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La importancia de las huelgas de la enseñanza en noviembre

Razones para el optimismo

Fuentes: Rebelión

Tras un mes y medio de fuertes movilizaciones y numerosas huelgas secundadas en la mayoría de los casos por casi el 85% del profesorado madrileño, parece que en algunos centros y asambleas se habla de desanimo y cansancio de parte del profesorado, e incluso, de descenso a un 70 % en el porcentaje del seguimiento […]

Tras un mes y medio de fuertes movilizaciones y numerosas huelgas secundadas en la mayoría de los casos por casi el 85% del profesorado madrileño, parece que en algunos centros y asambleas se habla de desanimo y cansancio de parte del profesorado, e incluso, de descenso a un 70 % en el porcentaje del seguimiento de las últimas huelgas.

Sin embargo, es el momento de estar más unidos que nunca, de animarnos unos a otros y sobre todo de ver los grandes logros que hemos sido capaces de conseguir en tan solo un mes y medio de movilizaciones. Y ésta es la intención de este artículo: hacer una pequeña reflexión de todo lo que hemos conseguido hasta este mes de noviembre y cómo es imprescindible y necesario que sigamos unidos secundando las huelgas del mes de noviembre y haciendo más propuestas de movilizaciones.

Entre las primeras cosas que cabe numerar es que la comunidad educativa no se ha dejado engañar y ha sabido ver que lo que hay detrás de esas «Instrucciones» es una política de desmantelamiento y privatización de la Escuela Pública. Es decir, hemos tomado conciencia de cuál es la política educativa de la Comunidad de Madrid y de la dimensión del problema, y este hecho es lo que nos ha dado fuerza y claridad a la hora de plantear nuestras reivindicaciones.

Desde la Consejería de Educación lo tenían todo bien pensado: «aumentamos las horas lectivas, nos sobran 3000 profesores interinos a los que despedimos y en su lugar vamos introduciendo a la Fundación Empieza por Educar (http://www.empiezaporeducar.org/)», patrocinada ni más ni menos que por Patricia Botín.

Actualmente, hemos sido capaces de paralizar la entrada de dicha Fundación privada en nuestros centros públicos: porque para empezar a educar en el sistema público, hay que empezar por estudiar unas oposiciones. De momento, ahí está, en un mes y medio, gracias a nuestra fuerza y nuestras movilizaciones hemos sido capaces de frenar una política privatizadora que venía muy rápida.

En segundo lugar, y al hilo de lo anterior, hemos conseguido que una parte de nuestros compañeros profesores interinos hayan vuelto a ser contratados, aliviándose los cupos de alumnos de hasta 38 y 44 en muchos cursos. También hemos conseguido -gracias a la valentía de muchos de nuestros compañeros y compañeras- sacar a la luz el escándalo de las afines, sentando las bases para acabar con una situación en la que se ha venido considerando normal que el profesor de Educación Física impartiera Lengua y Literatura. Incluso en algunos centros se ha conseguido que las tutorías vuelvan a ser horas lectivas. Para todos es conocido que Alicia Delibes es la que está negociando con los centros, y aunque a cuenta gotas, mandando a nuevos profesores. Este hecho es muy importante, sin olvidar a los compañeros que se han quedado en el paro. Pero recuerdo, que en el mes de julio teníamos 3000 profesores sin destino. Las posibilidades de contratar profesores interinos eran nulas, e incluso se hablaba de dejar en casa con el sueldo base a los profesores en expectativa.

En tercer lugar, hemos sabido explicar muy claramente a padres, alumnos y al conjunto de la sociedad que el problema no han sido las dos famosas horas, que no somos unos vagos y que lo que está en juego es el futuro de toda la ciudadanía, porque una sociedad mal formada es una sociedad abocada al fracaso. De ahí el lema, «no es gasto, es inversión»… y además, es un derecho constitucional.

Explicar qué eran los recortes y cómo afectaban a los centros y al alumnado no ha sido ni es una tarea fácil. El Gobierno de la Comunidad de Madrid con los medios de comunicación a su alcance, utiliza sistemáticamente la mentira y la descalificación ante su falta de argumentos.

Ahora bien, como diría nuestro querido Don Quijote, «ladran Sancho, luego cabalgamos». Ni desde la Consejería ni desde Presidencia se esperaban nuestra respuesta. Pensaban que el coste político no sería nada alto, cuatro manifestaciones de profesores interinos y a casa en tres días. Y mira por dónde, lo que se encuentran es un movimiento como no se conocía desde hacía décadas y que es más que probable que les explote en la cara en plena campaña electoral, donde su partido , el PP y su líder, Mariano Rajoy no hacen más que prometer que no habrá recortes en partidas sociales. Para todos es conocido por la prensa los rumores de que Lucía Figar está acabada políticamente, y que sus sueños de ser ministra de educación se han venido abajo. Véase la siguiente noticia del diario El Confidencial: http://www.elconfidencial.com/opinion/elconfidente/2011/10/31/lucia-figar-la-nina-bonita-de-esperanza-se-despena-por-la-crisis-con-los-profesores-8134/

Pero si esto solo son rumores, lo que sí es un hecho es que otra de nuestras indiscutibles conquistas ha sido sacar a la luz pública el anónimo y oscuro programa ideológico de apoyo de la señora Figar a la enseñanza privada, junto con todo su movimiento ultracatólico de Comunión y Liberación

En cuarto lugar me gustaría señalar cómo nuestras movilizaciones han dado fuerza a los compañeros de otras comunidades. Ahí tenemos a Castilla la Mancha, organizando su Marea Verde, o a Galicia, o a Navarra. Ahora nos toca también aprender de la resistencia de los compañeros de Aragón, donde han conseguido una mesa de diálogo por la educación, y la presidenta del PP de la comunidad se ha comprometido a no hacer recortes.

Así, las cosas, podemos decir que a día de hoy, las razones objetivas para estar estar contentos, animados y fuertes son muchas. Lo que hemos conseguido en un mes y medio muchos no lo soñábamos en nuestras mejores fantasías, además, nos hemos convertido en una pesadilla para la Consejería. Empiezan a tener fobia al color verde.

En esta semana, además de la huelga para hoy, tres de noviembre y diversas movilizaciones, vamos a votar en los centros si la semana antes de las elecciones queremos uno, dos o tres de huelgas. La del día 23 de noviembre va a ser un claro aviso al vencedor de las elecciones de que no nos vamos a rendir.

Es imprescindible no rebajar nuestra fuerza, mantener la estructura que hemos conseguido en mes y medio. Por esta razón es importante secundar las huelgas, pero no solamente para no dar ni un paso atrás, sino porque tenemos a varios compañeros expedientados, y ahora no podemos dejarles solos, porque a otros compañeros los han castigado y probablemente puesto en una lista negra por ser valientes y salir a los medios de comunicación a explicar lo que todos sabemos y contamos. Pero lo más importante de todo es la responsabilidad histórica que tenemos frente a esta política de privatización y desmantelamiento de todo lo público. ¿Qué pasará dentro de diez o quince años cuando miremos atrás y veamos que por no gastarnos 300 o 500 euros en huelgas hemos perdido las conquistas sociales que tantas décadas de luchas costaron? ¿Cómo se lo vamos a explicar a nuestros hijos?

Nuestras movilizaciones han conseguido lanzar al aire una advertencia a nuestros futuros gobiernos: si se recortan los derechos sociales, ya sea en educación, en sanidad o en cualquier otro ámbito, habrá resistencia. Si continúan intentando que carguemos con el coste de la crisis aceptando una demolición de lo que nos queda del Estado del Bienestar, se van a encontrar con una respuesta social masiva, inteligente y decidida. Por eso, al luchar por la escuela pública, estamos también luchando por la sanidad, por los subsidios de desempleo, por la asistencia a la dependencia, por los derechos sociales en general. El relativo fracaso de la huelga de funcionarios del curso pasado había creado la sensación de que el tsunami neoliberal podía avanzar sin obstáculos. Por eso mismo aceleraron la marcha del proceso. Pero esta vez se les ha dicho bien claro que esta ofensiva no les va a salir gratis. Y creemos que han captado el mensaje. En adelante se lo pensarán dos veces.

Ahora tenemos que seguir soñando -y por qué no- con una gran marea verde en Madrid, con médicos y enfermeras, profesores, maestros, asistentes sociales, etc… con sus camisetas verdes en defensa de lo público, de la igualdad, de la democracia.

¿No había una canción en los 90 que decía que en Madrid no hay playa? Pues lo que sí hay es un MAREA VERDE en crecimiento.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.