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The Baghdad Clock, una novela sobre la juventud iraquí en busca del tiempo perdido

Fuentes: Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

La primera novela de Shahad al-Rawi, The Baghdad Clock [El reloj de Bagdad], que ganó el Premio al Primer Libro del Festival Internacional del Libro de Edimburgo a principios de este mes [de noviembre de 2018], lleva a los lectores a un viaje por la historia de Iraq y examina cómo abordan los iraquíes los traumas de su pasado tanto reciente como lejano.

The Baghdad Clock evoca lo que supone crecer en Bagadad en las décadas de 1990 y 2000 a través de los ojos de una joven protagonista sin nombre. El mundo que conoce cambia irrevocablemente tras la Guerra del Golfo de 1991 cuando los soldados dirigidos por Estados Unidos expulsaron a las fuerzas iraquíes de Kuwait.

Las sanciones económicas de la ONU impuestas en represalia por la invasión de Kuwait por parte de Iraq pesan enormemente sobre los personajes del libro. Van socavando gradualmente la vida y el color del barrio de la narradora y finalmente a sus habitantes puesto que las familias emigran en busca de una vida mejor.

Hablando con Middle East Eye (MEE) en su actual casa en Dubai, al-Rawi, de 32 años, explicó que le costaba aceptar las violentas convulsiones que sacudieron a su ciudad natal desde que ella se marchó a principios de la década de 2000. «Bagdad es una ciudad viva y maravillosa pero, como sabe, durante décadas ha padecido desastres sucesivos», afirmó .

Desde que se marchó al-Rawi ha visitado pocas veces Bagdad, la última vez fue un breve viaje en 2016 para firmar libros. El Bagdad que ella conoce es el Bagdad en el que creció antes de la invasión de Iraq encabezada por Estados Unidos en 2003 y la subsiguiente destrucción. «El Bagdad de esa época es para mí una idea del paraíso de mi infancia más que una ciudad real».

El relato reproduce la idea de una ciudad imaginaria con elementos de realismo mágico a medida que la joven protagonista trata de aceptar los cambios que tienen lugar tanto en su propia vida como en su ciudad.

Nadia, otra chica que vive en el mismo barrio, ofrece la primera forma de escapismo de la novela. Conoce a la protagonista en un refugio antiaéreo y se hacen amigas. La protagonista empieza entonces a entrar en los sueños de Nadia y a fantasear acerca de romper el restrictivo entorno del Iraq asolado por las sanciones.

«Las ciudades cambian y la cohesión social cambia en circunstancias normales, no digamos ya en las condiciones de una ciudad como Bagdad», explica al-Rawi.

Aunque se examine minuciosamente el pasado, lo que más preocupa a los personajes es el futuro. Al principio de la novela el barrio está conmocionado tras la visita de un adivino de paso que augura la muerte. «Tarde o temprano este barco se hundirá con todos vosotros a bordo», dice a las mujeres del barrio que se reúnen a escuchar sus premoniciones. Se refiere a que el barrio se va a vaciar a medida que se hagan sentir los efectos de las sanciones y las guerras, y la comunidad se va a desintegrar lentamente al no ver futuro para sí mismos en su atribulado país. «Os reconfortaréis con los recuerdos. Vuestro barrio se convertirá en nada más que una canción que lloraréis para recordar. Os veo en caminos oscuros y solitarios mientras deambuláis, perdidos, como los exiliados»

«Superar el pasado»

El pasado también llega a al-Rawi de otras maneras. Cuando se anunció que había obtenido el premio en Edimburgo algunos usuarios de las redes sociales empezaron a destacar varios comentarios que ella había hecho en Facebook y Twitter cuando tenía algo más de 20 años, incluido uno en el que parecía elogiar a Sadam Husein, el expresidente iraquí que fue ejecutado en 2006. «Un rap libanés, egipcio y saudí para el héroe Sadam Husein», escribió al publicar un rap pro-Sadam Husein en Facebook. «Qué Alá te bendiga, mi amo. No podemos olvidarte. Te saludo, nuestro amado mártir».

A medida que aumentaban las protestas y ante las acusa ciones de apoyar al ahora prohibido partido de Sadam, el Partido Baath, borró sus cuentas de Facebook y Twitter.

La sombra de Sadam

A pesar de esos comentarios hechos hace algunos años, al-Rawi negó a MEE ser partidaria de Sadam y afirmó que sus comentarios acerca del rap eran una broma mientras que otros simplemente reflejaban su falta de experiencia. «Me encontraba en la situación de una joven desplazada de su país y de su cuidad, y sin la madurez y conciencia que tengo ahora», explicó. «Dejé Iraq a los dieciséis años. Casi toda mi vida había transcurrido durante los años del bloqueo y después fui testigo de la ocupación estadounidense de mi país y de la destrucción de su infraestructura. No tenía una opinión política clara ante los acontecimientos, solo reacciones en un momento de profundas discrepancias y violencia social».

Los ataques en las redes sociales empezaron cuando The Baghdad Clock fue seleccionado para el International Prize for Arabic Fiction [Premio Internacional de Ficción Árabe] en febrero. Según al-Rawi, son intentos de sus rivales de «desmoralizarme». «Algunos han llegado a pedir mi asesinato y a amenazar la vida de mi familia», señaló. «Estas cosas se deberían tomar en serio en un país que ha sido testigo de incidentes similares a plena luz del día», en referencia a la reciente serie de asesinatos de destacadas mujeres activistas y de figuras de las redes sociales en Iraq. «Aunque soy una persona fuerte y segura de mí misma, todas las campañas anteriores no me han roto y tampoco me derrotarán otras campañas que espero en el futuro», añadió.

La sombra de Sadam Husein, que supervisó la muerte de miles de personas de su propio pueblo, incluidos los actos genocidas contra los kurdos iraquíes, además de emprender una guerra contra Irán en 1980 e invadir Kuwait, sigue polarizando gran parte del debate en Iraq. Si bien muchas personas le siguen considerando un mero dictador brutal, otras (incluso sus antiguos enemigos) sienten nostalgia de su reinado que, aunque fue autoritario, con todo conoció cierto grado de estabilidad y seguridad.

Aunque The Baghdad Clock hace pocas referencias al gobernante iraquí, hay un pasaje sombrío en el que las fuerzas de seguridad secuestran al anciano tío Shawkat, que se va volviendo senil a medida que avanza el libro, bajo la sospecha de ser un espía debido a su comportamiento cada vez más errático. Cuando vuelve siete días después está humillantemente adornado con un retrato de Sadam colgando del cuello.

«Usted sabe que el régimen de Sadam era dictatorial, individual y totalitario a la vez» afirmó al-Rawi. «Un escritor dedicado a los valores humanos no puede tener ninguna emoción positiva hacia él».

«Una maquinaria rota»

Los personajes de al-Rawi en The Baghdad Clock son en su mayoría mujeres y chicas de clase media cuyas sus experiencias de momentos difíciles, amor y sueños de futuro impulsan la historia.

Un personaje sugiere que el objetivo fundamental de las sanciones es vaciar Iraq de su clase media ya que estas personas son «hijas del Estado y si nuestra clase desaparece, el Estado se convierte en una maquinaria rota».

Las mujeres de la novela tiene grandes aspiraciones y pretenden ir a la universidad y convertirse en médicos y profesionales de otro tipo. Circula entre ellas un ejemplar de la novela de Gabriel García Márquez Cien años de soledad (una referencia obvia del estilo de la novela) y se quedan absortas en la fantástica recreación del pasado de Colombia que ofrece la novela.

También se aborda su pujante sexualidad: los romances adolescentes, forjados en el restrictivo entorno del Bagdad de la era de las sanciones, se prolongan hasta la edad adulta y acaban en varios corazones rotos y arrepentimiento por las ocasiones perdidas. Como ocurre en gran parte del libro, se idealizan desde un presente más desazonado sus primeros amores tanto humanos como geográficos.

En un momento dado se muestra la amenaza de la violencia patriarcal. Una de las chicas del barrio, Mayada, es asesinada de un tiro por su hermano Hussam por razones que no están claras, después de que ella le diga que está planeando casarse. Es una historia que se le cuenta a la protagonista en uno de los sueños de Nadia. Más tarde, tras haber huido del país Hussam vuelve como un político de la «oposición» después de la invasión encabezada por Estados Unidos de 2003. Tras volver a la casa en la que había asesinado a su hermana, el fantasma de Mayada aparece para vengarse de su hermano.

En el Iraq contemporáneo varios asesinatos recientes han puesto de relieve el peligro que supone ser una mujer que habla claro o prominente. El asesinato de varias esteticistas este año, además de la activista de derechos humanos basorí Suad al-Ali * y la estrella mediática y modelo Tara Fares, ha provocado el temor de que las mujeres que intentan destacan pueden enfrentarse a abusos, amenazas e incluso a la muerte.

Al-Rawi afirmó que las redes sociales en particular se estaban volviendo un centro para difundir noticias falsas y provocar. «Existe un entorno cultural que alienta esos crímenes y fomenta campañas de crítica y difamación de cualquier persona que tenga un estilo de vida diferente utilizando las redes sociales. Afecta a los hombres jóvenes y también a las mujeres jóvenes», añadió.

«Las investigaciones de los crímenes recientes no dieron resultado, pero el gobierno acusó a los llamados militantes extremistas. Nos queda mucho para aprender a tolerar la diferencia y a respetar la vida de las demás personas».

Esperanza en el futuro

Aunque Iraq acaba de salir de la guerra contra el Estado Islámico y Bagdad continúa recuperándose de años de violencia y corrupción, al-Rawi afirmó que era optimista acerca del futuro de su país ya que hay «gran cantidad de personas jóvenes con talento en diferentes campos, especialmente la literatura y el arte. Sin embargo, el país sigue careciendo de la infraestructura necesaria para la producción cultural, de teatros, empresas cinematográficas y editoriales profesionales que tengan un plan de acción institucional, además de traducciones y comercialización. La creatividad artística y literaria es una labor individual, pero sin instituciones modernas tendrá que enfrentarse a enormes dificultades».

El reloj de Bagdad, el icónico edificio que es el eje central de la novela, fue destruido durante la invasión de 2003, aunque se reconstruyó posteriormente. A pesar de que gran parte de la vida social y cultural de Iraq fue destruida en conflictos sucesivos, al-Rawi mantiene la esperanza de que se produzca un resurgimiento cultural. «Si se pregunta si sigue habiendo esperanza y si soy optimista, entonces sí, porque la situación actual de mi país es mucho mejor que en 2010», afirmó al-Rawi. «Las cosas están mejorando, aunque lentamente, y los sucesivos gobiernos tienen que invertir gran cantidad de esfuerzo en infraestructura, educación y sanidad».

«Necesitamos una auténtica reconciliación en la comunidad para superar el pasado».

En The Baghdad Clock de al-Rawi el adivino también ofrece un rayo de esperanza y aconseja a los iraquíes recrear su historia más allá de la destrucción. «La geografía es un sino del que no se puede escapar, pero la historia está hecha. Adáptate a tu geografía y cambia la historia». La protagonista sin nombre responde: «¿Cómo cambiamos la historia?¿Quiere decir que la falsifiquemos?». «En absoluto», responde el adivino. «Simplemente cose con su tela una prenda nueva. Reúne las islas buenas y deja fuera las dolorosas».

* Véase «La muerte de una activista provoca el miedo a una campaña de asesinatos en Basora», http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247288 (N. de la t.).

Fuente: https://www.middleeasteye.net/in-depth/features/baghdad-clock-1180670477

 

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.