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Crímenes de guerra israelíes

Gaza: cada palestino es un objetivo del ejército israelí

Fuentes: www.silviacattori.net

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos

El número de palestinos detenido o ejecutados en Gaza y también en Cisjordania no deja de aumentar. Con absoluta tranquilidad Israel puede lanzar su guerra total contra Hamas, prohibir a los camiones de la ONU que transportan artículos de necesidad entrar en Gaza, donde faltan medicinas, agua, y que está al borde de la hambruna. Para ello Israel cuenta con el ferviente apoyo tanto de las autoridades corruptas de Ramala como de las grandes potencias.

Desde noviembre de 2007 la suerte de los habitantes de Gaza y Cisjordania se ha vuelto aún más terrible. Las cosas han empeorado dramáticamente desde que se ha intensificado la colusión entre los servicios secretos israelíes y los servicios de seguridad Mahmud Abbas. Estos últimos espían a los patriotas palestinos que no renuncian a resistir contra el ocupante. Señalan a los militares israelíes dónde tiene que ir a buscarlos.

Las grandes potencias son cómplices y aportan su apoyo político y financiero a estos altos cargos palestinos de Ramala que oprimen a su propio pueblo. Y nos preguntamos por qué los diplomáticos que se supone representan a los palestinos en el exterior [1] no denuncia con claridad el hecho de que Abbas y Salam Fayyad no protegen a su pueblo sino todo lo contrario, ayudan a las fuerzas ocupantes a perseguirlo y a liquidarlo.

No existe la menor duda: la guerra emprendida por Israel, que desde hace varias semanas golpea a toda la población de Gaza, ha sido programada en el marco de una colaboración entre los servicios secretos israelíes y el gobierno ilegítimo de Abbas y Fayyad.

De los aproximadamente 2.000 cuadros de la resistencia y simples simpatizantes detenidos desde mediados de junio de 2007, más de 800 fueron secuestrados por los policías de Fatah*.

Los servicios de Fatah, a los que la CIA con el apoyo de Israel ha suministrado armas, se dedican, coordinados con el ejército israelí, a hacer interrogatorios donde utilizan la tortura para sacar información que incrimine a miembros de la resistencia.

Unos 200 palestinos han tenido que ser hospitalizados en estos últimos meses a consecuencia de las torturas a las que les han sometido los servicios de seguridad de Abbas, mientras que otros detenidos fueron entregados a los soldados israelíes una vez liberados.

Para satisfacer a las exigencias de Bush y Olmert, Fayyad intensificó las redadas contra los miembros de Hamas y a partir de noviembre de 2007 cerró todas las asociaciones caritativas de Hamas en Cisjordania.

La intensificación de la colaboración Fayyad y Abbas con el ocupante israelí es el resultado de la conferencia de Annapolis y de los dones recibidos poco después como contrapartida a su sumisión.

«Los países donantes que participaron en la conferencia de París (…) se comprometieron a aportar a la Autoridad Palestina ayudas financieras que se elevan a siete mil millones y medio de dólares. Esto es, dos mil millones más de lo que aquella pidió. Este arranque de generosidad suscita muchas dudas y bastantes preguntas en relación al precio que a cambio tendrá que pagar el pueblo palestino«, escribía Abdel Bari Atwan en un artículo titulado: «Miles de millones para liquidar a la resistencia«[2].

Día tras día nos llegan a través de las páginas web de información imágenes de niños destrozados. Pero en los principales medios de comunicación -completamente sometidos a la propaganda israelí- estas masacres o bien se silencian o bien se presentan como acciones que tiene por objetivo a peligrosos «terroristas» de los que Israel tiene «derecho a defenderse«. Esto tiene el efecto de convertir en inocentes a Israel y a los soldados que cometen estos crímenes.

Ahora bien, ¿quiénes son los peligrosos terroristas? ¿Los cientos de cadáveres y heridos espantosamente mutilados que yacen en la morgue o en las camas de los hospitales, niños y mujeres incluidos? ¿O los pilotos israelíes que lanzan los misiles sobre una población indefensa?

– Esto es lo que a principios de enero nos confiaba un testigo de la masacre de Khan Younes [3]:

Era espantoso. Las víctimas eran civiles. Entre los muertos había cinco miembros de la familia de Karima Fayyad (sin relación de parentesco con el ministro del mismo nombre). No había razón alguna para bombardear a unas personas que estaban en su casa. Fue una masacre gratuita. Los aviones y los carros de combate atacan a los civiles sin cesar. Llegan y atacan indiscriminadamente. Un día en Rafah, otro en Beit Hanoun, en Magazi, Betlayia: invaden un barrio tras otro.

Desde hace varios meses su táctica consiste en entrar unos kilómetros en Gaza con carros de combate y bulldozers, acercarse a las casas para obligar a las fuerzas de policía de Hamas a salir, a acercarse a ellos. Entonces a los aviones teledirigidos y helicópteros que les apoyan les resulta fácil masacrar a todos los combatientes antes de retirarse.

Silvia Cattori: ¿En qué estado de nervios se queda la gente después de las masacres?

A la gente ya no les queda nervios. Lo único que les queda es esperar a que les toque el turno. Cada palestino de Gaza es un objetivo.

Silvia Cattori: ¿Los aviones sobrevuelan con frecuencia su espacio aéreo?

A diario. La gente vive con miedo de lo que les puede caer en la cabeza. Nunca se sabe dónde van a atacar los aviones teledirigidos y los helicópteros. La gente está aterroriza; piden a Dios no ser el siguiente objetivo .

Silvia Cattori: También mueren resistentes. ¿Hay espías que indican a los pilotos dónde están?

Sí, por supuesto.

Silvia Cattori: Los jefes de la resistencia han pedido a hace poco a sus militantes que no lleven el móvil, que les quiten la batería, porque si no lo hacen se traicionan a sí mismos. Entonces, ¿no basta con apagar el móvil?

Aquí todo el mundo sabe que los pilotos y sus servicios de intercepción pueden controlar los movimientos de la gente por medio de los móviles incluso cuando están apagados. Con móviles o no, para poder atacar con precisión un objetivo los pilotos necesitan apoyarse en espías que viven entre nosotros, aquí, en Gaza.

Silvia Cattori: ¿La gente de Gaza saben identificar a estos palestinos que espían?

No lo saben con exactitud, pero hay muchos palestinos de los que se sospecha que colaboran con el enemigo. Sospechar no basta como prueba.

Silvia Cattori: ¿Qué sentido tiene responder a los tiros de los israelíes, lanzar cohetes artesanos que militarmente no tienen peso alguno frente a los misiles israelíes? Israel puede masacrar a todos los palestinos sin sufrir pérdidas. ¿No es absurdo combatir en esas condiciones de desigualdad?

Yo desapruebo el lanzamiento de cohetes. Se habla de 3.500 cohetes lanzados contra Sderot, que han herido a varias personas y matado a una mujer que murió de miedo. Estos cohetes solo sirven para asustar. Pero por cada lanzamiento de cohetes el precio que pagan los habitantes de Gaza es catastrófico.

El ejército israelí ha aprovechado para arrasar todos nuestros cultivos, nuestros limonares, nuestros últimos olivos, y para demoler más casas todavía. Desde luego que el ejército israelí se aprovecha del lanzamiento de cohetes para justificar las masacres y decir que somos terroristas, que somos una amenaza. Y a continuación tenemos al mundo en contra de nosotros.

Silvia Cattori: ¿Eso es lo que piensan los habitantes de Gaza respecto al lanzamiento de cohetes?

Hay una mezcla de sentimientos. A veces, después de tantas masacres y vejaciones, de ataques contra su dignidad, la gente necesita algo y espera alguna reacción por parte de la resistencia. Una simple revancha para mitigar algo su dolor, sus muertos.

Y ¿qué puede hacer la resistencia para demostrar que no deja masacrar a su pueblo indefinidamente sin reaccionar? Responde disparando cohetes. Quienes los disparan saben que no es equilibrado, que no sirve para nada. Pero la única manera que tienen de responder es lanzar los cohetes o ponerse delante de los tanques para impedir que avance.

Silvia Cattori: Desde hace algunas semana Israel afirma que los militantes tienen una gran capacidad defensiva, que disponen de gran cantidad de explosivos y de armas. ¿Es verdadero o falso?

Aquí la gente no tienen nada. Su fuerza no está en las armas. Está en la enorme voluntad que anima a los militantes de liberar nuestros territorios, de reconquistar nuestros derechos. Eso es algo que, a pesar de su aplastante superioridad, los soldados israelíes no tienen: la voluntad de liberar a su pueblo es lo que da a los resistentes su fuerzas. Sus armas no valen nada.

Silvia Cattori: Entonces, ¿la fuerza de los palestinos reside en las personas que se han manifestado hace poco para expresar su fidelidad a Hamas? ¿La resistencia la encarna todo este pueblo encerrado?

Exactamente. Nuestro pueblo, en su mayoría, resiste por medio de su actitud de insumisión ante la opresión que se intensifica. Eso es lo que no entienden las autoridades israelíes. Los palestinos nunca se pondrán de rodillas, aunque tengan que morir. El ocupante no podrá impedir que luchemos por nuestra supervivencia. Pueden cortarnos el agua, contaminarla, no dejarnos más que el agua salada, privar a nuestros hijos de comida: no vamos a flaquear.

En tanto que seres humanos no tenemos más opción que luchar por nuestros supervivencia. No vamos a rendirnos y permitir a nuestros agresores lograr sus inaceptables objetivos.

Desde hace dos años Gaza ha demostrado que la resistencia es toda la población, dejando de lado los colaboracionistas. Toda la población está dispuesta a morir por sus derechos legítimos.

Silvia Cattori: ¿Le sorprendió cuando en diciembre de 2007 usted vio a una enorme cantidad de gente celebrar los veinte años de existencia de Hamas a pesar de que este movimiento no tiene nada que ofrecer [4]?

Ya cuando se celebró la conferencia de Annapolis me sorprendió la enorme cantidad de gente que se reunió para condenarla y apoyar a Hamas. Pero cuando vi más de 400.000 manifestantes que festejaban los veinte años de este movimiento me dije que a pesar de las dificultades, Hamas y su gobierno no habían perdido nada de su popularidad.

* Estas cifras son aproximativas. El Israel y Palestina hay ONGs a las que se financia para que elaboren listas día tras día.

[1] Leila Shahid, delegada de Palestina ante la Unión Europea y Hind Khoury, delegada general de Palestina en Francia.

[2] http://www.ism-france.org/news/article.php ?id=8014&type=analyse&lesujet=Initiatives%20de%20Paix

[3] http://www.imemc.org/article/52191

[4] http://www.ism-suisse.org/news/article.php ?id=8000&type=analyse&lesujet=Résistances

Enlace con el original://www.silviacattori.net/article363.html