Recomiendo:
0

La Amazonia está en riesgo de convertirse en una sabana seca

Fuentes: IPS [Imagen: Deforestación e incendios cerca del Bosque Natural Bom Futuro en el estado amazónico de Rondônia, en Brasil. Foto: Marizilda Cruppe / Greenpeace]

La combinación de temperaturas cada vez más altas y la deforestación amenazan a la Amazonia con llegar un punto de no retorno para que gran parte de la ecorregión se convierta en un bosque degradado o una sabana seca, con consecuencias para la vida en toda América del Sur y a nivel global.

LONDRES – La combinación de aumento de temperaturas y pérdida de bosque por la deforestación acerca la Amazonia a un crítico punto de no retorno, con el riesgo de que gran parte de su actual superficie se transforme en una sabana seca, advierte un estudio publicado en la revista científica Nature este miércoles 6.

“Alrededor de dos tercios de la selva amazónica podrían transformarse en bosques degradados o en ecosistemas similares a la sabana ante un calentamiento global de entre 1,5 y 1,9 grados centígrados (°C), si la deforestación aumenta hasta alcanzar entre el 22 y el 28 % de la Amazonia”, asienta el estudio.

La inmensa mayoría de los países están comprometidos, por el Acuerdo de París de 2015, a trabajar para que la temperatura media del planeta no exceda, hacia el año 2050, de 1,5 °C sobre los niveles de la era preindustrial (1850-1900).

En los últimos tres años la temperatura media ha bordeado 1,4 °C, y el umbral de 1,5 podría llegar con 20 años de anticipación, al final de esta década.

Según el estudio, del alemán Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), si la deforestación alcanza entre 22 % y 28% -y hoy ya ronda 17-18 %- incluso un calentamiento moderado podría desencadenar cambios irreversibles en grandes áreas del bosque.

“La deforestación hace que la Amazonia sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto anteriormente. Reseca la atmósfera y debilita la propia capacidad del bosque para generar lluvias”, expresó Nico Wunderling, científico del PIK y autor principal del estudio.

Esa situación tendría implicaciones profundas para América Latina y el sistema climático global. La Amazonia no solo almacena carbono y alberga una biodiversidad única y enorme: también genera hasta la mitad de su propia lluvia.

La pérdida de árboles interrumpe el reciclaje de humedad, seca la atmósfera y debilita la capacidad del bosque de sostenerse a sí mismo. Eso podría generar efectos en cascada: sequías más intensas, aumento de incendios y alteraciones en los patrones de lluvia en toda América del Sur.

La reducción de lluvias afectaría por ejemplo zonas agrícolas clave del sur de Brasil, o de la cuenca del Río de la Plata, poniendo en riesgo cultivos, energía hidroeléctrica y seguridad hídrica.

Países como Bolivia, Brasil, Colombia o Perú -altamente dependientes de estos sistemas- enfrentarían impactos económicos significativos, en la selva tropical y cuenca hidrográfica mayores del mundo, también conformada por Ecuador, Guyana, Surname, Venezuela y la Guayana Francesa.

El colapso del bosque tendría grandes efectos para millones de personas indígenas, muchos en aislamiento voluntario, y provocaría una pérdida masiva de biodiversidad.

A nivel global, se liberarán grandes cantidades de carbono, agravando aún más el cambio climático.

Johan Rockström, director del PIK y coautor del estudio, señaló que “hasta ahora, la selva amazónica ha desempeñado un papel fundamental en la estabilización del sistema terrestre como sumidero de carbono, regulador del ciclo del agua y hogar de la biodiversidad terrestre más rica del planeta.

Sin embargo, “la deforestación continua está socavando esta estabilidad y acercando al bosque a un punto de inflexión”, apuntó Rockström.

“Esto no solo sería devastador para la región, sino que podría tener consecuencias de gran alcance para todo el planeta”, agregó.

De los 8 470 209 kilómetros cuadrados de la Amazonia, en 1985 la selva cubría unos siete millones de kilómetros cuadrados, 82 % del área total de la ecorregión, según la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg).

La cuenca alberga 25 % de la biodiversidad terrestre. Contiene al menos 40 000 especies de plantas y miles de especies de animales, con más especies de peces que cualquier otro sistema fluvial.

Su papel en la generación de agua dulce (entre 16 y 20 % del total mundial) y en la absorción de dióxido de carbono (460 millones de toneladas de CO2 al año) es irremplazable.

En la Amazonia, repartida entre nueve naciones, viven unos 47 millones de personas, de las cuales 1,5 millones integran unos 400 pueblos indígenas.

Los científicos subrayan que detener la deforestación y restaurar la cubierta forestal podría reforzar sustancialmente la resiliencia de la Amazonia frente al calentamiento global, el cual resulta ya inevitable.

Los cambios sufridos por la Amazonia “no son inevitables. Detener la deforestación, junto con la restauración ecológica de los bosques degradados, y una rápida reducción de las emisiones (de gases de efecto invernadero que calientan el planeta), aún pueden mitigar los riesgos”, dijo finalmente Rockström.

A-E/HM

Fuente: https://ipsnoticias.net/2026/05/la-amazonia-esta-en-riesgo-de-convertirse-en-una-sabana-seca/