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¿Cuántas mujeres?

Fuentes: Revista Pueblos

¿Quién está dispuesto a poner freno al terrorismo machista? ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas este año que dejamos atrás? El gobierno toma medidas. ¿Debemos boicotear, denunciar y manifestarnos en contra de cualquier televisión que emita programas en los que aparezcan mujeres haciendo de cotillas y de seres simples y/o artificiales? ¿Y por qué no boicotear […]

¿Quién está dispuesto a poner freno al terrorismo machista? ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas este año que dejamos atrás? El gobierno toma medidas. ¿Debemos boicotear, denunciar y manifestarnos en contra de cualquier televisión que emita programas en los que aparezcan mujeres haciendo de cotillas y de seres simples y/o artificiales? ¿Y por qué no boicotear también los programas en los que salen hombres que participan verbalmente de ese terrorismo?

¿Qué pasaría si de la misma manera que va a la cárcel un sacerdote musulmán por indicar cómo se debe pegar a las mujeres sin dejarles señal, fuese también a la cárcel un obispo católico por desautorizarlas, por negarles los derechos para divorciarse, abortar, sostener que deben dedicarse a cuidar del marido, y, etc, etc? ¿Por qué los voceros políticos de los terroristas son denunciados y perseguidos, y los voceros machistas del terrorismo machista tienen oportunidad de explayarse empezando por el parlamento, siguiendo por televisiones, emisoras de radio, centros públicos, entre otros de enseñanza, y demás, y ninguna institución democrática los denuncia ni los persigue? ¿Es una cuestión de educación o de intereses? ¿Ayudaría a las mujeres amenazadas el que los jueces no participasen de la mentalidad machista?

¿Sabe usted que, según el «Informe sobre el tráfico de mujeres y la prostitución en la Comunidad de Madrid» realizado por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, en España, año 1992, ha habido un 38,6% de hombres que han pagado por obtener sexo en algún momento de su vida?, hasta 4 veces más que algún país europeo de entre los que está hecho el estudio, que llega a la siguiente conclusión: «… la relación que se establece entre cliente-mujer prostituida está basada en el poder y la dominación; es una relación desigual, de sumisión y subordinación, jerarquizada, donde el hombre acude a una mujer en estado de vulnerabilidad.» «… la prostitución es la salida para que aquellos hombres que no son capaces de asimilar los cambios entre las relaciones de género (ahora en teoría igualitarias) mantengan su parcela de dominación oculta de lo público. Es el mantenimiento de actitudes regresivas y antifeministas.»

Si hubiese un ambiente en la calle, en las casas, en los centros educativos, de permisividad cero, ¿se frenaría el terrorismo machista? Los individuos que maltratan a las mujeres son una rémora del peor pasado. ¿Lo que viene a continuación cree usted que es un ejemplo de respeto a otro ser humano?: La Biblia: Antiguo Testamento. Números. Ley de los celos: «… si el marido le vienen celos de su mujer… el sacerdote echará en el agua ceniza del suelo del santuario,… , mientras el sacerdote tiene en la mano el agua amarga de la maldición y le tomará juramento a la mujer) en estos términos: «Si no se ha acostado contigo un extraño, si no te has manchado estando bajo la potestad de tu marido, que esta agua amarga de la maldición no te haga daño. Pero si has engañado a tu marido, estando bajo su potestad, si te has manchado acostándote con otro que no sea tu marido… entonces que el Señor te entregue a la maldición entre los tuyos, haciendo que se te aflojen los muslos y se te hinche el vientre; entre esta agua de maldición en tus entrañas para hincharte el vientre y aflojarte los muslos». «Esta es la ley de los celos, para cuando una mujer, bajo la potestad del marido, lo engaña y se mancha, o cuando a un hombre le vienen celos de su mujer…»

Del «Antiguo Testamento. Sapienciales. Trato con las mujeres», de aquí podrían sacar otros tantos párrafos con los que nos veríamos sorprendidos por la consideración tan sumamente machista hacia la mujer; pero en la Segunda Parte de Eclesiástico encontramos títulos como «La mujer malvada», y allí se hacen aseveraciones contra la mujer como esta: «ninguna maldad como la de la mujer». O bajo el título «La mujer buena» leemos: «Mujer hacendosa hace engordar al marido, y lo hará feliz toda su vida»; les invito a leer por ustedes mismos la «Exhortación» que le sigue. También podemos referirnos a la «Primera carta a los Corintios», en el apartado de título «El velo de las mujeres»: «Si una mujer no se cubre, que se rape la cabeza; y si es vergonzoso cortarse el pelo al rape, pues que se cubra. El varón no tiene que cubrirse la cabeza, siendo imagen de la gloria de Dios; mientras que la mujer es gloria del varón. Pues no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón. Y no fue creado el varón para la mujer, sino la mujer para el varón.» ¿Sabe lo que dice la «Primera carta de Pedro» bajo el título «Matrimonios»? cosas como ésta: «… vosotras, mujeres, someteos a vuestros maridos».

Esto está presente entre nosotros, no se ha denunciado y como sabemos por las manifestaciones de las autoridades eclesiásticas, siguen defendiéndolo. Aunque se pueden continuar leyendo en la Biblia tratamientos del mismo calibre hacia la mujer, también encontramos otros mensajes con los que se ha educado en España hasta hace no mucho, que vienen a decir lo mismo; léase el documento de 1958 de la Sección Femenina de la Falange Española y de las JONS que circula por Internet, en él, después de hablar de lo que debe hacer una mujer para que al llegar el marido a «su» casa se encuentre a gusto, se dice: «Prepárale su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. No le pidas explicaciones… Recuerda que es el amo de casa,… los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… es importante recordar tus obligaciones matrimoniales,… si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes.»

Una última aportación, y más próxima en el tiempo, una web vinculada a la emisora de radio de la Conferencia Episcopal, la emisora de los Obispos, como se dice, se ha visto implicada en la exposición de una serie de fotografías pornográficas de mujeres, con las que se pretendía vejar a las ministras del gobierno, y de paso a la mujer en general. ¿Tanto odian a las mujeres que las insultan de ese modo y en público? ¿No sentimos, los hombres uno a uno, repugnancia ante tales agravios a las mujeres? ¿Sabe usted cuántas mujeres han sido asesinadas éste año 2004? Ponga atención, pronto se dirá la cifra. ¿No son demasiado fríos los números? ¿Qué piensa usted de los que difunden las ideas expuestas más arriba? ¿Qué debemos hacer?

Aún falta para que acabe de hacerse realidad en todos los ámbitos de la vida la mayor revolución de los últimos años, el movimiento social que ha producido cambios más palpables en la sociedad: la revolución que ha impulsado y llevado a cabo la mujer. La mujer ha pasado de ser esclava del hombre a disponer, por lo menos legalmente, de los mismos derechos. Recuérdese que no podía tener nada a su nombre, ni cuenta en el banco ni casa, estaba mal visto que trabajase, se la echaba cuando se casaba, no podía comprar ni vender, y si tenía algún hijo sin haberse casado quedaba apartada de la sociedad, y su hijo no era reconocido socialmente, no tenían derecho a ir al colegio, ni a recibir ayuda alguna. Piénsese en que una mujer opinase, estudiase o decidiese separarse, vería su vida arruinada. Los derechos del macho eran los del régimen fascista.

¿Por qué hay que aguantar a estos energúmenos entonces? En estos días se ha completado la edición de La vida escrita por las mujeres, en editorial Lumen. Los cuatro títulos, «Lo mío es escribir», «Contando estrellas», «La pluma como espada», y «Por mi alma os digo», son cuatro tomos, verdaderos ejemplos, en los que se recogen textos escritos por mujeres, y a través de ellos se nos muestra su punto de vista sobre las condiciones con las que debieron enfrentarse, sus reflexiones con respecto a ello, sus opciones de vida a lo largo de la Historia, y su relación con la escritura. Encontramos autobiografías, cartas, poemas, novelas, escritos varios que nos acercan y nos hacen más humanos. Ahí comprobamos su relación con la literatura.

Rosa Regás dice «es que los hombres no nos ven» y eso me recuerda que no hace mucho se presentó el resultado de una prueba: fueron enviados, a unos profesores para que los puntuasen, una serie de trabajos firmados por hombres y los mismos trabajos firmados por mujeres. Resultado: los señores profesores puntuaban a las mujeres por debajo de los hombres. ¡Y eran los mismos trabajos! ¿Qué pasaba por sus cabezas? Es bueno leer estos libros para «ver» con más claridad a la mujer.

Además hay otro texto que debe merecer en estas fechas nuestra atención, su título: Con voz y voto. Las mujeres y la política en España. 1931-1945, su autora es Carmen Domingo, editado por Lumen. La Segunda República Española abrió las puertas a las mujeres, que entraron en la sociedad de los hombres cambiándola en buena medida. A lo largo del libro encontramos opiniones de mujeres de izquierdas y de mujeres de derechas. El contraste de los puntos de vista es tan fuerte y la autora lo ha hecho con tanto acierto, que por fortuna añade y mucho a nuestro conocimiento sobre la guerra en España. Pone ante nosotros una visión poco estudiada y menos conocida. Tratando de ser fiel a la realidad que se vivió, la autora detalla de modo muy preciso, con documentación esclarecedora (discursos de Victoria Kent, Irene Falcón, María Teresa León, Dolores Ibárruri, Pilar Primo de Rivera, Mercedes Formica,…) las diferentes posiciones de las mujeres que participaban en organizaciones sociales y políticas, y cómo las del lado vencedor impulsaron una política religiosa en busca de la «reeducación» fascista.

La influencia y el control de la iglesia sobre las mujeres, las persecuciones a las que eran sometidas en las cárceles, su nueva relación con los hombres, y la manera de relegarlas al último lugar de aquella sociedad. La distancia temporal elimina subjetividades y favorece la comprensión de los momentos históricos, como fue la República, en los que nació una promesa de igualdad para todas, y la posterior derrota de los derechos de todos los demócratas y los de todas las mujeres, demócratas o no. El título de uno de los últimos capítulos es suficientemente elocuente: «Represión y letargo de la conciencia femenina: Olvidar lo aprendido.» Pues aprendamos con estos libros y no olvidemos, es una buena ocasión para el año que empieza.

Títulos recomendados:
– Ana Caballé, La vida escrita por las mujeres, Editorial Lumen, Barcelona, 2004.
– Carmen Domingo, Con voz y voto. Las mujeres y la política en España (1931-1945), Editorial Lumen, Barcelona, 2004.