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Entrevista a Shaila Fernández e Iñaki Urrestarazu, mienbros de Askapena y OTAN Ez plataforma, respectivamente

«Queremos reavivar la conciencia antiimperialista del no a la OTAN de hace 40 años»

Fuentes: Naiz

Han pasado 40 años desde que Euskal Herria se viera forzada a formar parte de la OTAN, a pesar del voto contrario de su población. Shaila Fernández (Askapena) e Iñaki Urrestarazu (OTAN Ez plataforma) analizan el actual papel de la Alianza Atlántica con motivo de la manifestación de este sábado 14.

El 12 de marzo de 1986 se celebró el referéndum sobre la permanencia del Estado español en la OTAN, una votación en la cual Euskal Herria rechazó de forma clara la opción de continuar en la alianza militar: el ‘no’ se impuso con un 65,58% de los votos, llegando en Gipuzkoa al 68,34%, el porcentaje más alto de cualquier provincia del Estado. Bizkaia y Araba registraron unos porcentajes de voto negativo del 64,61% y del 59,51%, respectivamente, copando también el podio estatal. Nafarroa, por su parte, se quedó en el 52,70%. Catalunya y Canarias fueron los otros territorios en los que hubo más votos contrarios que favorables, mientras que en el conjunto del Estado el viraje del PSOE (del «OTAN, de entrada no» al «Vota sí en interés de España») resultó clave para dar la vuelta a las encuestas.

Shaila Fernández e Iñaki Urrestarazu, en entrevista para NAIZ. (Endika PORTILLO | FOKU)

Con motivo del 40 aniversario de aquel referéndum, diferentes organizaciones internacionalistas y antimilitaristas han organizado una manifestación este sábado 14 de marzo en Iruñea, para «reactivar el ‘no’ rotundo» de 1986. Y un contexto belicista que multiplica la necesidad de análisis.

En 1986, Hego Euskal Herria dijo ‘no’ a la OTAN. ¿Qué recuerdan o remarcan de cómo transcurrió aquella campaña?

Iñaki URRESTARAZU: Por un lado, teníamos a los partidos de izquierda, en contra de la OTAN; y por el otro, partidos de derechas, como el PNV y el PSOE, que estaban a favor. El primer grupo lo integraban organizaciones revolucionarias, movimientos sociales de masas, grupos ecologistas, antimilitaristas, feministas… Ese mosaico de fuerzas realizó una campaña en la que se denunciaba lo que significaba entrar en la OTAN, o más bien permanecer en ella, porque desde 1982 estábamos dentro sin ni siquiera haber sido consultados.

Las encuestas preveían una victoria del ‘no’ también a nivel estatal. ¿Qué ocurrió para que se voltearan los resultados?

I.U: El PSOE utilizó todos los aparatos del Estado y los medios de comunicación para defender la presencia en la OTAN. Como argucia, dijeron que no se entraría en su aparato militar y que no se permitiría el trasiego de armamento nuclear en el territorio estatal, cosa que no se cumplió. Utilizaron falacias de todo tipo.

Shaila FERNÁNDEZ: Una de las claves fue la amenaza de que si no entrábamos en la OTAN, el Estado español tampoco podría formar parte de la Comunidad Económica Europea, ni contar con los beneficios y derechos del modelo de democracia liberal. Los mismos argumentos que el PSOE utilizó para posicionarse en contra de la OTAN los utilizaron más tarde para defender la entrada en ella: la defensa del orden democrático, la seguridad, la garantía de la paz…

Una vez finalizada la Guerra Fría, ¿cuál es el papel de la OTAN hoy en día?

I.U: La OTAN es un instrumento terrorista al servicio de los grandes poderes económicos. Su función es mantener el orden burgués, también en Euskal Herria y todos los pueblos del Estado español. Después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos recogió la antorcha del imperialismo inglés y, desde entonces, lo único que ha promovido han sido guerras y masacres en África, Asia y América Latina.

S.F: El objetivo de la OTAN en el mundo es ser la fuerza de choque del capitalismo y el imperialismo. Es la herramienta del sistema capitalista para garantizar su expansión y la tasa de acumulación, sobre todo en los contextos de crisis y de devaluación del capital. Por tanto, no es solamente una potencia militar; responde al interés económico del imperialismo y del capital estadounidense. Es decir, volver a esa unipolaridad en la que China y Rusia se encuentren totalmente arrinconadas.

Hoy día tenemos un conflicto activo en Ucrania. ¿Cómo influyó la OTAN en el estallido de la guerra?

I.U: Desde la caída de la URSS, la OTAN ha ido ampliándose con el objetivo de debilitar a Rusia y a China, a pesar de la promesa que hicieron de no extenderse hacia el este después de la incorporación de la República Federal Alemana. En este contexto, Ucrania ha sido uno de los puntos de mayor confrontación.

S.F: Ucrania tiene acuerdos con la OTAN y es un miembro tácito desde 1995, pues ha permitido que se hagan maniobras en la región. Es la forma que tiene la OTAN para expandir sus fronteras y arrinconar a Rusia. Además, el conflicto en Ucrania está sirviendo como guerra subrogada de Estados Unidos para generarle una dependencia a la Unión Europea. Por ejemplo, respecto al gas estadounidense: antes de 2022, el 6% del gas de la Unión Europea se importaba de Estados Unidos, y ahora ha pasado a ser el 26%.

¿Tanta influencia tiene Estados Unidos y Donald Trump como para exigir a sus aliados europeos que aumenten el gasto en Defensa?

S.F: Las consecuencias de la guerra en Ucrania revelan cuál era la intencionalidad en el proceso de rearme europeo. Aunque la Unión Europea quiera establecer una autonomía estratégica y poder invertir en industria militar propia, eso no está siendo posible porque los costes son altísimos y le generaría la necesidad de comprar armas –o por lo menos la tecnología para fabricarlas– a Estados Unidos, generando otra vez dependencia del comercio militar estadounidense, al igual que ha sucedido con el gas.

¿Cómo es la relación entre Trump y los países europeos?

S.F: Donald Trump ha aprovechado su propia debilidad, como es ser muy dependiente del comercio exterior, y la ha utilizado para chantajear al resto de países a través de los aranceles. Lo ha utilizado con Groenlandia y lo está usando con Cuba o México.

I.U: Uno de los objetivos políticos más importantes de Trump era aislar a la Unión Europea, sobre todo respecto a Rusia. Juntos hubieran formado una potencia económica muy importante. Ahora, están obligados a comprar gas y petróleo americano mucho más caro, con la consiguiente aceleración de la crisis económica en los principales países de Europa occidental. Si antes Estados Unidos ya tenía a la Unión Europea agarrada por el cuello, ahora todavía más.

Hemos visto un conato de acuerdo entre Trump y la OTAN por el tema de Groenlandia. ¿Era factible que Estados Unidos iniciara una ofensiva contra otro aliado?

I.U: El caso de Groenlandia, en el que ha amenazado a un país que forma parte de la OTAN, lo que buscaba era conseguir un acceso militar permanente en la región, ya que para Estados Unidos es un punto estratégico importante. Aademás de que ampliaría enormemente el territorio, con el derretimiento del Polo Norte se abren nuevas rutas.

S.F: A través de su red social propia (Truth Social), Trump aprovecha la «política del meme» para generar viralidad. Utiliza las amenazas como herramienta para construir su propio relato; una narrativa que luego tiene impacto global.

El otro punto caliente internacional está en Oriente Medio. ¿Cómo se analiza el conflicto en Palestina desde la geopolítica?

S.F: Si el imperialismo está operando sin ningún pudor y sin necesidad de inventarse los relatos, es posible gracias al genocidio en Palestina. De alguna manera, ha funcionado como un laboratorio de pruebas de la industria militar y para medir la respuesta social y política frente a una masacre como ésta, permitida por los gobiernos y las instituciones internacionales. Que se haya podido convivir con el genocidio ha favorecido a ello.

En este contexto bélico internacional, ¿son creíbles iniciativas como la Junta de Paz de Trump?

S.F: La Junta de Paz refleja muy bien cómo se aprovechan las crisis económicas con la finalidad de seguir extrayendo tasa de acumulación. Y las guerras son una herramienta fundamental para ello, tal como ocurrió en Irak. En el caso de Palestina, la forma jurídica del protectorado ni siquiera se da; es un proceso de colonización por sustitución.

I.U: La supuesta Junta de Paz no es más que un instrumento de gestión en el que no estarían los palestinos y a favor de intereses especulativos e inmobiliarios. Trump quiere convertirla en una ONU paralela en la que supuestamente se decidiría todo por mayoría, pero siempre estaría su voz por encima de todo. La política genocida de Israel está siendo apoyada totalmente por Estados Unidos, la Unión Europea y los países que forman parte de la OTAN, pues están mandando armas, tecnología militar y, sobre todo, callando. El sionismo y el imperialismo son las dos caras de la misma moneda.

¿Qué factor nuevo introduce el ataque contra Irán, es un salto cualitativo?

I.U: Es el enésimo intento de destruir el eje de la resistencia y de destruir Irán. Primero han utilizado el argumento de apoyar a la supuesta rebelión popular contra el gobierno iraní, dirigida por el Mossad y la CIA, y apoyada públicamente por Trump, quien propugnaba el derrocamiento del poder, y realizada de forma armada y extremadamente violenta, apoyando y manipulando el descontento popular creado en la población como consecuencia de las sanciones y embargos a Irán y con el apoyo de los sistemas de comunicación occidental de Starlink introducidos furtivamente. Un tipo de revolución de colores contra Irán, por otra parte recurrente y organizada cada dos años por el imperialismo y el sionismo.

Cuando esa rebelión manipulada y armada ha fracasado, el imperialismo se ha centrado en la supuesta voluntad de crear un arma nuclear. Irán ha declarado mil veces que no está por crear un arma nuclear, sino por utilizar la energía nuclear con fines pacíficos para el bien de la sociedad iraní. Y mucho menos están por anular el programa de misiles- principal arma de defensa- ni por romper los lazos de solidaridad con los países y colectivos del Eje de la Resistencia.

Esta nueva agresión es una muestra del despotismo y matonismo imperialista, que se cree poder hacer lo que quiere en el mundo y de tener el derecho de agredir a cualquier país que no le chupe las botas y es una muestra, al mismo tiempo, de la firmeza de Irán.

S.F: Agudiza de manera significativa y acelera radicalmente las contradicciones dentro del imperialismo. Irán ha estado históricamente en el punto de mira del imperialismo como referente del eje de la resistencia. Que Estados Unidos, con el apoyo de la entidad sionista, haya querido catalizar de manera unilateral la confrontación contra Irán desvela sin fisuras lo que se venía reflejando en el genocidio contra el pueblo palestino: que la urgencia que tiene el capital de superar sus contradicciones y abrir nuevos ciclos de acumulación solo puede materializarse a través de la guerra total. El mantra histórico del capital ha sido destruir para reconstruir lo que se suma al imperativo estadounidense de volver a organizar el mundo desde la unipolaridad y la hegemonía absolutas, algo que solo podrá hacer con un ejercicio implacable de violencia y represión.  

En este contexto, resulta especialmente grave el papel que juegan ciertos agentes políticos, mediáticos y económicos en Euskal Herria que, bajo el discurso de «seguridad» o «defensa de los valores occidentales», terminan legitimando y blanqueando la escalada bélica del imperialismo.

En Euskal Herria, la huella de la guerra se sigue a través de las empresas y entidades vinculadas a la industria militar. ¿Qué se esconde tras este auge?

S.F: En el proceso de rearme, el llamado Programa para la Industria de Defensa Europea, el Gobierno Vasco, con el PNV a la cabeza, ha tomado parte y ha fomentado las inversiones privadas en este marco. El Plan de Industria Euskadi 2030 busca responder a la intención de rearme europeo, porque es una forma de inversión.

I.U: A las multinacionales sólo les interesan los negocios, y la guerra es uno muy fructífero. En Euskal Herria, la industria armamentística siempre ha sido muy importante: armas que antes enviaban a Yemen o a Emiratos Árabes, hoy en día se mandan a Ucrania. Si hace un lustro había unas 50 empresas, hoy en día hay 200.

El próximo 14M, ¿con qué reivindicación saldrán a la calle?

I.U: Queremos reactivar aquel ‘no’ rotundo que se dio en 1986. Desde entonces ha llovido mucho y las nuevas generaciones no conocen lo que hay detrás de la OTAN. Nuestra intención es reavivar la conciencia antiimperialista.

S.F: Hemos llamado a la movilización por cinco razones: combatir el capitalismo y el imperialismo, es decir, entender la OTAN no solo como una alianza defensiva, sino como la fuerza de choque del imperialismo que es; denunciar la militarización de la economía y el aumento del gasto militar para recuperar la tasa de ganancia, como ha ocurrido en Ucrania o en Palestina; resistir ante el autoritarismo y la represión; denunciar el militarismo y la dependencia de la burguesía de Euskal Herria (con empresas como Sener, SAPA, CAF, Lauak o Sidenor) al imperialismo estadounidense; y reivindicar que Euskal Herria es nuestra tierra y, por tanto, es nuestra decisión estar o no en la OTAN.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260310/queremos-reavivar-la-conciencia-antiimperialista-del-no-a-la-otan-de-hace-40-anos