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Ilustrado por J. Kalvellido

Carta abierta a la madre de Carlos Javier Palomino

Fuentes: Rebelión

El viernes, querida señora, pensé en usted; mientras presentaba una novela en el Ateneo Republicano de Vallecas, pensaba en usted, en Carlos, allí su fotografía recordándonos el crimen, hablándonos a las claras de la impunidad, de la cuestión urgente de no seguir callaros, cómplices…  Conocí allí a una amiga de su hijo, madre también, profundamente […]

El viernes, querida señora, pensé en usted; mientras presentaba una novela en el Ateneo Republicano de Vallecas, pensaba en usted, en Carlos, allí su fotografía recordándonos el crimen, hablándonos a las claras de la impunidad, de la cuestión urgente de no seguir callaros, cómplices… 

Conocí allí a una amiga de su hijo, madre también, profundamente afectada por este asesinato y por lo que está pasando con nuestros jóvenes. Hablamos un rato, yo no sabía qué decir… ¿Qué podemos hacer? Romper el silencio, gritar que debe terminar la impunidad contra el fascismo en este país que lleva más de 30 años de democracia. Y parece mentira… Que hoy, como en la Transición tan supuestamente modélica, muera lo mejor de nosotros, que alguien decida acabar con una vida, arrancar la voz y el futuro a otro ser humano, que la bestia nazi siga campando a sus anchas sin el castigo, sin que se corte la cabeza a esta serpiente en España.

Me duele como ciudadana, como madre, como periodista. Me duele como periodista tantas mentiras, tanta… Que ni siquiera se publiquen las cartas que se envían a los medios, al que sea, cuando se llenan todos los días tantas páginas con tanta información inútil, que a nadie interesa, que nada aporta. Que quien alce la voz por responsabilidad aún tenga que pagar el precio del ninguneo… y otros…

Además, desde algunos medios de comunicación denominados de masas, se está culpabilizando a los jóvenes, se está equiparando a los antifascistas con los nazis, presentando una lectura de los hechos y de los jóvenes humillante, falsa cuando el primer deber deontológico de la profesión es la verdad.

La clase política, los medios de comunicación deben saber que cada vez se alejan más de los sentimientos y necesidades de los ciudadanos en su conjunto, de los jóvenes en particular, que ya no creen nada, que no se sienten respaldados, escuchados, valorados. Jóvenes que son nuestro futuro…

Los demócratas tenemos que estar frente al fascismo de una vez por todas, la derecha, la izquierda, todos.

Que la respuesta ante asesinatos como el de Carlos no sea contundente y clara, es suficiente para dar alas a los violentos, y todo es herencia del franquismo, aun no condenado con todo el peso de la ley, aún impunes los crímenes y aún posible la exhibición de símbolos nazis, símbolos de la dictadura como la bandera franquista. La apología del fascismo en España debe ser prohibida por ley y, a partir de ahí, toda la condena necesaria y justa, todo el castigo para quien se salga de las reglas de convivencia democrática.

Pasó en la Transición y pasa ahora, una segunda reedición, nuevas muertes, nuevos jóvenes antifascistas que quedan y seguirán quedando en el camino si no se reacciona ya.

Políticos, periodistas y ciudadanos demócratas, debemos unir las voces para no ser cómplices de esta situación.

Siento señora este crimen, siento su tremenda pérdida y me sumo a su dolor.

* Enriqueta de la Cruz es periodista y escritora, autora de: «Nada es lo que Parece», un análisis crítico del mundo actual y de: «El Testamento de la Liga Santa», sobre los engaños de la Transición.