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El objetivo de la izquierda abertzale en los ochenta se logrará ahora por la gracia de los centros decisorios españoles

Paradojas

Fuentes: Berria

Traducido para Rebelión por Ramon Bofarull

El hombre no se puede resignar a no participar en la campaña. Al parecer no quedó saciado cuando fue como segundo en 1993 en la lista de Felipe González ─ quería ser ministro y no pudo ─ , y desde entonces aparece sin falta y a su manera nuestro policía togado. Es fácil, sí, la careta de Garzón: toga y sombrero de policía, suficiente. El aviso, otra vez, es claro: el que se mueva, adentro. Pero a pesar de que el terreno de juego político es cada vez más estrecho, hasta ahora no han dejado de moverse y tampoco lo harán ahora. 

Hace tiempo que aprendimos a no creer todo lo que publicaban los periódicos, pero no por ello hemos dejado de leerlos. El otro día, Luis R. Aizpeolea en El País: quienes están por la lucha armada querían llamar a la abstención ─ de ahí el viejo cartel aparecido en Bilbao ─ , pero el sector que quiere dejar a un lado la violencia quiere contar los votos sin demora y al final han acordado pedir al voto por D3M. No sabemos si es como lo dice Aizpeolea, pero era lógico que en esta situación el debate fuera entre estas dos opciones. Como también es lógico que la izquierda abertzale ilegalizada quiere medir el apoyo de cuántos ciudadanos tiene, porque eso le dará legitimación para actuar en la política vasca, aunque tenga que ser fuera de la ley, y eso le dará, más que cualquier otra cosa, la medida de lo que representa.

Otros eran los debates internos de la izquierda abertzale no hace tanto tiempo, cuando se negaba a ocupar sus escaños después de participar en las elecciones. No piensen que HB renunciara a nimiedades: entre 1980 y 1994 jamás obtuvo menos de 11 parlamentarios ─siempre entre 11 y 13─ . Eran otros tiempos: entonces eran los otros quienes querían a HB en las instituciones, o eso decían, al menos, pero en vano hasta la década de los noventa. Y, lo que son las paradojas, el objetivo de la izquierda abertzale en los ochenta ─negar legitimidad a las instituciones de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV)─, lo lograrán ahora de pleno por la gracia de los centros decisorios españoles: condenada a no representar a toda la ciudadanía, han restado legitimidad democrática a la institución democrática suprema de la CAV. Y, como hacen los montañeros cada vez que alcanzan una cumbre, encima han puesto su bandera.

Berria, 20 de febrero de 2009

http://www.berria.info/m1/testua_ikusi.php?id=4813&mota=iruzkina