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¡Ojo! ¡Vale la pena!

La Calle del Medio, un OVNI surgido de una imprenta cubana

Fuentes: Tlaxcala

El fruto más reciente de la prensa cubana es un verdadero periódico, con 16 páginas, en colores y formato de 29×38 cm., lo más real y palpable que pueda imaginarse, práctico para llevar bajo el brazo, con olor a tinta, se vende en kioscos, usted puede leerlo y hojearlo varias veces antes de dárselo quizás […]

El fruto más reciente de la prensa cubana es un verdadero periódico, con 16 páginas, en colores y formato de 29×38 cm., lo más real y palpable que pueda imaginarse, práctico para llevar bajo el brazo, con olor a tinta, se vende en kioscos, usted puede leerlo y hojearlo varias veces antes de dárselo quizás al vecino, que a su vez se lo dará a un amigo, que a su vez…, una publicación que sirve además para envolver cualquier cosa , como cualquier otra de la Columbia británica o de Kamchatka, pasando por la Patagonia o Sudáfrica…

…es además «virtual», casi inmaterial, porque es una publicación mensual sin sala de redacción en un lugar fijo, sin locales ni teléfono, ni telefonista ¡por supuesto!, ni secretaria, ni Director de Recursos Humanos, ni sitio web a su nombre, ni todo lo demás que existe en publicaciones relativamente normales. Así no tiene mensajero, ni portero, cartero y para colmo, ningún repartidor de pizza, palomitas, merienda, etc…

Pero sí tiene lo principal… ¡los lectores!

En pocas horas, cien mil (100 000) ejemplares «vuelan» de los estanquillos inmediatamente después de su salida a la venta, siempre a fin de mes. La tirada es de 100.000 ejemplares, y todos se venden. Para ser más exactos, se venden 99.800 ejemplares ya que solamente 200 constituyen el «servicio de cortesía». Y si hay 99.800 compradores, la cifra de lectores debe ser por lo menos el triple, según la estimación generalizada en la prensa escrita, que es por cierto la misma para la Columbia británica o para Kamchatka y todos los demás ya mencionados.

En el caso de Cuba, sin embargo, no sería nada exagerado afirmar que la proporción entre la cantidad de compradores y la de lectores reales se multiplica «al menos por 5», si se tiene en cuenta que, según rápida encuesta, el comprador lee, relee y vuelve a releer una vez más la publicación cultural de su preferencia. Algunos organizan incluso «lecturas públicas». En todo caso, si la tirada aumentara mañana a 150.000 ejemplares, y después a 200.000, lo más probable es que sigueran vendiéndose todos.

«…por la noche, un poco de alcohol y buenos amigos para conversar. Siempre tengo la necesidad de estar en contacto con la gente de la calle y bien enterado de la actualidad». Gabriel García Márquez (1982).

Esta publicación no tiene todavía un año, así que solamente aparecerá en la edición impresa 2010-2011 de Publicaciones Seriadas Cubanas, del Instituto Cubano del Libro .

¡Ojo! No confundir la nueva publicación con La Calle, revista trimestral de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) fundada en 1995. Tampoco tiene nada que ver con la célebre Bodeguita del Medio, de la no menos emblemática calle Empedrado, en La Habana Vieja, obligado punto de reunión para turistas del mundo entero y todo tipo de nostálgicos, cubanos o no.

A pesar de su similitud con la expresión española «Echarse en la calle del medio», que significa «adoptar una decisión determinante, superando las vacilaciones» (según el Diccionario de la Real Academia Española), el nombre de la publicación mensual La Calle del Medio parece corresponder más bien a una expresión cubana que recuerda la anterior. Para los cubanos «estar (o andar) por la calle del medio» significa algo así como actuar libremente, sin tapujos.

Y es que La Calle del Medio, publicación cubana mensual sobre temas generales, destinada -según la formulación ya consagrada- «al gran público», se autotitula «Publicación mensual de opinión y debate», mención que ocupa un lugar de preferencia en la primera plana. Se trata, además, según puede comprobarse en su presentación, de una «Publicación cultural de Prensa Latina», la agencia cubana también conocida como PL. El diseño de La Calle del Medio lleva la firma de 10K, abreviación del extenso nombre de Alexis Manuel Rodríguez Diezcabezas de Armada, y de Zardoyas, miembro de la generación cubana actual de dibujantes y uno de los mejores. Zardoyas no privilegia por el momento los colores. El blanco y negro lo define de manera magistral.

Crónicas de la vida diaria, temas de cultura general, artículos sobre libros, televisión, música, CD de reciente edición, deportes, recetas de cocina, dibujos o caricaturas de prensa, dos páginas reservadas a los lectores, etc. El lector notará la ausencia de informaciones políticas -nacionales o internacionales- y de rúbricas especializadas en la economía mundial, nacional, regional, municipal o local. En pocas palabras, como diría cualquiera, «refrescante», «sin lucha».

El tono y estilo tratan de ser directos, para alcanzar al público «al final del verso», como diría quizás Cyrano de Bergerac.


Lanzamiento del número 1, mayo de 2008

¿Un OVNI?

Ovni, «Objeto Volante No Identificado», denominación reservada normalmente a todo objeto volante de origen desconocido, quizás extraterrestre, que utilizamos a menudo, en tono jocoso o familiar, para referirnos a artistas u obras que resultan sorprendentes o que no entran en las clasificaciones generalmente reconocidas.

La Calle del Medio es eso, un OVNI periodístico. Más allá del ámbito de la prensa escrita y del sector de los medios de prensa en general, esta publicación mensual se ha convertido, en poco más de un año de existencia, en un fenómeno social. Ya cuenta con un nutrido club de fans, lo cual es un importante síntoma de su éxito ya que, como todos sabemos, los detractores e indiferentes siguen de largo mientras que los lectores convencidos se mantienen fieles. A pesar de ello, La Calle del Medio no olvida a los «mas bien contra» o inconformes, sino que les da la palabra, los prioriza y llega incluso a concederles a veces la exclusividad en la rúbrica dedicada a las cartas de los lectores. Estos detractores estiman que este OVNI no es otra cosa que un instrumento demagógico de bajo nivel. Su lado «no académico» los irrita, les provoca una «picazón» que parece agravarse a lo largo de sus 13 ediciones. Otros lamentan que «no vaya más lejos todavía», dicen que «faltan temas calientes de nuestra vida», «el debate no es suficiente, falta la discusión», etc.

En otras latitudes, en Francia, por citar un solo ejemplo, se hablaría de una prensa vinculada con la gente, «une presse de proximité» (en français dans le texte) hecha para el público, para el ciudadano medio, de a pie, de la calle, ¿de la calle del medio?

Y a estas alturas de la presentación de La Calle del Medio, usted podría pensar que estamos hablando de una publicación que se elabora fuera de las miradas, en la oscuridad de una trastienda, al calor de un cuarto de azotea o en el relativo frescor de un sótano, en un garaje o en el antiguo taller de un artista recientemente desaparecido; que es el resultado de las elucubraciones de una banda de iluminados, de soñadores de ardiente imaginación, de ex periodistas reciclados o de redactores frustrados sedientos de imprenta; o quizás de un «Especial Socios» («socios» con «padrinos» en Prensa Latina, claro está).

¿Índice de satisfacción? Digamos… un 97,86%

No hay tal. Nada de «Oye, tengo un ‘socio’ en PL que nos puede resolver…» Con el número 0583 en el RNPS (Registro Nacional de Publicaciones Seriadas), La Calle del Medio es una publicación perfectamente legal, que goza de una excelente distribución y, ya es evidente, de «excelente aceptación». La planificación de su creación duró unos nueve meses y su nivel de aceptación corresponde, al parecer, a una real expectativa por parte del público. No sería exagerado afirmar que se trataba de una iniciativa surgida como respuesta a la necesidad de millones de cubanos, en gestación desde hace lustros y que se ha visto coronada por un evidente éxito de venta y de acogida.

El único objetivo de sus promotores era -en el sector cultural- corresponder a una demanda, llenar un vacío, satisfacer una necesidad. El mensual cultural «La Jiribilla de papel» lanzado en 2003, con una tirada de 3.000 ejemplares obviamente tiene otro tipo de lectores.

Publicación mensual busca asistente con referencias. Urgente

Necesidad, demanda. En el caso que nos ocupa, se trata de elementos que deben ser tomados en consideración. Y que nos llevan a la filosofía que engendró La Calle del Medio. Para Enrique Ubieta, designado y auto-designado director-editor-secretario-administrador-mensajero-plataforma giratoria-pivote-cerebro-antena parabólica-meteorólogo de la calle-cazador de opiniones-papel secante itinerante-estación de escucha y probablemente una decena de etcéteras (Reflexiones del interesado: «Me gustaría tomarme unas vacaciones de verdad», «¿Y si me enfermo?»), lo esencial es captar el estado de la opinión, mantenerse a la escucha de lo que dice «la calle», ir al encuentro de los lectores, tomarle el pulso a «la gente», conocer sus centros de interés, tener en cuenta «el gusto popular», sin paternalismo y sin «populismo», pero con un sentido del respeto al lector y del respeto a «su cultura», en la definición más amplia de ese término.

Ambicioso, ¿no? Y también muy novedoso en cuanto a concepción y realización. Un titulo del n° 8, pagina 14 (dedicado a la música) resume correctamente la filosofía de LaCdelM: «Hacer algo diferente que se parezca a nosotros».

La Calle del Medio se dirige, ante todo, a los lectores y lectoras que no disponen de Internet o prefieren y preferirán siempre un periódico papel. Lectores y lectoras que se verán reflejados en esas 16 páginas, elaboradas para ellos, que les hablan de «temas culturales» vinculados a su vida cotidiana, con textos de agradable lectura en los que la publicación refleja o propone más interrogantes que soluciones preconcebidas y, en la medida de lo posible, da la palabra a quienes habitualmente no la tienen o no la toman.

Según Enrique Ubieta, La Calle del Medio no publicará, por ejemplo, la enésima entrevista de tal o mas cual personalidad que ya hayamos visto en otro medio. Y si lo hace, será desde un enfoque inédito. Retomando los términos de este simpático hombre-orquesta, La Calle del Medio desea llamar las cosas por su nombre y «a camisa quitada», o con la manga al codo.

 

La Calle del Medio visto por ZARDOYAS

Trece números, o sea 13 veces 16= 208 páginas

«Usted lo soñó y nosotros lo hicimos realidad», pudiera ser la divisa de La Calle del Medio y la nuestra también por la inmersión en la colección de LaCdelM. Por ejemplo, en el número 10 (correspondiente a febrero de 2009, con la participación de 10 «colaboradores», más bien free lance, sobre todo jóvenes y seleccionados esencialmente como «conocedores» de una especialidad), el deporte, específicamente el reciente II Clásico Mundial de Pelota (baseball), ocupa las seis primeras páginas, otras dos están dedicadas a «Lecturas» y dos más a «Música». En la página 14, el director Enrique Ubieta firma la «Crónica». Toda la página 15 pertenece a la rúbrica «Los lectores opinan» mientras que la 16, «Variados», propone «El secreto de la buena mesa/Sopa de cebolla» y una selección de CDs bajo el título «Propuestas musicales».

Esta corta presentación revela la originalidad de esta publicación mensual que, según los clientes habituales de los estanquillos capitalinos, ha conquistado rápidamente una amplia clientela y, gracias a una bien pensada política de distribución, un éxito seguro (en ese orden), ya que los lectores habaneros ven en ella un periódico mensual de nuevo tipo, «que no parece cubano», como decían los primeros compradores, con un precio especialmente atractivo, con secciones que no encuentran en otras publicaciones, al menos no con la misma forma.

La Calle del Medio ([email protected]. Por el momento, la publicación no tiene su propio sitio web, pero todos los números están disponibles en formato PDF aquí) presenta otra aspecto original que le confiere un carácter inédito. Esta publicación mensual abre sus dos páginas centrales a los dibujantes de prensa, en una sección titulada «La Ubre». En su décimo número presenta, por ejemplo, 17 dibujos (15 en colores) de Ares, Zardoyas, Tamayo, Charli, Yaimel y Abela, con dos invitados colombianos: Júcalo y Ramiro. Las dos páginas de la Ubre tienen ahora otra nueva dimensión, después de la suspensión, ojala provisional, del mensual de dibujos de prensa, Dedeté (suplemento del diario nacional Juventud Rebelde).

Zardoyas habla del porqué y del cómo de su colaboración, con Ares, en La Ubre. «Nuestra colaboración en La Calle del Medio surgió de la necesidad que veníamos planteándonos hace ya tiempo Ares y yo de generar un espacio nuevo para el humor grafico cubano contemporáneo, sobre todo en su tendencia más experimental y renovadora sin tener que arrastrar con viejos rezagos y problemas del gremio de humoristas, en los cuales no quiero abundar.

Me llama el director del periódico Enrique Ubieta, para diseñar el periódico mensual La Calle del Medio. Entonces le propongo la Sección de Humor La Ubre en el medio del tabloide, de forma efectiva.

La idea era aglutinar a todos aquellos creadores jóvenes y no reiterados en los principales y tradicionales espacios de humor grafico en Cuba, con la codirección y edición de Ares y mía.

Con relación al dibujo editorial, La Calle del Medio es un buen espacio para creatividad por lo diverso de los temas que trata y lo distinto de los enfoques».

En un corto editorial (firmado CM, claro está), aparece después un «Estimados lectores»… «casi a las puertas del II Clásico, nos metemos como siempre en el debate de la calle». Seguidamente se mencionan los titulares del número 10 y el editorial concluye con un «Esperamos que se sientan a gusto. Gracias.» Expresiones como «Estimados lectores» y «Gracias» dicen mucho. La Calle del Medio se dirige a sus lectores, los considera como tales y les agradece que lo sean.

En ese sentido, La Calle del Medio es un espejo de la sociedad cubana, que trata de reflejar, lo mejor posible, una imagen lo más próxima a sus realidades. Y, por efecto de boomerang, la publicación se nutre, se mueve, al ritmo de las ondulaciones de una sociedad mas bien «in» y mas bien «off», con sus propias mutaciones, permanentes y sutiles y que tiene (a pesar de las apariencias) su propio movimiento, cuyas causas en ese caso, son endógenas.


Dibujo de Reinerio Tamayo, en las páginas Humor de La Calle del Medio N°14, junio de 2009

La vía de la calle, la voz de la calle

Para terminar, otros dos indicios confirman ya el acierto de esta publicación. La Calle del Medio tiene ya su lugar en los estantes de la Biblioteca Nacional. ¿En la sección «Prensa» o en «Patrimonio»? En las dos probablemente. Dentro de algunos años, la colección de números publicados de La Calle del Medio será un «corpus» único, del que podrán disponer los estudiosos deseosos de analizar el estado de la sociedad cubana a partir de 2008.

Y por otro lado, como sucede con cualquier producto ansiado y deficitario, resulta que La Calle del Medio se ha convertido en objeto de un «mercado informal», que comienza después de su venta al público en los estanquillos. Se habla ya de «reventas», de «subastas» y de «bisnes», que son consecuencia de su éxito y que elevan su precio (de un peso MN a la venta en los estanquillos) a… 2 pesos ó más.

¿Quiere decir este éxito que Enrique Ubieta, filósofo y ensayista de formación, está ganando una apuesta a que él mismo no es más que una especie de vocero?

Lo que si está claro es que La Calle del Medio es ante todo un producto de «la calle» (aunque no de la calle «callejera») y que el equipo de Ubieta no es otra cosa que una suerte de escriba, de fiel bocina gráfica de esa «calle». O sea que «la calle» tiene la palabra. Puede tener razón y también equivocarse. Puede estar errada, pero también puede contribuir a aclarar ciertas cosas. Como quiera que sea… es la voz de la calle. Podemos estar o no de acuerdo con ella, pero hace falta escucharla, estar al tanto de lo que opina. Reflejarla y un mes después reflejarla de nuevo.

Estimados Enrique Ubieta y 10K ¿Unas palabras de conclusión por hoy? Hace rato que hemos pasado el espacio impartido: «Debatir de todo siempre ha sido unos de los puntos fuertes de los cubanos y cubanas. Si la gente busca, se identifica, opina y hasta discrepa de la publicación o de los temas tratados en ella, quizás entonces La Calle del Medio tendrá una larga vida útil dentro de la sociedad cubana».

Todos los caminos van a Roma, dice el refrán. O sea, según nuestro diccionario usual: «Existen varios caminos para llegar a un lugar. Fig: existen varios medios para conseguir un resultado «. La Calle del Medio ha escogido los suyos.

Después…Après…C’est une autre paire de manches (en français dans le texte). Eso es otra historia. Revenons à nos moutons. Volvamos a nuestro asunto: Ojo Lectores con el n° 17, apúrense ¡que no alcanzara para todos! Y Estimados lectores (los nuestros) gracias y hasta la próxima, en línea, en casa o en la calle.  

Fuente: Tlaxcala – La Calle del Medio, un OVNI sorti des rotatives cubaines 

Artículo original publicado el 11 de julio de 2009, versión actualizada en español publicada en Cubarte del 30 de agosto de 2009

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