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Lengua y gobernabilidad en Galicia tras un año de gobierno de Feijóo

De lengua amenazada a hegemónica y amenazante

Fuentes: Diagonal

Con el telón de fondo de la educación formal reglada como campo de debate, el PP ha construido su escenario electoral sobre el eje lengua/identidad. La realidad sociolingüística de Galiza parece haber sido el afilado arma que desde la derecha política se ha empleado en el asalto al poder institucional de Núñez Feijoo. Una inversión […]

Con el telón de fondo de la educación formal reglada como campo de debate, el PP ha construido su escenario electoral sobre el eje lengua/identidad.

La realidad sociolingüística de Galiza parece haber sido el afilado arma que desde la derecha política se ha empleado en el asalto al poder institucional de Núñez Feijoo. Una inversión discursiva construida en base al miedo. Tratando la tímida discriminación positiva de un idioma como el eje de un totalitario peligro para el castellano y con el telón de la educación como fondo de debate, el PP construyó su escenario electoral sobre el eje lengua/identidad.

Por arte de la política mediática y de la creación de movimientos sociales desde arriba (como Galicia Bilingüe), la lengua amenazada, se hizo ver hegemónica y amenazante. Esta política lingüística ha conseguido lo que nadie había sido capaz de hacer. Aunar a partidarios de los dos polos mayoritarios del galego (el reintegracionista, que reclama la reintegración del galego en el tronco lusista y el «oficial», que entiende el galego como una singularidad lingüística) en un mismo barco: el de la defensa de un idioma que necesita no solo de iniciativa ciudadana, sino de políticas legislativas garantistas.

La redacción del borrador ha estado además, rodeada de innumerables zonas oscuras, como una encuesta previa de dudosa validez y nula coherencia procedimental. El propio Consello Consultivo de Galicia la sentenció como «contraria al ordenamiento jurídico».

La cultura en movimiento

En el marco social, la movilización popular ha sido masiva tras los dislates propuestos en materia legislativa. Miles de personas con diversa filiación ideológica se han posicionado en lo cotidiano, en centros de trabajo, de enseñanza, en el marco del debate de la calle, dibujando un mapa amplio y plural. Decenas de miles de galegas y galegos se han movilizado en defensa de su lengua en las tres históricas movilizaciones (y una huelga generalizada en la enseñanza) que han inundado las calles de Santiago de Compostela en los algo más de 12 meses de Gobierno del PP.

Expresiones masivas en el espacio público que le han recordado alto y claro al presidente de la Xunta el carácter inapropiable de una lengua y de una cultura en movimiento. Un papel central en las movilizaciones ha tenido la plataforma Queremos Galego. Vehiculizada principalmente por la Mesa pola Normalización Lingüística, espacio poblado especialmente por las múltiples familias del BNG -pero no sólo-, se hace necesario reconocer que Queremos Galego ha tenido el papel de actor principal tanto en el plano formal y organizativo de las movilizaciones, como en su expresión mediática. Finalmente en el plano de los movimientos sociales de base, la respuesta ha sido contundente y común. Desde espacios autónomos como centros sociales autogestionados o redes de movimientos se ha realizado un importante número de actividades y movilizaciones por el monolingüismo social del galego, como forma singular de defender el antagonismo sociocultural del país frente a modelos de cultura neoliberal. Estas acciones han cristalizado en diversas coordinaciones y plataformas que han recorrido desde el independentismo organizado hasta el nacionalismo clásico o al mundo libertario.

La minorización social del galego

(estadística y real) desde la Transición lleva a un análisis común a los movimientos populares: tratar de abrir espacios sociales monolingües en galego. Pero también, ha llevado a las coordinaciones de movimientos a exigir un marco legal que supere la desigualdad jurídica existente entre ambos idiomas y garantice la hegemonía social de nuestra lengua. Como reclaman las plataformas Galego, Sempre Máis o los colectivos agrupados en el Manifesto dos Tres Pontos, es necesario «un país socialmente monolingüe en el que se pueda escoger libremente el dominio y uso de otros idiomas, pero recusando el bilingüismo armónico por ser la farsa que permite, con apariencias democráticas, la sustitución del galego, a la vez que oculta un conflicto como el lingüístico en la retórica de las libertades individuales, cuando éste sólo puede tener soluciones sociales y colectivas».

Respuesta en las aulas

«Galicia es bilingüe y libre». Con esta singular frase, trató de sentenciar el PP de Galicia el intenso debate social tras la aprobación del ‘decretazo del plurilingüismo’. Incluso la Real Academia Galega se mostró profundamente beligerante y parece estar preparando un recurso contra la aplicación del mismo. En el este sentido, las comunidades educativas y normalizadoras se están organizando ante un esqueleto pedagógicamente cuestionado. Asimismo, gran parte de las organizaciones y colectivos estudiantiles o la Coordenadora de Equipas de Normalización, así como la mayoría sindical del ámbito no universitario, se han posicionado activamente en contra de la nueva legislación. Con su aprobación, miles de profesionales de la docencia han anunciado su negativa a cumplir las órdenes de la Consellería. La CIG (sindicato nacionalista, mayoritario en la educación) ha llamado a una suerte de insumisión desde las tarimas.

Mientras Galicia Bilingüe (movimiento social creado por la derecha) pide sanciones para las direcciones de centro que permitan debatir el decreto en los consejos escolares, respondiendo así a una iniciativa conjunta de los sindicatos CIG, CCOO, FETE-UGT y STEG, que llaman a los consejos escolares de los centros a adherirse a la campaña del Consello Escolar de Galicia que pide la cancelación de la aplicación del ‘decretazo’.

Hasta esta reforma educativa existía un consenso en la propia política representativa en base a esas disposiciones normalizadoras de mínimos. Lejos de corregir desigualdades históricas, de hacer visible la «lengua ocultada» o de que ésta sea el centro de gravedad de cualquier política educativa (como exigen las normativas anteriores y defienden incluso sentencias del propio Tribunal Constitucional) el decreto ahonda en el uso del poder para acabar con la diversidad cultural, en el ninguneo legislativo de una lengua como forma de difuminar una composición social viva, rica y plural.

Antón Gómez-Reino Varela, del CS Atreu (A Corunha)

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/De-lengua-amenazada-a-hegemonica-y.html