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Energías fósiles: cambio de orquesta

Fuentes: Rebelión

El sorpresivo secuestro de Nicolás Maduro no es sólo el grave secuestro del presidente de una nación que tiene voluntad de ser soberana, ni tampoco sólo una muestra de cómo el país matón y abusivo del Norte quiere espoliar hasta la última instancia sus inmensos recursos no renovables petrolíferos.

Se trata de algo más, es un chispazo, se trata de algo que nos hace ver que estamos viviendo en una ruptura histórica del sistema universal. Un cambio planetario de paradigma. Ya estamos viviendo el paso desde el moribundo orden mundial de las energías fósiles al que será orden universal de las energías alternativas para mover el mundo. Esta ruptura es un síntoma de que el viejo orden mundial, basado en las energías fósiles, se encuentra falto de energía para mantenerse en pie, porque se ha quedado ya completamente caduco al querer continuar vivo usando medios industriales suicidas y cada vez mucho más escasos, el de los combustibles fósiles. Combustibles que no solo son ya muy escasos, sino que además son extremadamente contaminantes y generadores del calentamiento global y el colapsante cambio climático. Resulta que de no poner remedio (como lo está intentando China con su nuevo oren de las energías alternativas y su ecotécnica), podemos perecer todos asados por niveles de temperatura no compatibles con la vida de personas, animales y vegetales.

El problema de los EE.UU no es sólo que se hayan quedado sin energía fósil (la de Arabia saudita, la de Irak, sin el cada vez menos rentable del fracking USA, y ahora sin el petróleo de Venezuela), sino, que también se ha quedado desfasado en las tecnologías punta con respecto a China y otros países. China ya está superando el ya caduco orden de las energías fósiles, a base de potenciar las energías alternativas. Y además, con la ventaja de que ya que produce el 70% de las tierras raras indispensable para las energías alternativas; y controla el 90% de la industria del procesado de estos elementos químicos, refina el 99% de las tierras raras del planeta. Pero lo que también es muy importante es que, en 2023, China contaba con más de 7,24 millones de personas dedicadas a actividades de I+D y tiene 39 programas universitarios de química especializados en las tierras raras. Es el país con más cerebros pensantes del mundo. Todo esto responde a que se ha centrado en superar el desastre del amenazante cambio climático del cual ya es la mayor culpable. Por el contrario, los EE.UU. aún están obsesionados en la ciega búsqueda violenta del petróleo por toda la faz de la Tierra.

Y en cuanto a otro país con abundantes tierra raras se encuentra Groenlandia, esta es una de las razones por la que Donald Trump está tan furioso y tan obsesivamente empeñado en ocuparla por la fuerza, si no lo consigue a un precio barato. Es un hecho que Groenlandia posee un potencial enorme en tierras raras, estimándose que podría contener hasta el 25% de las reservas mundiales, y aunque se calcula que hay unos 36 millones de toneladas de mineral, sólo 1,5 millones son técnicamente recuperables actualmente.

Los EE.UU. siguen planteando un sistema económico que solo se basa en tres pilares: suicida consumismo, aumento constante de la deuda para mantener este enorme despilfarro al que son adictos, y ejercer medios coercitivos para conseguir un violeto espolio de las reservas no renovables fósiles.

Por otra parte, resulta muy instructivo observar la gran diferencia que hay entre la relación con el Sur Global del imperio de Occidente (comandado por EEUU.) y de China con el Sur Global.

EE.UU. lo único que ofrece al sur es extractivismo masivo, expolio descarado, sanciones, Tratados de Libre Comercio (TLM) (como fue el famoso caso abusivo del ALCA), revoluciones de colores con lideres presentados como “presidentes encargados democráticamente” (¿pero encargados por quién?), grotescos (no entiendo porque no ha buscado para estos falsos cargos gente más presentable que Juan Guaidó Márquez​, Edmundo González Urrutia, María Corina Machado Parisca… y en resumen, ofrecen deuda externa y empobrecimiento profundo del 99% de la población.

Por el contrario, China ofrece al Sur Global información y asesoramiento en técnicas de obtención y aprovechamiento de energías alternativas, energía solar y eólica, expansión de redes eléctricas, baterías, vehículos eléctricos. En una palabra, ofrece la posibilidad de producir independientemente (y en alguna medida más soberanamente), sus tecnologías limpias a partir de les energías alternativas potenciadas imprescindiblemente a partir de las tierras raras. Y también ofrece que el Sur Global necesite cada vez menos los petrodólares del imperio. Y el comercio profundamente abusivo y asimétrico con el Occidente colonialista.

Pero aún queda una reflexión final, que nos dice que, aunque las energías alternativas puedan llegar a paliar el cambio climático y el calentamiento global, resulta que las tierras raras, indispensables para la obtención de energía limpia alternativa, también son un recurso no renovable finito y que con el tiempo llegaran a convertirse en solución insostenible.

Vale, ya casi hemos agotado los recursos no renovables de las energías fósiles y vamos a iniciar su sustitución por las tierras raras que también son recursos no renovables y finitos. Pero la pregunta que ahora se nos presenta es: ¿y después de las tierras raras qué? Y sólo podremos darnos cuenta de la gravedad de esta pregunta si nos salimos de este férreo y universal cortoplacismo. Según la fuente de “Estadísticas”, “Gráficos y mapas bizarros Statista” del 12 de octubre de 2025, se estima que los ocho países con mayores reservas mundiales de tierras raras en 2024 acumulan entre 13o y 160 millones de toneladas. Mucha cantidad, pero también son muchos los 10.000 millones de consumistas ávidos de agotarlas en menos de un siglo.

También resulta impactante considerar su vertiginoso crecimiento económico y tecnológico, conseguido entre la China y la India que puede producir, en un futuro no demasiado lejano, más de 2.000 millones de automóviles personales (aunque sean eléctricos). Pero no solo estos dos países producirán coches, sino que al facilitar China que todos los países puedan tener su propia, independiente y eficiente producción automovilística, la producción de automóviles mundial puede llegar a sobrepasar los cinco o seis mil millones de automóviles individuales, algo que no solo afectará a las tierras raras, sino también a otros recursos no renovables, como el hierro, el aluminio, el cobre el, litio, etc.

Y aquí ya también tendremos que considerar el daño ocupacional de tantísimas infraestructuras que cada vez ocuparan más campos y ecosistemas, además de dar paso a una vida tristemente muy artificial. Sí, con la tecnología llegaremos a un mundo más cómodo, pero también más aburrido y triste. Y, entonces, aquí es donde ya se ve que no basta con “tecnología limpia”, y que va a resultar indispensable un cambio de modo de vida, menos agitado, más limitado en desplazamientos y encaminado a la supresión total del consumismo; es decir, dejar de consumir lo que no es necesario y que sin embargo es suicida. Es decir, se trata, en definitiva, de básicamente de dar un salto indispensable desde el consumismo suicida al consumo responsable, y muy cuidadosos con el único dios que existe: la biosfera, es decir la vida del planeta, que incluye a toda la humanidad, todo los animales y todos los vegetales, en una palabra La Pachamama.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.