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¿La votación de la ONU condenará el bloqueo contra Cuba o a Obama?

Fuentes: The Washington Note

Artículo publicado ayer en The Washington Note, titulado «Votación en ONU para condenar a (¿Obama?) embargo contra Cuba», de Sarah Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas. A continuación el téxto íntegro, traducido por Cubadebate: El 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas votará sobre una resolución de condena […]

Artículo publicado ayer en The Washington Note, titulado «Votación en ONU para condenar a (¿Obama?) embargo contra Cuba», de Sarah Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas. A continuación el téxto íntegro, traducido por Cubadebate:

Infografía: Obama y el Bloqueo (www.cubadebate.cu)

El 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas votará sobre una resolución de condena al bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba.

Si el pasado sirve de antecedente, la resolución pasará rotundamente. La Asamblea General ha adoptado medidas similares en cada uno de los últimos diecisiete años, y en el 2008 por un margen de 185-3. Es una condena contra un embargo impuesto, con energía y sin pedir disculpas, por la administración de George W. Bush. La votación de este año se celebra por primera vez a la cuenta del presidente Obama, y por tanto tiene un significado especial.

El Secretario General ha preparado un informe público sobre el embargo que ya está en los catálogos de los miembros de las Naciones Unidas y de las organizaciones de las Naciones Unidas.

Este documento es un poderoso recordatorio de que el embargo de EE.UU. se considera a nivel internacional con gran seriedad como una fórmula profundamente perjudicial para los intereses de EE.UU. y nuestra imagen en el extranjero.

Para que nadie crea que esta política sólo es provocación de las naciones del mundo no alineado, sus oponentes son: Australia, Brasil, China, Colombia, Egipto, la Unión Europea, India, Japón, México, Pakistán, Filipinas y Rusia.

Australia vota «sistemáticamente» contra del embargo. Brasil dice que es el «pueblo cubano el que más sufren por el bloqueo». China dice que el embargo «no tiene otro propósito que mantener una elevada tensión entre dos países vecinos e infligir enormes dificultades y sufrimientos al pueblo de Cuba, especialmente a mujeres y niños». Egipto y la India condenan el alcance extraterritorial de nuestras sanciones. Japón dice que ejecutar esta política en «en contra de las disposiciones del derecho internacional». México llama a estas medidas «coercitivas». Rusia «rechaza» el embargo.

Nuestra política es especialmente controvertida en nuestro propio hemisferio. Estados Unidos es el único sin relaciones diplomáticas con Cuba, y en foro tras foro – entre ellos el Grupo de Río, la Cumbre Iberoamericana, los Jefes de Estado de América Latina y el Caribe, y CARICOM – ha rechazado el embargo y han solicitado su derogación.

Más allá de nuestros intereses diplomáticos, el informe nos obliga a ir más allá del debate de rancia política donde a menudo el embargo está enmarcada (donde cada problema en la isla se atribuye al sistema, ya sea de Cuba o de la política de EE.UU.); y es imprescindible hacer frente a las importantes lesiones que esta política inflige a los cubanos.

Esto nos recuerda:

  • El embargo priva a Cuba de la obtención de equipos de diagnóstico o de piezas de repuesto para los equipos utilizados en la detección del cáncer de mama, de colon y cáncer de próstata.
  • El embargo priva a Cuba de la obtención de materiales patentados que son necesarios para la cirugía cardíaca pediátrica y el diagnóstico de las enfermedades pediátricas.
  • El bloqueo impide a Cuba la compra en mercados de EE.UU.de medicamentos antirretrovirales para el tratamiento del VIH-SIDA .
  • El embargo impide a la Isla obtener los suministros necesarios para el diagnóstico de síndrome de Down.
  • En el marco del bloqueo, Cuba no puede comprar materiales de construcción en un mercado tan próximo como el de EE.UU. para ayudar en la recuperación de los daños del huracán.
  • Si bien las ventas de alimentos son legales, impedimentos reglamentarios elevan los costos de los productos que Cuba quiere comprar a proveedores de EE.UU., y les obliga en muchos casos a recurrir a otras fuentes más caras y distantes para la alimentación su pueblo.
  • Debido a que nuestro mercado está cerrado a sus productos, Cuba no puede vender productos como café, miel, tabaco, langosta viva y otros elementos que proporcionen empleos y oportunidades para los cubanos.

Esta lista, abreviada por el espacio, es en realidad mucho más larga, más viva y preocupante, y pueden encontrarse muchos más detalles en los documentos del informe de la ONU de cómo nuestro el embargo afecta a la vida cotidiana en Cuba. ¿Y por qué razón? ¿Para forzar al gobierno cubano a que desmantele su sistema algún día? ¿Como moneda de cambio?

Estos argumentos han resultado falsos e inútiles durante décadas y lo que la ONU ha estado tratando de decirnos desde 1992 es que deben ser abandonados junto con una política que ha sobrevivido tanto con su inutilidad.

Y, sin embargo, ahora es la administración de Obama que apoya y hace cumplir el embargo – mantiene las regulaciones de la era Bush, cuyas normas obstaculizan las ventas de productos de la agricultura de los EE.UU., con penas severas para los violaciones de los reglamentos; aún impide las visas cubanos prominentes para visitar los Estados Unidos; sigue negando la posibilidad de que artistas norteamericanos, la comunidad religiosa, los académicos y otros puedan participar e intercambiar con los cubanos en la Isla, como representantes de nuestro país y sus ideales.

A su favor hay que decir que el presidente Obama ha tomado algunas medidas útiles para cambiar la política de EE.UU. hacia Cuba. Derogó las crueles normas de la administración Bush sobre los viajes de la familia, que mantenían a las familias cubanas divididas. Se unió a los esfuerzos de la OEA para levantar la suspensión de Cuba en esa organización. Ha abierto un canal directo para las negociaciones con el gobierno de Cuba sobre cuestiones que incluyen la migración, la reanudación del servicio de correo directo, y relajó las restricciones para los diplomáticos de Cuba y EE.UU., que les impedía hacer su trabajo consular en cada una de las capitales de nuestro país.

Este es un comienzo, pero hay más – mucho más – que hacer. No porque la ONU lo dice, sino porque nuestro país necesita enlazarse con el mundo no como lo encontramos en 1959 – o en 2008 -, sino tal y como existe hoy.

El Presidente Obama puede hacer esto. Nuestros tiempos exigen que lo haga.

Fuente: http://www.rebelion.org/admin/editorArea.php?ID=94140