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Cuba

La juventud en la cumbre del ballet

Fuentes: IPS

Luego de 10 días de estrenos mundiales y variedad de estilos, el vigésimo festival internacional de danza permitió comprobar que el reconocido prestigio del Ballet Nacional de Cuba (BNC) descansa ahora en el talento juvenil, que asume el protagonismo de un exigente repertorio. El encuentro, que se prolongó hasta el 6 de este mes, dejó […]

Luego de 10 días de estrenos mundiales y variedad de estilos, el vigésimo festival internacional de danza permitió comprobar que el reconocido prestigio del Ballet Nacional de Cuba (BNC) descansa ahora en el talento juvenil, que asume el protagonismo de un exigente repertorio.

El encuentro, que se prolongó hasta el 6 de este mes, dejó constancia de una realidad que permite al BNC, por ejemplo, desdoblarse y, mientras una parte de la institución actúa en el exterior, otra desarrolla funciones en el país también a cargo de jóvenes figuras con muy alto nivel artístico.

Bajo el liderazgo de la prima ballerina assoluta, Alicia Alonso, desde 1948 cuando se fundó, la compañía cubana ha logrado conservar un lugar de privilegio en el ámbito mundial manteniendo el delicado equilibrio entre tradición y relevo generacional.

El profesor y crítico de danza cubano Ismael Albelo explicó a IPS que «Alicia le llama a esto el fenómeno de la escalera que avanza hacia arriba, de esa juventud que bebe de la fuente de la experiencia».

Según el especialista, los jóvenes bailarines y bailarinas se apropian de «ese legado que aportaron Alicia y Fernando Alonso (fundador junto a la diva del BNC) y que pasa de generación en generación».

Esta es una de las razones que explican, de acuerdo con Albelo, «que haya un elenco tan joven y la compañía sea tan afamada y reconocida en el mundo desde los años 60, que comenzó el boom del ballet cubano».

Alejandro Sené apenas cuenta con 20 años, 13 de los cuales los ha pasado sometido a las extremas obligaciones físicas del aprendizaje del ballet. En 2004 comenzó su vida de bailarín profesional en el BNC.

Aunque todavía es corifeo, es decir, le falta por ascender los niveles de solista, primer solista y figura principal hasta llegar a la categoría de primer bailarín de la compañía, ya sueña con que llegue ese momento.

«Me esfuerzo para llegar a ese escaño que te permite interpretar muchos roles, aunque siempre reconozco que el cuerpo de baile es imprescindible en el ballet», dijo a IPS, aún sudoroso en un alto entre dos sesiones de ensayo.

Afirmó que las pretensiones de ascenso no constituyen una meta inalcanzable para la juventud mayoritaria en el BNC, pues en la compañía «se le tiene confianza a los jóvenes y se les da bastantes opciones».

En su caso ya pudo interpretar un papel de importancia, el Shakespeare vendedor de máscaras en la versión de «Romeo y Julieta», de la Alonso, lo que consideró «una oportunidad grandiosa».

En el desarrollo del Festival, el cual se celebra desde 1960 y cumplió la vigésima edición, la pujanza juvenil fue ostensible en diferentes puestas en escena como «Danzas de Mozart».

La pieza fue «bailada por cuatro jóvenes que acaban de graduarse de la Escuela Nacional de Ballet el pasado mes de junio y ya están haciendo un estreno mundial con una técnica muy sólida», subrayó Albelo.

Justamente, esa institución educacional, que data de 1962 y que inauguró una nueva sede en junio de 2001 con capacidad para 300 alumnos, es otro de los pilares que soportan la excelencia técnica y artística del BNC.

En sus tabloncillos se forja la reserva que permite afrontar el proceso de retiros y de migraciones hacia otras organizaciones de ballet que realizan algunos integrantes de la compañía.

Incluso con sesgo político, medios de prensa foráneos llegan a acuñar que tal movimiento, común a casi todas las grandes agrupaciones de ballet internacionales, constituye «un rubro exportable» de esta isla caribeña.

Sin embargo, un vistazo a una compañía como el American Ballet Theater de Nueva York, revela que, de 18 bailarines y bailarinas principales, sólo cuatro son estadounidenses, algo similar ocurre en el Royal Ballet de Londres, donde de igual cifra en esa categoría, apenas dos son ingleses.

«Es algo muy frecuente de toda la vida en el arte en general, que no impide que aquí haya talento suficiente para sustituir a alguien que vaya a otra compañía por contrato o por otro compromiso o razón», opinó Albelo.

«En nuestro ballet pueden sustituirse elencos completos del escenario actual y aparecer otro elenco de muy elevado nivel porque la Escuela les da una preparación excelente», agregó.

Dos de los bailarines más completos del ámbito mundial del ballet, según reconoce la crítica internacional, son los cubanos Carlos Acosta y José Manuel Carreño, quienes cumplen contratos en el Royal Ballet y el American Ballet Theater, respectivamente.

Ambos tomaron parte en el Festival, y tanto Acosta, de 32 años, como Carreño, de 39, están entre los más veteranos de la compañía, cuyo promedio de edad nadie establece con certeza pero a la que todos ubican entre las más jóvenes del mundo.

Carreño conserva, al igual que Acosta, su puesto de primer bailarín en el BNC, y en conferencia de prensa reconoció que «indiscutiblemente los bailarines (de la compañía) han ido cambiando, hay muchísimas figuras nuevas y es una nueva experiencia para mí».

A la fiesta habanera del ballet asistieron grupos de danza de diferentes estilos. Pudo verse al Julio Bocca Ballet Argentino, a los flamencos de Farruquito y familia, los brasileños de Cisne Negro y la española Centro Coreográfico de Valencia, entre otras.

Junto a las bailarinas y bailarines de la isla participaron figuras del renombre de los argentinos Julio Bocca y Maximiliano Guerra, así como la italiana Carla Fracci, quienes aportaron elevado lucimiento a un evento que tuvo nada menos que nueve estrenos mundiales.

Albelo puso énfasis en que en los programas del Festival se podía «encontrar una obra neoclásica, una bailaora española, una danza contemporánea o un ‘pas de deux’ absolutamente académico, o sea, si tuviera que darle un título le daría el de la diversidad», concluyó.

El joven Sené no ha tenido tiempo para valoraciones, pues además de tomar parte en las funciones de estos días continuó los ensayos para una próxima gira del BNC que lo llevará en los próximos días y hasta diciembre a Brasil, Argentina y Chile.

Aunque consideró «maravilloso a tan corta edad haber viajado por el mundo y bailado en escenarios muy importantes», no lo seduce hacerlo sin su compañía. «Me siento cómodo dentro del BNC», señaló.

Sené tiene una meta más ambiciosa: «alcanzar la perfección dentro del arte danzario» y demostrarlo en el Escaramillo de «Carmen» y el Albrecht de «Giselle», sus personajes preferidos.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39301