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El candidato Rubalcaba ante el genocidio franquista

«Escuchar, hacer, explicar»

Fuentes: Rebelión

¿Se candidará Rubalcaba a la Presidencia del segundo país del mundo en número de fosas clandestinas dando normal cumplimiento al derecho internacional o ignorándolo?

Alfredo Pérez Rubalcaba fue ratificado por el Comité Federal del Partido Socialista como candidato a la Presidencia del Gobierno de España para las próximas elecciones generales.

Optará, por tanto, a la presidencia de un país, el nuestro, que tiene el sobrecogedor hito de ser el segundo país del mundo en cifras de victimas de desaparición forzada todavía en fosas clandestinas. Lo hace además en una semana en la que estamos a punto de recordar el 75 aniversario del inicio del genocidio franquista, el 18 de julio de 1936 y días después de que el Estado Holandés haya sido condenado por omitir sus responsabilidades más elementales en el caso del genocidio de Srebrenica.

La cuestión de la impunidad del genocidio franquista y de todos sus autores -en esta España institucional de charanga y pandereta, y corrupción, tan sólo se enjuició al juez…- es de una tal dimensiión mundial que en todo el planeta tan sólo nos supera en fosas clandestinas la Camboya de Pol Pot… que sólo en Andalucía tenemos más desaparecidos que en toda Hispanoamérica, que en victimas de desaparición forzada infantil solo nos resulta equiparable el caso de las decenas de miles de niños indígenas de las «stolen generations» australianas perpetrado

De esas magnitudes estamos hablando

La desaparición forzada es posiblemente el crimen contra la humanidad que reúne en estos momentos el corpus jurídico más sólido y completo; en si mismo supone una atrocidad aberrante donde las haya, y de unas consecuencias y un impacto humano en el propio entorno familiar de los desaparecidos que encoje el alma; que nos lleva las lágrimas a los ojos ante cada fosa, ante cada niño perdido que busca a su madre, a su hermano…. Como nos pasa ante cada asesinato judicial al que se sigue llamando «sentencia» como miserable forma de ataque al honor y a la integridad de víctimas y familiares. No fueron criminales sentenciados por nada. Fueron los dignos defensores de nuestra República y nuestro país aún no demuestra tener la sombra de su dignidad como para llamarles al menos por su nombre. Asesinados, no «sentenciados».

De modo que sé perfectamente que el dolor y la inmensidad de un drama infinito como este no les computará de ninguna manera a los responsables de su campaña electoral, ni en su estrategia de comunicación ni nada de nada. Me da igual. Tienen el poder pero no la razón y ni Nuremberg ni el Convenio Europeo de Derechos Humanos se van a borrar así como así.

Y no sé cuantas cosas podré esperar del candidato Rubalcaba… pero consciente de encontrarme en un país post genocidio como el nuestro – que continua teniendo una inmensa herida de crimen e impunidad abierta de parte a parte – alguna explicación sí que deberíamos poder pedirle.

Más aún a la vista del bagaje en esta materia por parte del anterior Gobierno y su política «de la memoria» -que no de » verdad, justicia y reparación«- articulada a partir de la mal llamada ley del mismo nombre.

De modo que obviaré aquí los orígenes y lo rocambolesco de una tal ley vinculada a una persona ajena al partido socialista como fue la Vicepresidenta Fernández de la Vega determinada a acabar con las «garzonadas» tal y como ha sacado a la luz pública en El País el magistrado Martín Pallín.

La mal llamada «ley», en si misma, es una maquinaria de violación, cotidiana, de los artículos 2, 3, 8 y 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y, a decir verdad, de todos los instrumentos internacionales existentes en protección de los desaparecidos y sus familias, como he mostrado y demostrado hasta la saciedad aportando jurisprudencia, sentencias, todo, empezando por aportárselo al Ministerio de Justicia y a la propia Presidencia del Gobierno de España.

Y acaso no en cuanto al fondo, pero si en la forma, casi lo peor de todo es que esa ley «de la memoria» le copiase al mismísimo Franco, a su orden de 1 de mayo de 1940 sobre exhumaciones e inhumaciones de cadáveres asesinados por los rojos, el «original» sistema Ikea de «exhúmelo usted mismo» (a su padre, a su hermano, a su madre cruelmente asesinada…)

Texto integro del estudio publicado en la Revista Jurídica de Jueces para la Democracia aquí

Sólo que la obligación del Estado democrático, era, en realidad, otra muy distinta a la ideada por Franco y copiada por el Gobierno Zapatero… era la de asumir por si mismo dicha obligación de forma diligente y con todos sus medios.

Soy socialista y que esto haya podido ser así me duele y avergüenza como al primero, pero si conocedor de este hecho optase por callar y encubrir al aparato responsable de estas aberraciones una tras otra, no sé que clase de socialista sería.

Desde luego no de la clase de la de aquellos que defendieron nuestra República y acabaron en una fosa clandestina, o «sentenciados», sus mujeres violadas, maltratadas y desposeídas de todo… y entonces sí que estaría avergonzado de verdad.

Así que como socialista y republicano como ellos, aunque yo no tenga su valor y no creo que hubiese sido capaz de un nivel de entrega semejante, lo mínimo que sí puedo hacer es decirles a otros compañeros socialistas que copiarle a Franco y violar con ello todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos está profundamente mal y se debe rectificar por completo, en hechos, como dice el nuevo slogan del candidato Rubalcaba, y sin más gaitas que valgan.

Hacer, de una vez, lo que le dice el derecho internacional a cualquier país normal, en vez de violarlo, le pese a Zarzuela o a quien le pese.

Algunos suelen decir con la boca pequeña que esa ley de la memoria fue un primer paso, que por algún sitio había que empezar… pero no es verdad, tratan de hacer equilibrios y salvar la cara con algo que no se puede, y que, de hecho, les cuesta trabajo hasta admitirse así mismos.

La ley de la memoria fue puro mercadeo con los muertos del genocidio de Franco

Un guiño barato de algo que se podía hacer y comunicar relativamente fácil, aunque estuviese profundamente mal, de modo que los beneficios electorales y de imagen superasen a los costes. Al menos en el corto plazo, aunque fuese de manera tan chapucera como esa de copiarle al dictador.

Porque la realidad es que antes o después se acabará reconociendo la responsabilidad por semejante actuación contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos del Gobierno Zapatero en sus artículos 2, 3, 8 y 13.

Saldrá a la luz que se dejó que durante sus 8 años de mandato numerosos familiares siguiesen muriendo en el sufrimiento y la soledad cuando estaba perfectamente en su mano haber creado la Comisión Estatal de Búsqueda de Desaparecidos con los medios y procedimientos adecuados y suficientes y una Base Nacional de Datos Genéticos…instrumentos que se podían haber creado por dicha ley como se hizo en argentina desde 1985 nada menos, y en varios países más…hacer lo que hubiese sido lo normal con la legislación internacional en la mano, en vez de copiarle a Franco.

Por todo eso la ley de la memoria no fue ningún «primer paso» de nada porque entonces se habría tratado de ir introduciendo algún grado de cumplimiento de algún artículo enumerado del Convenio Europeo de Derechos Humanos…eso en vez de violar flagrantemente todo lo relativo a desaparecidos y asesinatos judiciales – pero todo de todo – del Convenio Europeo y de todo lo demás.

Es así de tremendo lo que se ha hecho.

Una ley ilegal que no tiene ni un solo punto de apoyo en el derecho internacional de los derechos humanos ni en el Derecho penal internacional.

Una oportunidad y unos años perdidos para las víctimas que siguen hoy a la espera, tambien el mismo día de la candidatura de Pérez Rubalcaba.

Candidato que debe tener al menos la posibilidad de explicarse y presentar su propio proyecto, pero que precisamente por esa razón, y por todo lo expuesto aquí, es obligado preguntarle.

Para tener todos bien claro a partir de ahí qué cumplimiento real pretende dar en nuestro país a la Convención de Naciones Unidas para las Desapariciones Forzadas, que cumplimiento pretende darle al Convenio Europeo de Derechos Humanos y a la jurisprudencia de Nuremberg elevada a principios generales del derecho internacional para todas las naciones desde 1948.

Y a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Y a las resoluciones del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Y a los principios ONU de lucha a la impunidad.

Y a las directrices marcadas por su Asamblea General sobre derechos de las «víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos«…y aún me dejo instrumentos en el tintero.

Repito, los violamos todos. Y eso no puede ser.

Y por eso quisiera saber, y creo no ser el único, si el candidato Rubalcaba se va a apuntar tambien al mercadeo con los muertos del genocidio de Franco para sacar algún eslogan barato y hacer como que hace y poco más.

O si de verdad es capaz de afrontar de frente esta cuestión y reconocer que jamás se debió llevar a cabo una legislación que da la espalda a todo el derecho internacional en la materia.

Que un Gobierno de España, cualquier Gobierno de España, lo que tiene que hacer con el Convenio Europeo de Derecos Humanos es cumplirlo, por mucho que nos sorprenda… justamente porque venimos del mundo al revés que, inevitablemente, siempre resulta ser una sociedad post genocidio.

Digo decirlo claro, y demostrarlo también con hechos y compromisos inequívocos que demuestren que se va a rectificar de verdad. Que se va a cumplir simple y llanamente, aburridamente, el derecho internacional, sin ocurrencias de salón.

Porque ya estamos al borde del vómito de ocurrencias indecentes y avergonzantes, una detrás de otra, todas «100% made in Spain» de que le copien a Franco y de todo lo demás – en ningún otro lugar de la Europa democrática dudo mucho que les llegase a tanto la osadía – y todas con tal de evitar llamar las cosas como se deberian llamar con normalidad, para tratar de retorcer las obligaciones internacionales del Estado español – inmensas hacia las víctimas -.

Y precisamente por eso, como todo esto es tan normal y lo absolutamente anormal es lo que se ha venido haciendo desde la Moncloa y desde Ferraz en estos años, tengo la casi temeraria esperanza de que Rubalcaba pudiese ser el primer candidato socialista que llamase por su nombre de una vez al genocidio franquista y que pudiese decir sin tapujos que lo de los niños, y lo de las fosas, y lo de los asesinatos judiciales fueron «crímenes contra la humanidad» y «crímenes de guerra«, «crímenes contra la paz» con todas las letras.

Tengo la esperanza de que el candidato Rubalcaba pudiese ser el primer responsable de copiarle monótonamente al Convenio Europeo de Derechos Humanos, a Nuremeberg y a todo lo demás… en vez de a Franco, ay.

Y hasta de que lo hiciese explicando además a la ciudadanía porque es tan normal que un Estado de Derecho haga justamente eso, copiar y aplicar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y no ninguna otra cosa bizarra.

Que ya está bien y esas víctimas directas y familiares (víctimas indirectas) se merecen de una vez un respeto y un poquito de Estado de derecho y de humanidad por parte de este país aunque sólo sea una vez al siglo, que no hace daño…

De modo que con la que está cayendo puede que este no sea precisamente un tema estratégico para ningún responsable de campaña electoral y puede que hasta se le haya aconsejado a Rubalcaba que lo rehuya, pero como socialista y para bien o para mal el hecho es que muchos podremos empezar a saber ya con claridad, desde el primer momento, qué clase de candidato es, y para qué será candidato, Rubalcaba. Desde el momento en el que Rubalcaba opte o no por Nuremebrg y el Convenio Europeo de Derechos Humanos o por el sostenella con la avergonzante «ley de la memoria» copiada a Franco y todo lo demás. A mi personalmente no me cabrá ninguna duda.

Y entiendo perfectamente que tenemos muchas cosas que reconstruir y explicar en la izquierda española, pero, sinceramente, tras todos lo prepetrado en perjuicio de las víctimas del genocidio franquista si seguimos sin un compromiso real y concreto con los derechos humanos por delante -insisto: derechos humanos- yo no quiero estar ni apoyar de ninguna manera esa clase de candidato y seguiré aguardando a que se den las condiciones para que en el partido socialista surja un candidato dispuesto a cumplir con normalidad los derechos humanos de las víctimas del gran genocidio olvidado y negado de nuestro propio país. Que no debería ser pedir demasiado ni es lo que diga yo o nadie, es lo que dicen por escrito tratados y jurisprudencia de antes de que yo mismo naciese.

Me parece que es lo mínimo minimísimo que se debería poder esperar de un candidato del PSOE se llame Rubalcaba, Zapatero, Chacón o como se quiera llamar.

Pero sin un mínimo compromiso real con los derechos humanos que no cuenten conmigo como socialista y republicano.

Ni con mi silencio mientras tratan de colarle sus puñetas al país como si los derechos humanos reconocidos a todo ser humano y las responsabilidades del Estado no estuvieran escritos hace 70 años, por muy poco conocidos que sean en nuestra sociedad post-genocidio como la nuestra -de eso precisamente ha pretendido valerse alguno: con una sociedad bien formada y conocedora de sus derechos humanos sus chascarrillos y gracietas, su permanente dar gato por liebre, «ilegitimidad» de las sentencias en vez de «nulidad», y todo lo demás, nunca les habría funcionado-.

¿Qué va a ser candidato Rubalcaba?, ¿escuchará Ud. de verdad a las víctimas del genocidio franquista?, ¿llevará Ud en su programa, y de verdad, la normal aplicación de todo el derecho internacional flagrantemente violado hasta la fecha?, ¿se atreverá a explicar a la ciudadanía española que venimos de un genocidio y que tenemos todavía crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad por miles sin resolver delante de las puertas de nuestros tribunales de justicia?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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