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¿Qué papel deberían de tener las Fuerzas Armadas en la lucha contra la pandemia? ¿Lo están haciendo bien?

Fuentes: Rebelión

Pues depende. La actuación de fuerzas militares en tareas de desinfección, apoyo al transporte de suministros y material, incluso de algo tan penoso como es el traslado de féretros, aportación de material logístico y de transporte, etc., haciéndolo muchas veces en primera línea de peligrosidad, es un hecho constatable y plausible, que disfruta de nuestro agradecimiento, como lo tienen todos los colectivos profesionales y de voluntarios, que trabajan denodadamente cada día por la salud y el bienestar colectivo.

Sin embargo, hay un papel que se ha asignado a algunas unidades militares, que además de tener una dudosa efectividad, proyectan sobre la ciudadanía miedo e inseguridad.

Exactamente ¿qué objetivo tiene la presencia de militares armados con fusiles de asalto o pistolas, patrullando nuestras carreteras, entornos urbanos y

accesos a edificios públicos, si las propias fuerzas de seguridad del Estado informan que el índice de delincuencia ha caído estrepitosamente?

¿Quiénes son los beneficiarios de sus patrullas? ¿Hay riesgo de desórdenes públicos…?

Parece lógico que llegado el caso, las FAS saquen músculo de su potencial humano y material durante las catástrofes, volcándose en socorrer y en ayudar a la población, pero no lo es tanto cuando su presencia se convierte en una exhibición de fuerza bélica, cuando lo único que tienen por delante es una población civil, que lo último que necesitan son exhibiciones callejeras de uniformados con armas.

Más bien parece que el Ministerio de Defensa, y por encima de este, el Gobierno, esté llevando a cabo un plan de militarización sociológica de la población, al tiempo que se intenta infundir una conciencia de inseguridad intangible, que justifique la presencia militar armada en nuestras calles. ¿Tal vez por lo que pueda venir?

Hay una segunda derivada ante este escenario de ley marcial encubierta que la oposición ultraconservadora y la neofascista están haciendo de la participación militar en el estado de alarma, apropiándose extemporáneamente de su protagonismo con profusión de banderas, himnos, canciones militares y de vivas al Ejército, a la Legión a la Guardia Civil, adulándoles y proyectando el mensaje de que aquí están los nuestros, los que piensan como ellos, los que tienen su concepto de patria, de nación y de sociedad, mientras que, por desgracia, vemos cómo algunos de estos militares devuelven el saludo y se cuadran ante sus lisonjeadores, poniéndose firmes y adoptando el primer tiempo de saludo, confirmando lo que muchos veníamos sospechando.

Floren Dimas es Oficial del Ejército del Aire (R) y miembro de Anemoi y ACMYR

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