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Una muestra llama la atención sobre el carácter multifacético de Alfonso Sastre

Fuentes: Gara

El centro Amaia de Irun acoge estos días la exposición «Alfonso Sastre en el laberinto de la creación», dentro de la semana de actividades que los ayuntamientos de la desembocadura del Bidasoa y el colectivo Bebevientos dedican al autor madrileño afincado desde hace ya treinta años en Hondarribia. La presentación de la muestra, que ofrece […]

El centro Amaia de Irun acoge estos días la exposición «Alfonso Sastre en el laberinto de la creación», dentro de la semana de actividades que los ayuntamientos de la desembocadura del Bidasoa y el colectivo Bebevientos dedican al autor madrileño afincado desde hace ya treinta años en Hondarribia. La presentación de la muestra, que ofrece una visión de conjunto de la obra del escritor, contó con un cicerone de excepción: el propio Sastre.

Las biografías de Sastre dan cuenta de cómo en su Madrid natal, en plena guerra, cuando aún era un chaval, llegó a sus manos un ejemplar de «Espectros», de Ibsen, que procedía del asalto a un convento. Aquel libro tuvo mucho que ver con el despertar de su vocación de dramaturgo. Es precisamente ésa, la de dramaturgo, su faceta más conocida, pero no es en absoluto la única, y a dar fe de ello está enfocada la exposición «Alfonso Sastre en el laberinto de la creación». «El objetivo -explica el comisario de la muestra, Gurutz Albisu- es ofrecer una panorámica amplia de su obra, que, en realidad, abarca todos los géneros, tanto teatro y poesía como narrativa y ensayo. También cine, pues sobre todo en los últimos cincuenta y los primeros sesenta escribió guiones para varias películas, e incluso las artes plásticas, en las que Sastre ha realizado curiosas incursiones experimentales».

Pero, sea cual sea la disciplina escogida en cada momento, Sastre concibe siempre la creación artística como palanca de cambio social. Eso ha marcado toda su trayectoria y, desde luego, ha tenido un precio de represión, censura y ostracismo. Precio que se convirtió en gran medida en el hilo conductor de la visita guiada con la que Sastre inauguró la muestra. Por ejemplo, ante los fotogramas de «Amanecer en Puerta Oscura» (José María Forqué, 1957), Oso de Plata en Berlín, no pudo evitar recordar que el guión lo escribió cuando estaba refugiado en París, o que su libro de poemas «Balada de Carabanchel» es fruto de su estancia en la prisión madileña.

En todo caso, Sastre hilvanó sus recuerdos al respecto sin ninguna amargura y con evidente sentido del humor. Por ejemplo, alguien le hizo notar que en el cartel del «Marat-Sade» de Weiss figuraba como adaptador «un tal» S. Moreno Zarza. «¿S. Moreno Zarza? Ah, sí, ése era yo». No le permitieron firmar con su nombre.

Con la censura en los talones

Desde la distancia, algunos de los casos resultan jocosos, como el del coronel que encerró en el calabozo al actor principal de «Escuadra hacia la muerte» para asegurarse de que aquella noche no habría representación. Pero no todos los episodios chuscos recordados por Sastre corresponden al franquismo, es el caso de aquél, relativamente reciente, en el que la corresponsal de «El País» interpretó que «El viaje infinito de Sancho Panza» hacía apología de ETA, cuando en realidad el personaje citaba a la Trinidad de Gaeta.

Ante la portada de «El Paralelo 38» (1964), su primera obra narrativa, Sastre recordó que había sido retirada de las librerías por orden gubernativa cuando ya estaba distribuida, y confesó su pecado: «El original había pasado la censura -dijo-, pero había quedado un poco corto y la editorial me pidió que lo alargara; entonces aproveché para meter algunas cosillas, pensando que la censura no se daría cuenta, pero lo hizo, y me devolvieron todos los ejemplares; todavía guardo un montón en casa».

La exposición incluye muchos detalles curiosos, como la única foto que existe del estreno de «Ha sonado la muerte» (1946), primera obra de Sastre representada. En otra imagen, el autor aparece con Alfonso Paso en la mili. Paso, popularísimo autor teatral, terminó alineándose plenamente con el franquismo. Hay carteles de obras de Sastre representadas en Polonia, Rusia o Suecia. También libros del autor publicados en los más variados idiomas, incluido el árabe.

Un apartado que sorprenderá a más de uno es el dedicado a su faceta de artista plástico. En un televisor, pueden verse algunas de sus caricaturas, con frecuencia, autocaricaturas, a veces realizadas sobre piedras. «Tuve un perro, Ikatz, que me las traía de la playa, y yo, según su forma, pintaba sobre ellas», dijo.

TRES DÉCADAS

Alfonso Sastre y Eva Forest se instalaron en Hondarribia en diciembre de 1977, hace ahora treinta años. Forest acababa de salir de la cárcel, donde había estado acusada de colaborar con ETA. Sastre había sido expulsado del Estado francés. Hondarribia supuso el reencuentro de la familia.

Ficha

Título de la exposición: «Alfonso Sastre en el laberinto de la creación».

Lugar: centro cultural Amaia de Irun.

Fechas: Hasta el domingo.

Horarios: jueves, viernes y sábado, de 18 a 21 horas; domingo, de 11.30 a 13.30.

«Melodrama», obra de «teatro para guitarra», se estrena hoy en Hondarribia

La semana «Sastre a escena» continúa hoy en Zuloaga Etxea de Hondarribia con el estreno a las 20.00 de «Melodrama», obra que el autor define como «teatro para guitarra». Mañana a las 11, en el Ayuntamiento de Hondarribia, Hiru presentará «Alfonso Sastre en el laberinto del drama», libro en el que participan diversos especialistas. A las 19.00, en el Amaia de Irun, tendrá lugar la mesa redonda «El teatro de Sastre y la cuestión escénica». El sábado, a las 18.00, Sastre y Eva Forest hablarán en el Ayuntamiento de Hondarribia. La semana concluirá el domingo, a las 20.00, en el Amaia, con el recién estrenado montaje de «¿Dónde estás, Ulalume? ¿Dónde estás?», dirigido por Pérez de la Fuente. M.A.