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La organización ecologista alerta de los efectos tóxicos sobre la fauna acuática del lago

Acció Ecologista Agró denuncia la entrada masiva de aguas residuales en el Parc Natural de L’Albufera

Fuentes: Rebelión [Imagen: fuente Agró]

Más de un año y medio después que sucediera la Dana, el 29 de octubre de 2024, que arrasó municipios y causó 230 víctimas mortales en el País Valenciano, las aguas residuales de municipios afectados como Catarroja (36.000 habitantes, Valencia) han afluido continuamente hacia el Parc Natural de L’Albufera, “contaminando gravemente el puerto y el canal que desagua al lago”, denunció Acció Ecologista Agró el 21 de abril; el puerto de Catarroja es una de las cuatro entradas fluviales a la laguna protegida.

A partir de los datos oficiales, la organización ecologista ha señalado concentraciones muy elevadas de sustancias y parámetros fisicoquímicos típicos de contaminación fecal e industrial; por ejemplo, fósforo total, compuestos nitrogenados o sólidos en suspensión, “con efectos tóxicos sobre la fauna acuática”; Agró subraya que los pescadores de la zona ya han alertado sobre la mortandad de peces.

Los municipios de Valencia, Alfafar, Sedaví, Massanassa, Catarroja, Albal, Beniparrell, Silla, Sollana, Sueca, Cullera, Albalat de la Ribera y Algemesí forman parte del Parc Natural de L’Albufera, que cuenta con una superficie de 21.120 hectáreas; declarada parque natural en 1986, L’Albufera cuenta con el reconocimiento de humedal de importancia internacional en el Convenio Ramsar; está integrada en la Red europea Natura 2000, es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

La entrada “masiva” de aguas residuales en el humedal protegido reviste especial gravedad también, afirma Agró, por el hecho de que la reconstrucción completa de las infraestructuras afectadas por la Dana se prolongará durante años.

Ante el deterioro ecológico de L’Albufera, Ecologistes en Acció, Per L’Horta, la Fundació Nova Cultura de l’Aigua, Xúquer Viu y Acció Ecologista Agró pidieron en febrero a la Convención Ramsar, relativa a los humedales de importancia internacional, que intervenga mediante una misión de asesoramiento para valorar el estado del humedal, analizar el modelo de gestión y establecer una secuencia de actuaciones a partir de criterios científicos y técnicos.

Acció Ecologista Agró señala que continúan los problemas más relevantes del parque natural mientras se suceden los anuncios oficiales; por ejemplo, el 24 de octubre de 2025 la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, presentó el Plan de actuaciones para la recuperación y mejora de la resiliencia de L’Albufera, con una inversión de 56,3 millones de euros; el mismo día, la Conselleria de Medio Ambiente afirmó que había invertido 100 millones de euros en un plan de choque para reducir, en el humedal protegido, los efectos de la Dana.

La catástrofe de octubre de 2024 “golpeó con fuerza L’Albufera, un ecosistema que ya estaba gravemente comprometido por la hipereutrofización de sus aguas y la contaminación acumulada en los sedimentos. Pese a que algunos indicadores han recuperado los niveles anteriores a la Dana con celeridad, otros no mejorarán en mucho tiempo si no se toman medidas decisivas que puedan revertir las tendencias de las pasadas décadas”, valoró Agró en un comunicado del 16 de marzo.

La organización ecologista subraya la importancia, para la recuperación de L’Albufera, de que se implementen las normas de gestión -exigidas en la legislación- para la protección de las áreas de la Red Natura 2000; y pide la aplicación efectiva de dos instrumentos básicos en la gestión del Parc Natural de L’Albufera; en concreto, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), que se halla actualmente en fase de revisión, y el Plan de Rector de Uso y Gestión (PRUG).

En este contexto, los colectivos ecologistas han rechazado también la declaración de L’Albufera como Reserva de la Biosfera de la UNESCO, impulsada por el Ayuntamiento de Valencia con el apoyo de la Generalitat; señalan que no resolverá los principales problemas de L’Albufera, un espacio que consideran actualmente desprotegido “a pesar de las previsiones legales existentes en todos los niveles de la Administración”.

Asimismo el 3 de febrero, con motivo del Día Mundial de los Humedales, Ecologistes en Acció recordó el “grave deterioro” del Parc Natural de L’Albufera desde hace décadas, por motivos como la contaminación crónica del agua; el colectivo destacó la calidad deficiente de las aguas de la laguna y las acequias, con elevados niveles de nutrientes y episodios periódicos de eutrofización; la falta de aportes suficientes de caudales limpios, y otros problemas como la presión urbanística y la pérdida de biodiversidad (reducción de las poblaciones de aves acuáticas, peces autóctonos y macrófitos).

Además de subrayar la gestión deficiente de las diferentes Administraciones, Ecologistes en Acció constata que los arrozales continúan sometidos a una “presión creciente”, sin que se produzca una transición hacia un modelo sostenible.

La Conselleria de Medio Ambiente informa que el cultivo del arroz comprende cerca de 13.000 hectáreas del parque natural (sobre un total de 21.120 hectáreas) y es el principal aprovechamiento económico de la zona; favorece, además, el desarrollo de una base trófica que contribuye al mantenimiento de una significativa comunidad de aves acuáticas.

Algunos informes oficiales han aportado datos sobre el estado actual de L’Albufera; así, el diagnóstico de 2025 realizado por la Generalitat en colaboración con la Universitat Politècnica de València constata -tras la medición de más de 728.000 puntos- un incremento de los sedimentos en el lago que ha llevado a la pérdida de 10 centímetros de profundidad en las últimas dos décadas (el fondo medio de la laguna ha aumentado un 12,8% respecto a los niveles de 2003); la tendencia se ha agudizado con las inundaciones de 2024.

Respecto al impacto de la Dana en la calidad del agua de L’Albufera, un estudio encabezado por científicos del Institut Cavanilles de la Universitat de València, publicado en la revista Environmental Research en febrero de 2026, explica cómo la riada arrastró grandes cantidades de agua provenientes de las ciudades, zonas industriales y agrícolas hacia el humedal protegido, lo que dio lugar a un aumento significativo en la concentración de contaminantes químicos -principalmente fármacos-, compuestos industriales y contaminantes orgánicos persistentes.

Entre los compuestos que suponían mayor gravedad, según la investigación, figuran sustancias como el ibuprofeno, el PFOS (sulfonato de Perfluorooctano) o algunos hidrocarburos “que superaron los niveles considerados seguros para los ecosistemas acuáticos”.

La Directiva europea Marco de Agua, de octubre de 2000, establece en el artículo 4 que los estados miembros tendrán que proteger, mejorar y regenerar todas las masas de agua superficial para que alcancen un buen estado; en el caso de las masas de agua artificiales y muy modificadas, como L’Albufera, esta protección y mejora tiene como fin lograr un buen potencial ecológico y estado químico de las aguas; el plazo fijado por la Directiva para llegar a este objetivo es un máximo de 15 años desde su entrada en vigor, en diciembre de 2000.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.