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Homenaje a Octavi Pellisa (1935-1992) el pasado jueves en el Museu d'Història de Catalunya.

Contra el olvido. La actividad político cultural de Octavi Pellissa.

Fuentes: Soitu

Se dejaron ver intelectuales, artistas, activistas, personas del mundo del derecho y de la cultura, dirigentes y sindicalistas que lo conocieron.Homenaje a Octavi Pellisa (1935-1992) el pasado jueves en el Museu d’Història de Catalunya. Se dejaron ver intelectuales, artistas, activistas, personas del mundo del derecho y de la cultura, dirigentes y sindicalistas que lo conocieron. De esos que lo son de verdad aunque no salgan cada día en la televisión.

Presentación de sus diarios entre 1975 y 1992, encontrados en 2005 muchos años después de su muerte y cuando nadie contaba con que escribía. Josep Torrell los ha editado y les ha puesto título, «Apunts sobre la clandestinidat». Diarios de un militante comunista, de una antifascista comprometido en la lucha por la democracia y de una activista cultural. Todo tal como suena y a la vez.

Laura Tremosa, Josep Maria Fradera y Pere Porteballa rememoraron y dibujaron un perfil de su amigo, compañero militante y creador.

Desde la amistad.
Intentó Laura Tremosa una visión del amigo. Pero en una persona de la que había conocido tantas vertientes es difícil, en seguida surgía la política y el cine. Era una persona de grupo, que haciendo política hacía amigos, con mucha empatía y seductor, aunque muy cuidadoso con su intimidad. Recordó la primera vez que lo conoció, entre el 67 y el 68 a la vuelta del exilio alemán, una noche en Bocaccio. Tal como se lo presentó Castellet recordó al tal Octavi del que le había dado cuenta de su detención Comín cuando ella estaba en su facultad.

Tenía unas dotes de seductor y empatía al servicio de la cohesión del grupo, tanto como político como íntimo. Esto y su trabajo político incansable fueron fundamentales en el encierro de intelectuales en Montserrat, o en la Asamblea de Catalunya durante el franquismo y en el Centre de Treball i Documentació (CTD) posteriormente. Trabajo político y trabajo intelectual: traductor, guionista, pero sólo en cosas que le interesaban.

Desde la militancia. Un prólogo.
Josep Maria Fradera, prologuista del libro, recordó que Octavi Pellissa se autodefinía como hombre de un solo partido, el PSUC. Aunque a partir de un determinado momento no participara en su vida orgánica. Aún recuerda la definición de un antiguo compañero de militancia universitaria, el filósofo Antoni Domènech, era lo que los franceses llaman un «vrai», alguien autentico. En una militancia universitaria en la que se convirtió en los 50 en el primer militante del PSUC en la Universidad de Barcelona y por lo que fue detenido y acabó exiliado a Alemania. A su vuelta ingresó en la célula de intelectuales del partido, sí, el PSUC. Y desde allí participó en la Asamblea de Catalunya.

Más tarde, se fue alejando del PSUC aunque sin dejar su afiliación, discretamente, con unos porqués difíciles de responder porque él no lo hizo. Y trasladó su actividad política fundando el CTD con otros. Con Manuel Sacristán, amigos y de una admiración recíproca, aunque éste si se acabó separando totalmente del partido. Un CTD, que como decían sus estatutos nacía con el propósito de hacer cultura de izquierdas, marxista y de carácter emancipador.

Quizás un porqué de la separación de personajes como Sacristán y el mismo Pellissa, esté en que al ser el PCE y sobretodo el PSUC vigas de la lucha contra la dictadura se hundió su capacidad de tener un proyecto propio y de actualizarlo. Acompañando además un tacticismo en temas como la memoria de la lucha antifascista, que lo acabó hundiendo y a él lo distanció de su partido idealizado.

Desde el CTD inició una discusión de aquellos temas menospreciados por los partidos de la izquierda institucional: represión, feminismo, ecología o antimilitarismo. De hecho el centro de Gran de Gracia se convirtió en lugar de reunión para campañas que nacían y morían como le gustaba decir a Pellissa. Contra la OTAN o contra la primera guerra del Golfo en el invierno del 91 que gracias a su diplomacia y ponerse en un segundo plano consiguió la adhesión de muchos colectivos y partidos e incluso de la izquierda post-comunista. Hasta que le llegó la muerte.

Desde el cine y alguna cosa más.
Pere Portabella, empezó con una respuesta al alejamiento del PSUC, que correspondía al distanciamiento táctico de los partidos comunistas de nuestro entorno, con las personas más críticas en los 70, e incluso antes. A partir de un determinado momento dejaron de convocarlo. Portabella nunca militó en un partido comunista, pero reconoce a los comunistas que fueron la referencia antifranquista y que se llevaron la peor parte en esta lucha. En Pellissa destacaba su ironía, cercana al sarcasmo, que cuando peor estaba mejor le salía.

De sus colaboraciones en cine destacó dos. «Informe General» (1976) y «Pont de Varsòvia» (1989). En la primera se hizo una convocatoria desde la derecha antifranquista hasta todas las izquierdas. Después de darle muchas vueltas sobre como plantear la película, Octavi Pellissa llego a la conclusión de simplemente preguntarles a todos: «¿Cómo se pasa de una dictadura a un estado de derecho?

En la segunda fue una colaboración más libre, además de participar en el guión como en otras películas de Portabella, Carlos Santos. Muchos de los diálogos eran de Pellissa, con su sentido del humor. De hecho la película no gustó, influyó también el estilo del cine de Portabella, como ya le avisó Pellissa. De hecho hubo mucho rebote contra estos diálogos, incisivos, autocríticos y cómicos, en unos años 90 donde lo políticamente correcto a «nosotros los modernillos» hacía complicado aceptarlos.

También evoco su personalidad más intima o su carácter, ya que durante el rodaje del Pont en el Ebro, se dio cuenta como fue tejiendo grupos entre los diferentes «estratos de un rodaje», capaz además de politizar las conversaciones. O rememorando que durante la asamblea de intelectuales de Montserrat, donde Portabella hacía de moderador de los debates, le aparecío con un «no hay fideos», haciendo de todo ello un poco un «drama». De repente aquello fue corriendo no se sabe como y apareció en los medios extranjeros de tal forma que parecía que no había alimentos ni para los escolanets del monasterio. Mediaticamente, eso si, un éxito.

Un «muy amigo de sus amigos, noble generoso y sutil», precedió a la proyección del documental inédito «Bibici Story (1969)», de Carlos Durán, donde colaboró Pellissa y lo que ya entonces y después fueron grandes artistas e intelectuales de confiar en la ristra de personajes que salió al inicio del corto. Pura Escola de Barcelona.