Azahara Palomeque

Artículos

«Comer es un derecho humano, pero lo hemos distanciado tanto de nuestras manos y relegado al dominio de multinacionales, inversores y grandes terratenientes que la escasez del petróleo y su impacto climático está transformándolo, poco a poco, en privilegio», reflexiona la autora.

“La guerra ha venido a apuntalar los mayores defectos de nuestra civilización, a mostrar las debilidades de un sistema económico fallido, a tensionar el ya precario equilibrio climático”, señala la escritora y doctora por la Universidad de Princeton.

«El agua no se desperdicia, no se tira, no se despilfarra, no se ahoga en trabajos inútiles, codicia de corporaciones, compañías eléctricas y sillones politiqueros de sus consejos de administración», reflexiona la periodista y escritora.

El ya clásico estudio liderado por la biofísica Donella Meadows, que avisa de un colapso provocado por la imposibilidad de mantener un crecimiento ilimitado, ha sido actualizado y corroborado a lo largo de cinco décadas.

«Rachel Carson logró identificar los primeros pasos de una carrera dirigida a la autodestrucción que debería abrirnos los ojos hacia el futuro que viene, o bien hacia el pasado que lo predijo en sus páginas», escribe Azahara Palomeque.

Un fantasma recorre España, se llama hispanidad y últimamente está en boca de varios representantes del PP, un partido que, como ya ocurriera con el franquismo, es incapaz no solo de rechazar sino incluso de contextualizar las supuestas glorias imperiales de las que España debería en teoría enorgullecerse.

Gane o no la presidencia Biden, su contrincante ha cambiado la política estadounidense para siempre. El Partido Demócrata, en su dormitar elitista, ha ignorado todos los síntomas de erupción desde hace años.

Más de 500 menores separados de sus padres al entrar en EE.UU. se han quedado solos. Han fallado las administraciones y hemos fallado todos. Los cuerpos de los inmigrantes constituyen la base de la dieta neoliberal.

Brutalidad policial

Frente a la polarización política y una violencia cada vez mayor, Trump insiste en apagar el fuego con gasolina. Niega el racismo estructural y fortalece el ya robusto aparato bélico teóricamente encargado de la seguridad ciudadana.

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