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El film "El rumor de la memoria", de Marco Bechis, se estrena en Buenos Aires

La terrorífica conexión entre dos genocidios

Fuentes: Página/12

Algo que distingue a la filmografía de Marco Bechis es su fuerte compromiso con la memoria. No es para menos: este cineasta, nacido en Santiago de Chile, vivió parte de su vida en Buenos Aires y cuando tenía 20 años fue secuestrado por los grupos de tareas argentinos y fue detenido-desaparecido en el centro clandestino […]

Algo que distingue a la filmografía de Marco Bechis es su fuerte compromiso con la memoria. No es para menos: este cineasta, nacido en Santiago de Chile, vivió parte de su vida en Buenos Aires y cuando tenía 20 años fue secuestrado por los grupos de tareas argentinos y fue detenido-desaparecido en el centro clandestino Club Atlético desde el 19 de abril de 1977. Luego sobrevivió al terrorismo de Estado y terminó viviendo en Milán, Italia, país del que era oriundo su padre. Muchos recordarán a Bechis por esa gran película que fue Garage Olimpo. El film estrenado en 1999 abordaba los horrores de la dictadura argentina, en clave de ficción, y actualmente es un referente ineludible al pensar la relación entre el cine y los derechos humanos. Esa vinculación vuelve a producirse en El rumor de la memoria, su más reciente largometraje documental, que se exhibirá hoy a las 17 en la Fundación Proa (Pedro de Mendoza 1929) en una jornada especial del Bafici. Previamente, a las 15, se podrá ver, en carácter de estreno para la Argentina, su ópera prima, Alambrado. Y el encuentro con Bechis cerrará a las 18 con una mesa-debate cuyo título es «La ética de las imágenes».

El rumor de la memoria narra la historia de Vera Vigevani Jarach. Esta mujer judeoitaliana escapó a la Argentina huyendo de las leyes raciales de Italia. Su abuelo, que vivía en ese país, había sido deportado a Polonia durante el nazismo y fue asesinado en el campo de concentración de Auschwitz. Su hija Franca desapareció cuando tenía 18 años, durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, y fue arrojada al río en los «vuelos de la muerte». «La película es un viaje de Vera como protagonista de la historia y de un cineasta que no observa desde afuera ese viaje porque es su viaje también», comenta Bechis a Página/12.

Hace más de veinte años que el cineasta conoce a Vera. Pero la idea del film surgió por parte de los responsables del diario Corriere della Sera, quienes estaban interesados en hacer una película sobre la historia de Vera, enfocando en sus viajes en Italia, ya que ella va cada año a hablar en las escuelas. Bechis aceptó, pero amplió la propuesta y les dijo: «No voy a hacer un film sobre Vera en Italia: quiero partir de la ESMA y llegar a Auschwitz». «Y ésa es la película», detalla el realizador. La experiencia del viaje compartido por el director y la protagonista fue, según Bechis, «muy dura». ¿Por qué? «De alguna manera, yo tenía la percepción de que mi experiencia personal con la Argentina, habiendo estado en la situación de desaparecido y siendo, de hecho, un sobreviviente, iba a darme muchísimas cartas para entender todo lo que iba a ver en el resto del viaje». Pero cuando llegó a Auschwitz con Vera, Bechis reflexionó al respecto: «Esa dimensión, que no tiene medida, del exterminio nazi, me hizo repensar también el exterminio argentino. Por más que yo haya sido un desaparecido y un sobreviviente, era una percepción superficial. Esto lo dice alguien que fue un sobreviviente. Y, de alguna manera, este viaje me abrió la percepción de lo incomprensible», reconoce el director.

Al narrar esa conexión entre ambos genocidios, El rumor de la memoria invita a pensar en la similitud de la maquinaria del terror empleada por el nazismo y la dictadura argentina. Bechis lo entiende así: «El exterminio de los judíos durante la época nazi fue racial. Todos los que eran judíos debían ser eliminados, aunque tampoco fue sólo eso porque muchos comunistas, muchos homosexuales y muchos gitanos fueron eliminados en los campos de concentración. Pero la gran mayoría fueron judíos. La eliminación física de los desaparecidos se regía con otro criterio, que era ideológico». Con conocimiento de causa, el director cree que «lo que había que matar en el militante político en la Argentina era la ideología que tenía en la cabeza». Pero en cuanto al método, cree que no hay «una diferencia sustancial: el método se aprende», reconoce Bechis, que en este documental muestra a algunas personas importantes en la vida de Vera. Como, por ejemplo, a Liliana Segre, una sobreviviente de Auschwitz que estuvo en el tren en el que estuvo el abuelo de Vera. Y también está Marta Alvarez, que vio a Franca en la ESMA y le contó a Vera los últimos días de su hija.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-35283-2015-04-18.html