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Reseña del documental "El tiro en la Plaza"

Por ese temor a… «decir quién soy»

Fuentes: Rebelión

Llevaba tiempo queriendo incluir en nuestro programa «La cámara lúcida» de Tele K, un documental sobre la Memoria Histórica vinculado al genocidio franquista. Muchas razones me impulsaban a esta idea. Quizás la de mayor peso, la peligrosa idea de cierto sector de la sociedad española de querer «apagar el tema». De no «remover las heridas» […]

Llevaba tiempo queriendo incluir en nuestro programa «La cámara lúcida» de Tele K, un documental sobre la Memoria Histórica vinculado al genocidio franquista. Muchas razones me impulsaban a esta idea. Quizás la de mayor peso, la peligrosa idea de cierto sector de la sociedad española de querer «apagar el tema». De no «remover las heridas» de una guerra que truncó una República. Incluso,-en lo personal-, el diálogo con una conocida del mundo audiovisual que defendía la tesis que se habían realizado «muchos documentales sobre el tema y que ya saturaba».

Obviamente discrepo de estas y otras afirmaciones en torno al silencio. Es inaceptable apagar la historia en nuestro presente. La necesidad de conocer nuestro pasado responde a una lógica humana. El peligro de no repetir en el futuro las atrocidades que se movieron en torno a esta negra etapa de la historia de España.

Cientos de páginas de libros y revistas no son suficientes para dimensionar y entender este período de la historia. Series de televisión y filmes de ficción son de los géneros que se han de ocupar de historias anuladas y minimizadas por una derecha que prefiere diluir la verdad. El documental como género cinematográfico tiene la virtud -por su naturaleza artística- de nuclear el goce del conocimiento con los sabores de la creación.

Cuando visioné el filme: El tiro de la Plaza, del cineasta Javier Laso confirmé parte de estas tesis. La obra de este salmantino es un descomunal texto audiovisual que pone en primer plano, parte de la historia de esta región española en trazo de cronología historiográfica y descollantes aciertos en el uso de los recursos del género.

Es importante precisar que este filme no aspira a desmenuzar de manera exhaustiva una historia que tiene su punto de partida el 18 de julio de 1936. El realizador y su equipo creativo construyen el filme por capítulos temáticos donde el relato y los testimonios son los ingredientes vitales de esta pieza, que traza los fundamentales hechos y acontecimientos que caracterizaron a la provincia de Salamanca.

Debo de particularizar dentro de todos los ejes que confluyen en este filme, el uso de la entrevista. La convocatoria para el testimonio de represaliados y herederos de estos hechos, están logrados con una magistral envoltura. La clave no está -que también- en el encuadre diversificado de la cámara, o en la ubicación de cada entrevistado que es coherente con la manera en que han diseñado el filme.

Las entrevistas preparadas para la «puesta en escena» son auténticas clases de historia. El arte con que se van tejiendo estos diálogos, son esenciales para sacar a flote los relatos ocultos durante años por ese miedo construido. Por ese temor a… «decir quién soy». Estamos ante un período histórico que ha de ser tratado con mayor rigor y sistematicidad en los medios de comunicación que anulan o diluyen estas verdades.

Estas entrevistas son vitales en la construcción y el desarrollo del filme. La manera en que se han realizado son definitorios para el éxito del documental, pues contribuyen a romper con la amnesia, en tiempos donde la guerra vuelve a tener protagonismo ante hechos ocurridos tan solo 76 años atrás.

Son narraciones venidas de un vasto anecdotario. Son confesiones sacadas del patrimonio familiar y del silencio. Su presencia en este filme, reconstruyen «desde la artesanía cinematográfica» los valores, las injusticias, -reitero-, los silencios de hombres y mujeres sumidos en el dolor.

Este texto fílmico se estructura en partes temáticas. La iglesia católica como cómplice y parte del régimen franquista. El papel de la Falange en la materialización del genocidio. La mujer desestructurada de familia y su grandeza en medio de un tiempo oscuro. La pobreza extrema, las cárceles y las torturas cometidas por los seguidores del dictador Francisco Franco. El papel del movimiento sindical. Son algunos de los ejes que toca «El tiro de la Plaza», con ejemplar dignidad y sentido de la historia.

Hago uso de estas adjetivaciones, pues ciertos «documentalistas» montan filmes que son -en todo caso- maquillajes de una realidad pretérita que es imprescindible conocer. La labor del realizador audiovisual en esta pieza cinematográfica es meritoria. Es consecuente con el legado y la responsabilidad que tiene el género ante la sociedad.

No solo porque apela a múltiples recursos que los hace confluir en torno al núcleo de su obra: la memoria histórica en Salamanca. Se apropia de imágenes de archivo, de lugares que fueron parte esencial de estos sucesos.

El uso del grafismo y la animación para solventar las carencias de material documental ante ciertos vacios historiográficos es oportuno y definitorio en el acabado del filme. Cabe decir que la utilización de estos «nuevos lenguajes», le dan un valor añadido como obra fílmica. Soy de los que defiende, que las «limitaciones» elevan el proceso de creación y el «arte final», ante la ausencia o la precariedad de los recursos para el trabajo cinematográfico.

Javier Laso sabe balancear los hechos que caracterizaron este período. Narra en dosis bien medidas, cada uno de los momentos neurálgicos de Salamanca. Desde la aniquilación de la República hasta el golpe de estado de los Franquistas.

En medio de un conglomerado de información y construcción de los relatos, hay uno en particular que me llamo poderosamente la atención, por lo inédito en otros documentales de este corte temático. Me refiero al período Republicano y sus aciertos sociales, educativos y culturales que hoy están anulados o minimizados.

Los hombres y las mujeres que aportan memoria sobre este glorioso período histórico, son vitales para incentivar el debate en torno a los orígenes de este golpe de estado y posterior genocidio. Pero también, estos pasajes son un oportuno acierto para reflexionar sobre los errores de la historia en torno a la República. Ese es un mandato fundacional del cine documental construido con creces en esta obra fílmica.

El cierre del filme es sentido, la sensibilidad se impone en esta obra. El tema, «Al bando vencido» del cantautor Ismael Serrano, es de una fuerza y una lírica propia de este cantautor. El realizador sabe «ubicarlo» en tono «despedida». Sabido es que Ismael Serrano es un artista comprometido con la memoria de España y con la historia de los oprimidos por el franquismo.

Javier Laso con esta obra, se suma a los jóvenes artistas e intelectuales de España que apuestan en contra de la desmemoria. Son parte esencial de una generación en tiempos donde la palabra, la canción y la imagen han de ser parte de una lucha por la verdad y la justicia.

Nacido en Salamanca, Javier Laso termina sus estudios de Comunicación Audiovisual en 2003. Todavía en la Universidad, da sus primeros pasos en el periodismo. Con 19 años, comienza sus prácticas en la redacción de deportes de la Cadena COPE, donde se familiariza con el medio radiofónico durante dos años.

Pasada esa etapa, conduce «El supositorio», en Radio Universidad de Salamanca, un programa de humor que elabora junto a varios compañeros de clase. Por esa época tontea con los escenarios con un género que llevaba un tiempo buscando su sitio en España, el monólogo cómico, y realiza sus prácticas formativas en Radio Nacional.

Terminada la carrera, su inquietud y simpatía por la causa saharaui se plasman en la realización de «Espejismo: ilusiones de un niño del desierto», documental dirigido por la terna «Cine de Guerrilla», que completan Marcos García y Juanjo Ocio.

Será este último el que embarque a Javier en «Hispanic Stomp: ¿Dónde está el R&R? Segundo trabajo documental de «Cine de Guerrilla». Durante ese tiempo, comienza su vinculación contractual con Radio Nacional, primero en Zamora y luego en Logroño y obtiene un máster de producción audiovisual por la Universidad de Alcalá. Actualmente, Javier trabaja en la corresponsalía de Televisión Española de Salamanca.

Activista de la Memoria Histórica, Javier participa en la constitución del Foro por la Memoria de Salamanca. Precisamente esta organización produce «El tiro de la Plaza», el documental que vamos a presenciar.

Sinopsis

El tiro de la Plaza: la represión franquista en Salamanca es el primer documental que narra un momento clave de nuestra historia: el golpe de estado franquista, la represión tan cruel que se llevó a cabo y los intentos de resistencia en la provincia charra.Muchas personas están convencidas de que Salamanca se entregó con los brazos abiertos a los golpistas; sin embargo, nada más lejos de la realidad. En Salamanca hubo represión y hubo intentos de resistencia; hubo detenciones y hubo torturas, hubo fusilamientos y hubo desaparecidos. En Salamanca también hubo una dura represión que se manifestó en todas sus formas.

Este documental es un relato colectivo que se va entretejiendo con los testimonios individuales y que transcurre desde la noche del 18 de julio de 1936, en una ciudad expectante ante los rumores del golpe, pasando por los días y las noches más duras de persecución incesante, detenciones masivas, asesinatos, con cadáveres y desaparecidos en muchos rincones de la provincia charra.

Son las víctimas y sus familiares quienes cuenten esta parte de nuestra historia que, tras una pequeña parada en la proclamación de la República y en sus principales logros, se centra en aquel 19 de julio en que fuerzas del ejército entran en la Plaza Mayor de Salamanca y proclaman el golpe de Estado.

También se habla de memoria, de la necesidad del recuerdo, de la lucha contra el olvido, de esperanzas e ilusiones de una sociedad mejor.

El tiro de la Plaza marcó para siempre las vidas de los protagonistas de este relato. Un relato que aún está muy presente, no sólo en las pocas personas que aún viven sino en quienes tenemos la firme convicción de que estos hechos deben formar parte de la memoria colectiva.

Ficha técnica

Título: «El tiro de la Plaza»

Año de producción: 2010

Producido por Asociación Foro por la Memoria de Salamanca

Producción: Ángel García

Guión: Ángel García y Javier Laso

Dirección: Javier Laso

Producción ejecutiva: Agustín Hernández

Ilustraciones: Rafael Ángel Sánchez

Arte y Grafismo: Juan Carlos García

Postproducción: Juanjo Ocio

Música: Mayalde (grupo folklórico salmantino) e Ismael Serrano

Imágenes: «Canciones para después de una guerra» y «Caudillo», ambas dirigidas por Basilio Martín Patino.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.