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La reforma cubana tiene hambre de fuerza técnica

Fuentes: IPS

Un título de carpintero convirtió al joven cubano Antonio Tejero en un defensor apasionado de los oficios porque, dice, sirven «de manera directa a la sociedad». Esa actitud está en línea con el plan del gobierno de capacitar más fuerza técnica y obrera para impulsar la economía.

«Gente que se dedique a la carpintería y a la construcción son necesarias en todos los tiempos», señala Tejero, de 24 años y también técnico en contabilidad. «Pero la tradición de muchas de estas labores se ha perdido», precisa a IPS.

Por ello, el Ministerio de Educación prioriza en el curso escolar iniciado este mes el fortalecimiento de la enseñanza técnico-profesional. Más de 55 por ciento de la última generación que se graduó de la escuela secundaria se incorporó a los institutos politécnicos y escuelas taller.

Quienes logren títulos aportarán «al desarrollo económico y social del territorio donde residen», dijo a la prensa local la ministra de Educación, Ena Elsa Velásquez.

La reorientación hacia la capacitación técnica y obrera constituye uno de los principales cambios en el ramo, a tono con la reforma económica encauzada desde 2007 por el gobierno de Raúl Castro. También, racionaliza el uso de recursos, fortalece el profesorado e insta a cursar las carreras de ciencias que aporten al crecimiento productivo.

El aumento de la matrícula y la preparación en este tipo de enseñanza se rediseña de cara al nuevo horizonte económico. Según un informe entregado en enero a la prensa extranjera acreditada en La Habana, se da prioridad a las especialidades agropecuarias, de la construcción, contabilidad y transporte ferroviario.

El documento, facilitado entonces por Enia Rosa Torres, asesora de la ministra de Educación, indica que se aspira a «garantizar la adecuada pirámide formativa». Esta estructura tiene una «base» con el «mayor número de obreros calificados», seguida por una menor cantidad de técnicos y cierra en la cima con otra más reducida de ingenieros.

Numerosas familias cubanas atesoran el sueño de que su descendencia logre un título universitario, aunque la crisis económica que sufre hace más de dos décadas el país devaluó los salarios del sector estatal, que congrega el grueso del empleo y donde se inserta el amplio grupo poblacional que ostenta el nivel superior de educación.

Durante la época más dura, personas con títulos de médico, pedagogía y de otras carreras universitarias, emigraron hacia áreas con más posibilidades como el turismo o el trabajo por cuenta propia. Otras alternaron su profesión con tareas básicas, algunas «por la izquierda» (no legalizadas), para incrementar sus ingresos y poder cubrir así sus gastos.

Por ello, adolescentes como Thalía del Sol, que cursa en La Habana la carrera de técnica en contabilidad, opinan que «la universidad es muy difícil» y desean graduarse para «comenzar enseguida a trabajar».

«Empecé por embullo (entusiasmo) y después me gustó. Espero que me alcance para vivir con mi profesión», contó a IPS la estudiante de 15 años.

En el curso lectivo 2008-2009, hubo más graduados en la universidad que en la enseñanza técnica y de oficios, tendencia que se mantiene hasta el presente, con una relación en el año lectivo 2010-2011 de 85.757 frente a 71.353, respectivamente, según la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Sin embargo, para elevar la producción, sobre todo de alimentos, y rescatar la industria se requiere más mano de obra. De hecho, expertos señalan la necesidad de redistribuir la fuerza laboral en Cuba.

En 2008, solo 39 por ciento de los trabajadores y trabajadoras se desempeñaban en la producción de bienes y los restantes en los servicios, según la ONEI.

Centros de desarrollo como el polo petroquímico de Cienfuegos, ubicado a unos 250 kilómetros de La Habana, contemplan la formación de jóvenes. Ese megaproyecto se centra en la modernización de una refinería de petróleo que hoy procesa 65.000 barriles diarios de crudo y que se intenta aumentar hasta los 150.000 barriles en el futuro.

El complejo Camilo Cienfuegos, con participación de capital venezolano y chino, se nutrió en diciembre de 2011 con 119 técnicos en la materia recién titulados. En tres años y medio, el instituto local 5 de Septiembre formó el primer grupo especializado en las ramas de tecnología de los procesos y mecánica del petróleo.

En el mundo, «la idea de la reprimarización (retorno al sector primario) de las economías viene ganando cada vez más espacio, apoyada en lo fundamental en las tendencias al alza de los precios de los alimentos y las materias primas», apuntó Juan Triana, en su artículo «Cuba: la economía del conocimiento y el desarrollo».

A juicio del investigador, Cuba podría avanzar con éxito en ese camino si logra combinar «las ventajas que hoy ofrece el mercado con aquellas otras adquiridas por el país en todos estos años». Entre otros, recomienda sumar su «fuerza de trabajo altamente instruida» a sistemas productivos tradicionales como la agricultura.

Junto a más orientación vocacional hacia los oficios en la escuela secundaria, las autoridades de la enseñanza técnica y profesional amplían las horas de práctica en las 4.523 aulas anexas, radicadas en centros productivos y de servicios. De esta manera, se actualizan los conocimientos y habilidades que imparte la academia.

A pesar de estas estrategias, en el año lectivo 2011-2012 quedaron sin cubrir 4.778 plazas de las diferentes especialidades de obrero calificado y 800 de técnico medio, según la prensa local.

No obstante, se logró una matrícula de 60.609 aspirantes a obrero calificado, que tres cursos atrás era solo de 2.077.

Denise Morales, alumna de Agronomía, escogió como tantos ese camino más especializado hacia la universidad. «Por esta vía, llego más preparada a la carrera», explicó a IPS. «Tengo bien claro que quiero ser agrónoma», dijo la joven de 16 años de la provincia de Mayabeque, colindante con La Habana.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=101586