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La URSS, la España republicana y los pactos de la decepción

Fuentes: Rebelión

Como sucede con algunos libros leídos apresuradamente, aprovechando el retiro pandémico obligado, ando repasando algunos títulos con más calma y atención, y eso me sucede con este trabajo del historiador norteamericano William C. Frank Jr.

A pesar de algunas afirmaciones de Willard, tomadas de uno de los consejeros rusos (Kutznesov) que no comparto, como que los comités de la Flota Republicana deberían haber integrado a su servicio a la pirámide de mando del Cuerpo General de la Armada -en lugar de reprimirla- para aumentar su efectividad, pasando por alto que durante toda la guerra el 90% de los miembros del Cuerpo General supervivientes eran franquistas, miembros de la quinta columna además de redomados saboteadores y derrotistas, pese a ello estamos ante un Interesante trabajo de investigación, basado fundamentalmente en el testimonio de los consejeros soviéticos en la Armada republicana.

Sus análisis e informes enviados a Moscú sobre la escasa efectividad de la flota de superficie y submarina republicana está plenamente justificada, como lo fue la escasa influencia de sus consejos en el Estado Mayor naval republicano.

El autor centra sus críticas en que una vez asegurado el grueso de la Flota al servicio de la República, las intromisiones políticas e ideológicas en el despliegue organizativo naval, marcado por afinidades sectarias, continuos traslados de mandos, tardía creación de la Escuela Naval y un pobre trabajo de instrucción y maniobra en las tripulaciones (particularmente entre las de los submarinos), redujo su eficacia al límite de su dedicación casi exclusiva a la escolta de convoyes, con algunas escasas intervenciones exitosas. Escasa atención dedica Willard a la acción destructiva de la quinta columna ni a la benevolente actitud hacia la misma del ministro de Marina, el socialista Indalecio Prieto.

Como este libro va a caer pronto, tengo en perspectiva el desarchivo de otros dos, que analizan dos tristes momentos que golpearon a los republicanos, uno durante la etapa final de la Guerra Civil, el Pacto de Múnich (septiembre de 1938) entre Alemania e Inglaterra, permitiendo la ocupación nazi de Checoslovaquia abandonándola a su suerte, lo que hundió en la desmoralización la política de resistencia de Negrín y de los comunistas españoles, y el Pacto de no agresión entre Alemania y la URSS (23 de agosto de 1939), con la consternación de los comunistas en el exilio, que se sintieron traicionados por la potencia en la que tanto habían creído.

Todavía les quedarían a los republicanos que sufrir nuevas amarguras, al contemplar incrédulos la foto de Eisenhower abrazando a Franco, a poco de acabar la Segunda Guerra Mundial. Pero esa es ya otra historia.

Volviendo al tema de los consejeros soviéticos en España, recordadme que os cuente algo del jefe de los consejeros soviéticos en la flota republicana, el teniente de navío Kutznesov, que terminaría siendo el más famoso de todos los almirantes de la Rusia soviética, que durante su permanencia en España organizó la oficina de los consejeros e instaló una estación de radio, en el bonito edificio del Club de Regatas de Cartagena, que aparece en la foto de más arriba.

Floren Dimas es miembro del Colectivo Militar Anemoi e investigador histórico

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