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Los porqués de un sistema electoral injusto

Fuentes: Rebelión

El sistema electoral español está basado en el decreto-ley de 18 de marzo de 1977, que estableció un doble sistema de elección (proporcional, para el Congreso, y mayoritario, para el Senado), la provincia como circunscripción y unos correctivos en la representación para el Congreso (mínimo de 2 escaños por provincia y máximo de 350). Sus […]

El sistema electoral español está basado en el decreto-ley de 18 de marzo de 1977, que estableció un doble sistema de elección (proporcional, para el Congreso, y mayoritario, para el Senado), la provincia como circunscripción y unos correctivos en la representación para el Congreso (mínimo de 2 escaños por provincia y máximo de 350). Sus creadores (Miguel Herrero, Óscar Alzaga, Landelino Lavilla…) lo argumentaron para garantizar un gobierno estable, pero en realidad fue un ejercicio de ingeniería político-electoral (dicho a lo fino) o de manipulación de las reglas del juego en beneficio propio (dicho más claramente) que tenía como objetivo que UCD (el partido de Adolfo Suárez, formado por los más reformistas del régimen franquista y los más moderados de la oposición) consiguiera la mayoría absoluta con el 35% de los votos. Se concedió así una sobrerrepresentación a las provincias menos pobladas, las más conservadoras, y una infrarrepresentación a las más pobladas, donde la izquierda contaba con mayores apoyos. Favoreció a los partidos con mayor implantación en cada territorio, a la vez que se dificultó la representación de los menores.

Esta norma electoral estuvo en vigor hasta 1985, en que el PSOE impulsó una ley electoral que apoyaron AP (hoy PP) y CiU. Supuso en la práctica una ratificación del decreto de 1977, estando vigente en la actualidad.

Las perversiones del sistema electoral

En un primer vistazo se observa que lo que cuesta obtener un escaño varía considerablemente de unos partidos a otros. Con diferencia, los más beneficiados son PP y PSOE, junto con el PNV, NB y CC. En el otro extremo se encuentra IU, al que le cuesta unas cuatro veces más cada escaño obtenido.

Escaños

Valor escaño

PSOE

164

66.522

PP

148

65.068

IU

5

253.906

CiU

10

82.904

PNV

7

59.593

ERC

8

81.249

CHA

1

93.865

BNG

2

102.806

EA

1

80.613

CC

3

73.678

NB

1

60.641

PA

0

181.261

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Fijándonos ahora en el valor de cada escaño por provincia, vamos a basarnos en las cuatro que representan los dos extremos por el número de habitantes y, por tanto, el número de escaños a elegir: Soria, Teruel, Barcelona y Madrid.

Población

Escaños

Valor escaño

Soria

90.954

3

30.318

Teruel

138.686

3

56.128

Barcelona

5.052.666

31

162.989

Madrid

5.718.942

35

163.399

Un ejercicio más democrático: otros sistemas de asignación de escaños

Si la distribución de escaños se hiciera de una manera proporcional atendiendo a los votos obtenidos en el conjunto del estado, los resultados variarían bastante, porque aumentaría el número de escaños de algunos grupos (IU, sobre todo, y CiU, ERC y BNG) y permitiría que otros, que no los habían conseguido, entraran en el Congreso (PA, B-EV y PSM-EN-EU-EV-ER).

Asignación proporcional de escaños y circunscripción estatal

 

Votos

Escaños

Diferencia escaños

PSOE

10.90.687

154

-10

PP

9.630.512

136

-12

IU

1.269.532

18

+13

CiU

829.046

12

+2

PNV

417.154

6

-1

ERC

649.999

9

+1

CHA

93.865

1

=

BNG

205.613

3

+1

EA

80.613

1

=

CC

221.034

3

=

NB

60.645

1

=

PA

181.261

3

+3

B-EV

40.645

1

+1

PSM-EN-EU-EV-ER

40.179

1

+1

Si consideramos como circunscripción la comunidad autónoma, la adjudicación de escaños se alteraría en bastantes comunidades.

Número de escaños según la circunscripción

Circunscripción provincial

Circunscripción autonómica

Diferencia

Andalucía

61

62

+1

Aragón

13

10

-3

Asturias

8

9

+1

Canarias

15

15

=

Cantabria

5

4

-1

Castilla y León

33

20

-13

Castilla- La Mancha

20

15

-5

Cataluña

47

55

+8

Ceuta

1

1

=

Valencia

32

37

+5

Extremadura

10

9

-1

Galicia

24

22

-2

Baleares

8

8

=

La Rioja

4

2

-2

Madrid

35

47

+12

Melilla

1

1

=

Navarra

5

5

=

País Vasco

19

18

-1

Murcia

9

10

-1

Total

350

350

Y su reparto sería el siguiente:.

Asignación proporcional de escaños en circunscripción autonómica

 

PSOE

PP

IU

CiU

PNV

ERC

PA

Otros

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Esc.

Dif.

Andalucía

34

-4

22

-1

4

+4

3

+3

Aragón

5

-2

4

-1

0

=

1

=

Asturias

4

=

5

+1

0

=

Canarias

5

-1

4

-2

0

=

4

+1

Cantabria

2

=

3

0

=

Castilla y León

9

-5

11

-8

0

=

Castilla-Mancha

7

-2

8

-3

0

=

Cataluña

23

+2

9

+3

2

=

12

9

Ceuta

0

=

1

=

0

=

Valencia

17

+3

19

+2

1

=

1

+1

Extremadura

5

=

4

-1

0

=

Galicia

9

-1

11

-1

0

=

3

+1

Baleares

4

=

4

=

=

1

+1

La Rioja

1

-1

2

=

0

=

Madrid

22

+6

22

+5

3

+1

Melilla

0

1

=

0

=

Navarra

2

=

2

=

0

=

1

=

País Vasco

6

-1

4

=

1

+1

7

3

Murcia

4

+1

6

=

0

+6

Total

159

-5

148

-6

11

=

12

=

7

=

9

=

3

+3

14

+7

Algunas conclusiones

El sistema electoral favorece a los dos primeros partidos de ámbito estatal: el PSOE y el PP; y no favorece a los partidos nacionalistas, como se suele decir frecuentemente.
IU, que es la tercera fuerza política del conjunto del estado, es la gran perjudicada.

La falta de proporcionalidad se debe a que la elección se hace por provincias, con unas correcciones en favor de las menos pobladas; hablamos, por tanto, de un hecho antidemocrático.

Los votos de IU que no obtienen representación, que son muchos (750.000 en 2004), dejan de tener expresión política, sin tener en cuenta que dicho grupo podría haber conseguido más votos si la gente hubiera tenido la seguridad de que su voto servía para obtener representación.
Es necesaria una reforma del sistema electoral para hacerlo más proporcional.

Una forma podría ser la elección por circunscripciones autonómicas, que, por otra parte, se ajusta más a la realidad político-territorial de España. En todo caso, asignando al ámbito territorial que se considere oportuno para asignar los escaños la proporción real que le corresponden.

Las consecuencias de esta propuesta de reforma sobre la vida política serían distintas.