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Egipto

Cuando el papel se tiñe de revolución

Fuentes: En lucha

En lucha ha hablado con varias personas de Socialistas Revolucionarios/as (SR), organización revolucionaria egipcia, y de cómo su periódico ha ayudado a construir las movilizaciones. [TAMBÉ EN CATALÀ]

Hace poco más de dos años las masivas protestas y huelgas que recorrían Egipto forzaban la salida del odiado dictador Hosni Mubarak. Desde entonces, las personas que forman Socialistas Revolucionarios/as (SR) y su periódico, el Al-Ishtaraki -El Socialista-, se han convertido en una imagen habitual en las protestas y piquetes que recorren el país. Su cabecera roja y blanca es una señal pública de la creciente confianza de la izquierda revolucionaria en Egipto.

Mohamed Hosny, un miembro de su redacción, se sorprendió cuando los nuevos lectores empezaron a buscar el periódico en las manifestaciones: «una vez había un hombre que vino hacia nosotros y nos dijo: ‘os he estado buscando’. Pensé que quería devolvernos el periódico o algo parecido, pero fue todo lo contrario, ¡nos pidió siete copias más!». Según Hosny «esta persona era de lo más normal», y el precio que pagó por el periódico «es el precio de cuatro barras de pan», pero «estaba tan convencida por los argumentos que salían en el periódico que volvió para comprar más para sus compañeros».

Antes de la revolución las cosas eran muy diferentes: «Nos podrían haber arrestado en cualquier momento» afirma Mohammed, y relata: «De repente un silencio recorría las calles, seguido muchas veces de una ola de arrestos». El periódico, mensual, difícilmente llegaba más allá del público más comprometido, de las personas más activas. «Estábamos acostumbrados a imprimir unas 1.000 copias, pero sólo se vendían unos pocos cientos», explica Ashraf Omar, «había pocas actividades, y teníamos pocas oportunidades de vender el periódico abiertamente en las calles».

Revuelta

Sin embargo, millones de personas salieron a las calles durante la revuelta contra Mubarak en enero de 2011. En aquel momento, hubo intensos debates en la organización sobre el papel que debía tener el periódico. «Las discusiones sobre para qué nos servía el periódico durante las manifestaciones en la calle fueron fuertes» explica Mohammed, «entre otras cosas el nivel periodístico era muy bajo, muy poco profesional».

Pero de repente, a pesar de eso, el periódico se empezó a distribuir y leer de forma masiva. «Combinábamos artículos breves con titulares muy directos», explica Mohammed. Muchas personas en esos momentos se negaban a comprarlo porque el periódico agitaba contra los militares, pero después, «mucha gente nos felicitaba porque estuvimos contra los militares desde el primer día».

El periódico ayudó a que las personas que formaban parte de SR tuvieran una presencia visible y organizada en la Plaza Tahrir en el Cairo. Según Mohammed, «la gente venía hacia donde estábamos para conseguir ejemplares para distribuir». «Al principio muchos de los compañeros y compañeras no querían venderlo y trataban de escabullirse», afirma el activista egipcio, pero «después de unos días comprobaban que mucha gente venía a preguntarte qué era ese periódico y por qué lo vendíamos, y se animaron mucho».

Algo que diferenciaba a El Socialista de otro tipo de publicaciones era que se vendía y no se regalaba. El consejo militar que gobierna Egipto se había encargado de extender el rumor de que agentes extranjeros estaban financiando la revolución de forma encubierta. «Así, cuando la gente preguntaba por qué vendíamos el periódico podíamos responder tranquilamente: porque no tenemos ningún tipo de subvención. Era como una palabra mágica», afirma Mohammed.

El respeto que se había ganado el periódico entre las personas activistas revolucionarias se puso a prueba en diciembre de 2011. Los tribunales abrieron una investigación contra SR, acusándoles de conspirar para derrocar al gobierno. Mohammed recuerda el miedo y la alegría de las personas de SR cuando se encontraban en la plaza Tahrir para vender el periódico. «Fue una especie de desafío», dice, «y podríamos haber pagado un alto precio». «Poníamos la mesa en la plaza y empezábamos a gritar: ¡Sí, queremos derrocar al estado!». Y a pesar de las acusaciones en su contra, «decenas de personas se acercaban para comprar el periódico.»

El Socialista tiene una tirada pequeña si se compara con el número de personas que participaron en las batallas de la Revolución Egipcia. La tirada habitual es de entre 1.000 y 3.000 ejemplares. Pero el número de lectores del periódico es una pequeña parte de las decenas de miles de personas que lo siguen en las redes sociales. Por ejemplo, el twitter oficial de SR tiene más de 75.000 personas que lo siguen.

Los modestos éxitos de esta organización pueden parecer pequeños en comparación con las enormes tareas a las que se enfrenta la revolución en Egipto, pero a pesar de ello, el periódico ha jugado un papel fundamental en ganar adhesiones a las ideas socialistas revolucionarias en una nueva generación de activistas.

«Hemos creado una red de distribución más allá de las grandes protestas»

El impacto del periódico ha cambiado con los giros de la revolución. En la primavera de 2012 la revolución entró en una nueva fase y las manifestaciones empezaron a decrecer. «Al principio dependíamos de las grandes protestas para vender el periódico», explica Ashraf. A medida que estas fueron disminuyendo «sabíamos que necesitábamos construir redes de distribución del periódico en las universidades, en los centros de trabajo y en las ciudades más pequeñas».

En algunos casos el primer contacto con las nuevas capas de activistas se hacía a través de la venta del periódico. En otras ocasiones las personas que formaban parte de SR eran muy bien recibidas cuando llegaban con los periódicos, ya que muchas personas jóvenes conocían ya la publicación y estaban ansiosas por tener un número en sus manos. Mohammed cree que este contacto cara a cara es esencial para transformar a las personas que siguen pasivamente la publicación por internet en socialistas revolucionarias activas, ya que «hay una interacción directa y tangible con el lector». Para Mohammed vender el periódico te permite «tener un contacto físico con la gente y transformar la pasividad en actividad».

Para octubre, el periódico llegaba a nuevas áreas y la distribución del periódico ya no dependía de las grandes manifestaciones. «Distribuimos 1.000 copias del número 101, y del siguiente número hicimos 2.000 copias y vendimos entre el 90 y el 95%», afirma Asharaf. El contenido del periódico también ha evolucionado para enfrentarse a los retos de la revolución: «No es suficiente con informar sobre las huelgas», sino que también «debemos analizar y debatir cuáles son los próximos pasos a dar».

Ashraf da mucha importancia a tener un buen balance de diferentes temas en el periódico. «Lo primero es teoría», afirma, «no puedes tener un periódico sin teoría». Lo segundo «es el análisis», lo tercero «tener experiencias a nivel histórico para aprender del pasado», y lo cuarto «usar el periódico para agitar». A pesar de eso, los artículos agitativos «no deben solo referirse a cuestiones generales como ‘¡Huelga!’, ‘Luchemos’, etc.», sino que deben hablar de temas y tácticas concretas.

Fuente: http://www.enlucha.org/site/?q=node/18243

Artículo publicado en el Periódico En lucha / Diari En lluita,