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¿El cambio climático es una oportunidad para la agricultura argentina?

Fuentes: IPS

Presentación del Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático, que se utilizó de base para elaborar los mapas de riesgo agrícola en Argentina. Especialistas afirman que el cambio climático, además de problemas, puede traer oportunidades a la agricultura del país. Crédito: Secretaría de Ambiente BUENOS AIRES, 20 feb 2019 (IPS) – El cambio climático […]

Presentación del Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático, que se utilizó de base para elaborar los mapas de riesgo agrícola en Argentina. Especialistas afirman que el cambio climático, además de problemas, puede traer oportunidades a la agricultura del país. Crédito: Secretaría de Ambiente

BUENOS AIRES, 20 feb 2019 (IPS) – El cambio climático es una amenaza global para la producción de alimentos, pero para la agricultura argentina podría ser a la vez una fuente de oportunidades. En algunas zonas del país se generarían mejores condiciones para la actividad productiva, según el análisis de especialistas sobre las últimas proyecciones climáticas.

A través de los «Mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos en los cultivos según escenarios de cambio climático», el gobierno proyectó hasta 2039 la cantidad de agua disponible para soja, maíz, trigo, girasol y algodón, los principales cultivos, que en casi todo el país se producen en secano (sin riego).

«El cambio climático tiene dos caras para la producción de nuestro país: nos va a traer problemas pero también oportunidades», dijo a IPS el subsecretario de Agricultura , Luis Urriza.

«Cuando hablamos del calentamiento global todos pensamos en un aumento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos. Pero las proyecciones en los mapas muestran muchos matices, que por ejemplo dan oportunidades de ser productivas a zonas tradicionalmente secas, a partir de un aumento del régimen de lluvias»: Carlos Gentile.

«En la mayor parte de la pampa húmeda, que es una llanura fértil de gran extensión como existen pocas en el mundo, esperamos más lluvias, en cantidad y en intensidad. Va a haber inundaciones, pero si sabemos manejar el agua podemos ser más productivos», agregó.

Las consecuencias negativas del cambio climático son bien conocidas en este país sudamericano con 44 millones de habitantes. En 2018, la agricultura fue fuertemente afectada por una sequía que impactó principalmente sobre las cosechas de soja y maíz, los dos cultivos con mayor superficie sembrada.

Las pérdidas fueron estimadas por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en casi 6.000 millones de dólares, ya que la cosecha fue inferior a lo esperado en 27 millones de toneladas.

En un país donde la producción agropecuaria es la principal generadora de exportaciones, esa sequía se considera uno de los factores que contribuyó a un 2018 pésimo de la economía, con una caída del producto interno bruto de 2,3 por ciento.

Pero detrás de esa noticia, ampliamente difundida, también hay datos positivos que vienen de la mano del cambio climático, según advierte Miguel Ángel Taboada, director del estatal Instituto de Suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), un referente dentro de América Latina.

«El impacto negativo está muy a la vista pero hay también que tener en cuenta que la mayor cantidad de lluvias en verano que se viene registrando en la zona central de la Argentina ha permitido llevar la agricultura hacia el oeste, a zonas que no eran consideradas productivas», explicó Taboada a IPS.

«Digamos que el cambio climático no necesariamente nos perjudicó. El resultado es más bien balanceado», consideró.

Los nuevos mapas de riesgo agrícola fueron presentados el 29 de enero por los secretarios de Ambiente, Sergio Bergman, y de Agroindustria, Luis Etchevehere, y serán actualizados periódicamente en los próximos 20 años.

En ellos, se contemplan dos escenarios diferentes: uno es el de estabilización del nivel de emisión de gases de efecto invernadero (llamado a nivel internacional, de RCP 4,5) y otro de aumento (RCP 8,5).