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Una brigadista relata para Rebelión sus experiencias en los Territorios Ocupados

Crónicas desde Palestina

Fuentes: Rebelión

Crónica del 10 de agosto Hoy hemos empezado formalmente la brigada. Hemos estado haciendo un recorrido por la ciudad vieja de Jerusalén con uno de los compañeros (palestinos) de la contraparte que nos ha estado explicando la evolución de los barrios y los cambios poblacionales en el mismo. Hasta 1967 en la ciudad vieja de […]

Crónica del 10 de agosto
Hoy hemos empezado formalmente la brigada.
Hemos estado haciendo un recorrido por la ciudad vieja de Jerusalén con uno de los compañeros (palestinos) de la contraparte que nos ha estado explicando la evolución de los barrios y los cambios poblacionales en el mismo.
Hasta 1967 en la ciudad vieja de Jerusalén apenas vivían judíos. Sin embargo, el 11 de junio de 1967 los israelíes confiscaron las casas del barrio marroquí, alegando que iban a construir un espacio de uso público y expulsaron a sus, aproximadamente, 5.000 habitantes, montándoles en autobuses y llevándoles directamente a Jordania. Perdieron todo, sus casas, sus trabajos, su relaciones, su pasado. Posteriormente destruyeron todas las casas y en su lugar construyeron la explanada del muro de las lamentaciones. Pronto se comenzaron a construir casas. Siguieron arrebatando más casas a la población árabe autóctona, destruyeron la infraestructura antigua y construyeron nuevas calles y plazas.
La mayor parte del ejército israelí parece estar controlando el muro, ya que la extensión a cubrir es realmente grande (por el momento ya llevan construidos unos 250 km.). Y nos han comentado que Belen está ya totalmente rodeada por el muro y que ahora le toca a Jerusalén.
Hemos podido comprobar como tanto en el barrio cristiano como en el barrio árabe las casas ocupadas por colonos han ido aumentando en cantidad. Según nos cuentan las confiscaciones son por motivos de «seguridad», aunque en otras ocasiones el motivo es el desahucio de familias palestinas.
En la actualidad de los 33.000 habitantes de la ciudad vieja, 22.000 son palestinos árabes y 3.000 son árabes cristianos, sólo 7.000 son judios, pero desgraciadamente y con toda la fuerza de las armas y el poder del dinero de su lado ese número aumenta de día en día.
Por la tarde hemos visitado los alrededores de Jerusalén y el panorama no ha sido más alentador. El gobierno isaraelí, utilizando todo tipo de estratagemas confisca tierras palestinas.Y desgraciadamente casi el 70% de los alrededores de Jerusalén son ya colonias, es decir tierras robadas al pueblo palestino. Sirva como ejemplo la anécdota de un palestino que poseía cinco mil metros cuadrados de tierra y se la expropiaron para hacer la embajada de los EE.UU., sin más explicaciones. Al tiempo recibió una carta de Washington, notificándole que iban a instalarse en sus tierras por lo que le agradecían la «cesion» de sus tierras.
Hemos podido ver la cruda realidad del muro de cemento en toda su magnitud y diabólica grandeza. Atravesando pueblos, atravesando casas, como si nada allí hubiera, como si nada allí existiera. Separando familias, destrozando pueblos, incomunicando aldeas.
Crónica del 11 de agosto
Ayer estuvimos en uno de los campo de refugiados de Belen, Deisheh.
El campo de refugiados se fundó en 1948, cuando los israelies robaron el 78% de la tierra palestina, destruyendo la mayoría de sus pueblos. Consiguiendo con ello que, aproximadamente, el 68% de los palestinos se convirtieran en refugiados, muchos de ellos en su pripia patria. Lo que en un primer momento iba a ser una situacion provisional, se ha convertido en una situación permanente que dura ya 56 años.
El campo de refugiados de Deisheh tiene 1 km. cuadrado, y alberga a 11.000 personas, y el 60% tiene menos de 16 años. Viven una media de 6.3 personas en espacios de 9 m. cuadrados. Algunos datos nos pueden dar una idea de la insoportable realidad que el estado de Israel les ha obligado a vivir. Existe una sola clínica, con un solo médico para los 11.000 habitantes del campo, que visita una media de 250 pacientes diarios. Existen dos colegios de primaria con 2.700 alumos y alumnas y 24 profesoras. Lo que no consigue evitar el gobierno de Israel es que los refugiados estudien por su cuenta, salgan a Belén a continuar sus estudios y los acaben convirtiéndose en fontaneros, ingenieras, médicos o electricistas. Hasta el año 1976 no consiguieron tener agua corriente y en 1985 vallaron completamente el campo con alambradas de 8 metros, encerrando a sus habitantes que sólo podían salir y entrar por un angosto control militar.
Esta terrible situación nos puede hacer comprender que el campo de refugiados de Deisheh fuera el segundo en rebelarse al estallar la primera Intifada (1987). Durante los siete primeros años de Intifada tuvieron 13 mártirtes. Y en estos tres años y medio llevan ya 35, lo que nos puede dar una idea del empeoramiento de la situación a todos los niveles.
Hoy hemos estado con un grupo que trabaja en el campo de los derechos humanos y nos han llevado a conocer la realidad de los pueblos del oeste de Belén.
Son seis pueblos con una población total de 20.000 habitantes, que se encuentran en la zona más próxima a la green line (frontera que la ONU estableció como división entre el corrosivo estado de Israel y Palestina). Estos pueblos se encuentran en zona C, es decir, zona palestina que tras los acuerdos de Oslo quedaron bajo control del estado de Israel, quien ignora por completo las necesidades de la población, haciendo más difícil aún su vida diaria.
A pesar de no recibir prácticamente ninguna ayuda, ni apoyo, los habitantes de estos pueblos tienen que pagar los mismos impuestos que un ciudadano israelí mientras que su renta promedio es 10 veces menor. En estas localidades, como en la mayor parte de Cisjordania, el paro ronda el 55%, la poblacion sobrevive gracias a trabajos temporales que van consiguiendo, a los ahorros (que ya se van acabando) y sobre todo al concepto de solidaridad, tan arraigado en este pueblo, que les lleva a compartir con sus vecinas lo que tienen y a sentir cada problema como propio.
Uno de sus grandes problemas en la actual Palestina es el tema del agua. Los israelíes controlan todas las fuentes de agua y abren el grifo y lo cierran cuando quieren. Quizá cada dos días, cada tres… lo que contribuye a aumentar el numero de casos de patologías digestivas. Un dato relevante y llamativo respecto a este tema es que el 85% del agua palestina es consumida en las colonias judías (aprox. 400.000 colonos), mientras que a los palestinos y palestinas les reservan solo el 15% del agua (aprox. 3.300.000 en Cisjordania y 1.200.000 en Gaza) y aun precio tres veces mayor.
Uno de estos seis pueblos llamado Wadi Fukin (Valle Verde), es el primer y de
momento unico pueblo «reconquistado» al estado de Israel. Este pueblo, al estar cerca de la frontera fue destruido en 1956 y sus habitantes obligados a marcharse al campo de refugiados de Belén.
En los años 70, Sharon ideó un plan para acabar o aplacar la resistencia en Gaza, ya que en esos momentos era muy fuerte. El plan consistía en ir llevando a parte de la población de Gaza (principalmente a las personas más jóvenes) a los diferentes campos de refugiados de Cisjordania. Para ello necesitaba espacio en dichos campos, por lo que por primera vez dió la oportunidad a la gente del campo de refugiados de Belen procedentes de Wadi Fukin, a volver a su pueblo. La gente así lo hizo y poco a poco se ha ido construyendo un bonito pueblo de la nada. Cuando el gobierno de Israel se dió cuenta de cómo iba creciendo suspendió el «Plan».
Como dice el pueblo palestino, «tiempo al tiempo, quiza nosotros no lo veamos, pero al final la victoria será nuestra».