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El decano, la filosofía, las falacias, la «empleabilidad» y el mercado

Fuentes: Rebelión

El decano de la Facultad de Filosofía de la UNED, Jesús Zamora Bonilla [JZB], ha intervenido en el actual debate sobre la presencia (o ausencia más bien) de la filosofía en los estudios secundarios con un escrito publicado en El País cuyo título señala muy bien su contenido: Cómo no defender las Humanidades . Puede […]

El decano de la Facultad de Filosofía de la UNED, Jesús Zamora Bonilla [JZB], ha intervenido en el actual debate sobre la presencia (o ausencia más bien) de la filosofía en los estudios secundarios con un escrito publicado en El País cuyo título señala muy bien su contenido: Cómo no defender las Humanidades . Puede leerse una respuesta crítica con sus posiciones en los dos artículos que el profesor Carlos Fernández Liria [CFL] ha publicado en Cuarto Poder con el título «La batalla por la Filosofía» [1].

Por mi parte, quiero referirme tan sólo a un nudo de la reflexión del decano de la Facultad de Filosofía. JZB finaliza su texto denunciando lo que, creo entender, es una «falacia que se comenta por sí sola», es decir, una falacia inmediata, que se ve a simple vista, sin apenas reflexión, una falacia que no es tal, propiamente hablando, porque a nadie puede engañar un mal argumento, un pésimo argumento de estas características. La falacia inmediata en cuestión,la señalada por JZB, es la siguiente: «La educación no debe tener como objetivo la empleabilidad, y por eso el Estado debe crear muchísimos más empleos para los titulados en Humanidades». Cómo se puede argumentar tan mal, nos viene a decir JZB.

Pues bien, me ocurre en este caso lo mismo que a CFL. Por muchas vueltas que le doy, y le he dado muchas, no veo dónde está la falacia. Limitaciones mías probablemente.

Lo sería, seguramente, sería una falacia inmediata si fuera axioma indiscutible o una verdad generalizada tras su evaluación por el sentido común crítico que la educación -¿la secundaria no obligatoria?, ¿la universitaria?, ¿ambas?- tuviera como atributo central el objetivo de la «empleabilidad», es decir, la finalidad de posibilidad-encontrar un trabajo (supongo en condiciones justas y adecuadas, no cualquier tipo de trabajo) para los estudiantes. Pero, ¿es el caso?, ¿debe ser el caso?

La anterior creencia está, de hecho, extendida en los ciclos formativos de grado medio y superior en prácticamente toda España con la dignísima oposición de algunos sectores del profesorado que piensan también, como parece razonable, en la formación global del alumnado y en su enriquecimiento técnico, científico, humanista, histórico y cultural. Esta creencia, y las prácticas relacionadas, han tenido como derivadas hasta el momento la formación dual (un disparate sin parangón en la enseñanza pública), su formación escolar -tal como he escrito- en empresas con una disminución de los salarios de los trabajadores jóvenes en términos globales y esa misma apuesta en absoluto ha podido evitar que la palabra más adecuada para caracterizar el mal denominado «mercado laboral español» sea el de precariado con aristas salvajes. ¿Ese debería ser el objetivo de la enseñanza secundaria no obligatoria o de la universitaria?

Más bien debería ocurrir los contrario. La educación, la enseñanza, la formaión pública, no debe tener como objetivo, como señala también CFL, la empleabilidad, que, en general y sin ideologismos cegadores, equivale a someterse a las necesidades previsibles o imprevisibles de «un mercado laboral demente y suicida regido por un capitalismo de casino». Puede que ese sistema económico no sea tan demente (la aparente irracionalidad tiene su lógica crematística y de poder) pero que el capitalismo español y el internacional explota, maltrata, manipula, engaña, usa como objetos y carne de cañón a una gran parte de nuestros jóvenes es una de esas verdades machadianas a las que tanto Agamenón como el porquero, sobre todo este último, darían el visto bueno. ¿Cómo negar la evidencia?

La formación, la educación crítica -cualquier filósofo que se precie debe recordarlo. y sin lugar a dudas el decano de Filosofía de la UNED lo recuerda muy bien- debe ayudarnos entre otras cosas a saber a qué atenernos (por decirlo en términos orteguianos), a comprender, valorar y criticar los aspectos menos humanistas de las realidades económicas que nos envuelven y de las cuales muchos ciudadanos (no todos) dependemos. Una vida buena, un concepto central de toda educación (y de toda filosofía), a la altura de nuestras difíciles circunstancias, exige mirar con ojos informados y críticos escenarios de explotación y opresión. Incluso, por qué no, buscar alternativas a ellos o cuanto menos reflexionar sobre ellas. No abonar caminos de desolación, no servir sin más consideraciones a lo «realmente existente», no seguir la absurda noria de una historia no menos absurda sobre si todo si pensamos en las personas más vulnerables y en sus familias, carnes de cañón de un sistema que piensa que su capital más preciado es, precisamente, la acumulación de más capital.

Tampoco logro ver el carácter falaz de la segunda parte de la afirmación comentada por el decano de Filosofía: «por eso el Estado debe crear muchísimos más empleos para los titulados en Humanidades». A no ser, puede ser esta la explicación, que JZB piense que el Estado no sólo debe crear muchos más empleos (y también en condiciones) sólo para los titulados en Humanidades sino para los titulados en muchas otras disciplinas o para trabajadores no tan titulados. Si es así, si mi interpretación es buena, su crítica, esta segunda parte de su crítica, es pertinente. Gracias por recordarlo. ¿Abonar, apostar, ampliar el Estado de bienestar no implica, entre otras cosas, generar trabajos de calidad (es decir, en condiciones básicas, elementales, conseguidas con luchas y muchos esfuerzos) en sectores generalmente despreciados, poco considerados o muy maltratados por el Capital y sus diversas prolongaciones y cómplices?

 

Nota

(1) https://www.cuartopoder.es/tribuna/2017/01/07/la-batalla-por-la-filosofia-1/9531  y https://www.cuartopoder.es/tribuna/2017/01/08/la-batalla-por-la-filosofia-y-2/9542

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.