En julio debuta sobre un escenario, con los hermanos Muguruza y 280 conciertos en cuatro años, Kortatu; este grupo señero de Irún “ofrece la identificación de afinidad entre el RRV y la izquierda abertzale, sin olvidar los fundamentos libertarios, antimilitaristas y antiestatistas del punk de combate”, resume el ensayo de Txalaparta; “los Kortatu nos acercan a otra consigna –añade Jakue Pascual- que, aun partiendo del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), sí es aceptada por gran parte de la juventud disidente: ‘Jaiak bai, borroka ere bai`(‘Fiestas sí, lucha también’)”. 

El punk continuaba en  crecimiento. Si Kortatu incorpora el ska, el primer disco de Hertzainak (“Hertzainak) mezcla el punk con el reggae y los ritmos del Caribe, una línea –la Euskadi Tropikal- en la que continuará Potato. Mientras, grupos como Tortura Sistemátika, de Tolosa, abrazan el Hardcore y dan el paso del “No future” a la búsqueda de alternativas políticas y vitales. A este agregado de corrientes se suma otra tendencia dentro del punk, la anarko-abertzale. Otro ejemplo de esta evolución es BAP!!!, grupo de Hardcore que se reclama ecologista, está integrado en la asamblea de jóvenes de Andoain y edita un fanzine, Peste.

Promovida por Herri Batasuna (HB), en febrero de 1985 se inicia la campaña Martxa eta Borroka; se trata de una veintena de conciertos que concluyen el 23 de marzo con un macroacto en la Feria de Muestras de Bilbao, en el que participan Hertzainak, La Polla Records, Kortatu, Jotakie, Ruper Ordorika, Altos Hornos de Vizkaya y Pilindrajos; en este punto, remarca Jakue Pascual, “comienza el debate entre quienes afirman la manipulación del RRV por parte del MLNV y entre quienes creen en la importancia de espacios de comunicación común” (muestra de la complejidad en estas relaciones es el desencuentro con la banda Eskorbuto).

El también autor de Telúrica vasca de liberación. Movimientos sociales y juveniles en Euskal Herria sostiene que en 1985 “las dimensiones del punk vasco son ya impresionantes, de ahí el alarmismo desatado por los medios de comunicación y el nerviosismo de las autoridades”. En el verano, durante la Semana Grande de Bilbao, la policía local golpeó, sulfató, cortó las crestas y expulsó a los punk que procedían de fuera de la ciudad (“Limpieza corporal obligada para los ‘punks’ en Bilbao”, tituló el periódico El País). Se reproducían asimismo los conciertos a favor de las radios libres, la enseñanza del euskera, las Gestoras Pro Amnistía o las primeras Fiestas Alternativas y Ateas de Vitoria, y los grupos avanzaban en la producción de videoclips.

El año 1986 es de consumación y madurez del RRV. Eskorbuto edita su segundo disco, “Anti Todo”; Barricada, el tercero, “No hay tregua”; y Kortatu compone el álbum “El estado de las cosas”, con una canción –“Hotel Monbar”- sobre este alojamiento de Bayona donde el GAL asesinó a cuatro personas. Una constante de la época es la distribución alternativa y la autoproducción de materiales al margen del mercado, con ejemplos como Basati Diskak, DDT o Beti Erne.

El 8 de marzo de 1986, en la clausura de la campaña “OTAN ez” (“OTAN no”), Jotakie, Kortatu, Potato, Barricada y Belladona congregan a 10.000 personas en Bilbao. Y en mayo, La Polla Records tocó en las fiestas de San Isidro en Madrid ante 60.000 personas; en el concierto se produjeron incidentes (“El Ayuntamiento de Madrid culpa al grupo ‘punk’ La Polla Records de no aplacar al público”, fue el titular de El País). En agosto los enfrentamientos y la represión –por parte de la Ertzaintza y la Policía Nacional- marcaron la Semana Grande de Vitoria.

En 1987 el punk y el RRV continúan en fase de ascenso. “Detallar la cantidad de conciertos que ese año se celebraron en Euskal Herria es una tarea imposible; no hubo fin de semana, pub, sala, fiesta popular, alternativa o gaztetxe que no los programara”, explica Jakue Pascual. El grupo RIP, de Mondragón, edita su primer disco de larga duración en 1987, al igual que la banda de Bilbao MCD, acrónimo de Me Cago en Dios. La Polla Records presenta el álbum “No somos nada”. En abril se conmemoró el 50 aniversario del bombardeo de Gernika por la aviación nazi-fascista; al margen de los actos oficiales, la comisión popular programó una acampada, actividades culturales y una serie de conciertos; actuaron en el municipio vizcaíno –el día del Aberri Eguna– M-ak, Peio eta Pantxo, Itoiz, Oskorri, Ruper Ordorika y Kortatu. La jornada terminó con cargas violentas por parte de la Ertzaintza y heridos de gravedad.

“En 1988 la aventura toca a su fin, una década después hay signos evidentes de agotamiento”, resume el investigador guipuzcoano; “estamos en el barroco del punk”, subraya ante la etapa de mezclas en forma de trashcore, trashmetal, speedmetal o greencore, entre otros ritmos; se busca en los décadas de los 60, 70 y 80 aportaciones de la música heavy, pop, mod, rockabilly, sinfónica o soul. El grupo Potato estrena “Rula” y continúa con el mestizaje entre el punk y el reggae. En 1988 Kortatu edita “Kolpez Kolpe”, LP totalmente en euskera y con influencias del heavy metal y el soul (este año se disuelve el grupo irundarra). “Salda badago”, de Hertzainak, incursiona en el rock, el pop, el funky y el género de la balada. Además continúan los conciertos por la causa: en el gaztetxe del casco viejo de Bilbao RIP, Escoriatza y Potrotaino tocaron en el cuarto aniversario de la muerte, durante una emboscada policial, de cuatro miembros de los Comandos Autónomos Capitalistas en el puerto de Pasajes. 

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