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Entrevista con Mariano Sánchez Soler, periodista y autor de ‘Los banqueros de Franco’

«La transición significó un cambio de régimen, no de sistema»

Fuentes: Diagonal

El periodista y escritor Mariano Sánchez Soler fue jefe de Investigación y más tarde de la sección de Nacional de la revista Tiempo. Desde el año 2000 se dedica a plasmar en libros sus trabajos de investigación. Las grandes fortunas del Franquismo y de la democracia (Ricos por la patria, Los Franco S.A.), las relaciones […]

El periodista y escritor Mariano Sánchez Soler fue jefe de Investigación y más tarde de la sección de Nacional de la revista Tiempo. Desde el año 2000 se dedica a plasmar en libros sus trabajos de investigación. Las grandes fortunas del Franquismo y de la democracia (Ricos por la patria, Los Franco S.A.), las relaciones de poder de la Iglesia (Las sotanas del PP), entre otros, han sido los objetos de su trabajo, que alterna con la creación literaria.

En abril publicaste Los Banqueros de Franco. ¿Quiénes son los banqueros de Franco? ¿Quiénes son los banqueros de la democracia? ¿Son los mismos?

MARIANO SÁNCHEZ SOLER: Son los mismos bancos y la biología hace estragos, se han ido muriendo, pero ahora son sus hijos, sus sobrinos, y sobre todo la misma élite financiera. Cuando acaba la Guerra Civil los bancos que existen están desmontados por la guerra, y son los banqueros que han financiado el golpe, los que han buscado fondos en Italia, en Alemania, en Inglaterra, los que se adueñan de la situación. Entonces se crea una situación en la que los siete u ocho bancos existentes tienen permiso para crear nuevas entidades bancarias, hay una concentración bancaria muy fuerte, que es la que dirige la industrialización luego, pues son los únicos que tienen dinero, material y contactos internacionales para pagar… Así, un banquero puede ser al mismo tiempo presidente y miembro del consejo de administración de más de 30 empresas importantes. Los bancos se convierten en el motor.

Cuando llega la democracia, los grandes banqueros son los que se han desarrollado durante todo ese período: los siete grandes que estaban después de la Guerra Civil. Son los que forman la élite financiera en España y los que se convierten en los financieros de los partidos, porque las campañas electorales hay que pagarlas, y alguien tiene que dejar el dinero. Esos mismos banqueros se convierten en los avalistas de los partidos, de absolutamente todos.

Existen historias ejemplares, la de los Fierro, por ejemplo, que en democracia entran en crisis como banqueros, pero que siguen siendo una familia riquísima. Está el tema de Coca, que fue el gran banquero falangista, que entra en crisis y es absorbido por el Banesto, al que llamaban el Búnker Español de Crédito porque estaban todos los ex ministros de Franco metidos ahí. Ésa es la mecánica.

¿Son los mismos? Son los mismos, son las mismas castas, las mismas familias, son las mismas estructuras. En plena Transición, el Banco Español de Crédito estaba presidido por un ex ministro de Franco, que era López de Letona, que fue también gobernador del Banco de España en democracia. Hubo una continuidad, no hubo una ruptura.

¿Qué significó el proceso político conocido como ‘Transición democrática’ en la estructura del poder económico en España? ¿Cambió el dinero de manos?

Fue una adaptación a la economía capitalista clásica, de mercado. España era una sociedad capitalista desarrollada, la décima potencia mundial en cuanto a industrialización; había que cambiar de régimen político, no de sistema, la gente confunde mucho los términos. Se está hablando de la Transición de un sistema capitalista gestado en una dictadura antidemocrática, con leyes absolutamente salvajes y con ninguna libertad individual, a una democracia parlamentaria de corte europeo, donde los partidos fueran legales, y fueran el núcleo del poder como en Francia, Inglaterra, Alemania y todo el entorno. La Transición es ese período en el que se da ese cambio.

El dinero tiene que esperar bastante tiempo a adaptarse, pero no va con ellos la cosa, ellos tienen que adaptarse al mercado, pero la política es otro tema. Los empresarios no estaban nerviosos como colectivo, los grandes capitalistas no estaban nerviosos. Estaban nerviosos los sectores franquistas, y los sectores de la derecha política que intentaban frenar el desarrollo de la izquierda. Porque la Transición se asemeja a unos trileros que utilizan el poder para negociar haciendo trampas y frenar la movilización de la izquierda, que no controlaban. Lo que hay es un acuerdo en las alturas, por el cual la izquierda republicana en la oposición y en las cárceles pacta dejar de movilizarse a cambio de participar en el juego democrático, y acepta al rey como árbitro. Ése es el proceso, los muertos los pone la izquierda, la represión en la calles se combina con pactos arriba, no es un diseño oculto.

¿Qué beneficios sacó el desarrollo empresarial de la dictadura franquista? ¿Se podría decir que la dictadura franquista estuvo al servicio de la expansión capitalista?

El primer beneficio que sacó fue tener una clase obrera sin ningún derecho, sin derecho de manifestación, sin derecho de reunión, tener una clase obrera absolutamente controlada; bajo la dictadura se da el gran éxodo del campo a la ciudad, esos trabajadores de la industria se generan bajo el Franquismo, el control político de los trabajadores fue brutal. Dos, el beneficio de los emigrantes: fueron seis millones de trabajadores los que emigraron al extranjero, y trajeron divisas. Se fueron al extranjero como hacen los de ahora.

El hecho de que ese desarrollo se diera durante una dictadura hizo que tuvieran más control los capitalistas; el Estado franquista creó empresas mixtas, bancos mixtos, bancos del Estado participados por la iniciativa privada. La Guerra Civil significó que el salario de un trabajador bajó a la mitad de lo que se ganaba en 1930, diez años antes, y la destrucción del país. A partir del año 1958 vino el plan de estabilización económica, la posibilidad de que la iniciativa privada interviniera bajo el control político del Franquismo. En las cortes franquistas había empresarios, había banqueros, elegidos para la ocasión.