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Análisis y comunicado de Alternativa Comunista Libertaria del Líbano

Decimos no a Hezbollah como partido reaccionario, religioso, pro-Iraní; y no al proyecto de Bush, de Blair y de Chirac

Fuentes: Rebelión

Líbano se hunde otra vez en una guerra que no ve final. Los libaneses de Hezbollah, movimiento político religioso chiita, secuestran a dos soldados israelíes los que son traspasados el 12 de julio de 2006 tras las fronteras del sur de Líbano manteniendo secuestrados a unos ocho soldados israelíes. Israel puso en ejecución su plan […]

Líbano se hunde otra vez en una guerra que no ve final. Los libaneses de Hezbollah, movimiento político religioso chiita, secuestran a dos soldados israelíes los que son traspasados el 12 de julio de 2006 tras las fronteras del sur de Líbano manteniendo secuestrados a unos ocho soldados israelíes. Israel puso en ejecución su plan de ataque preparado bien por adelantado, igual como había ocurrido en 1982 cuando invadió al Líbano bajo pretexto del asesinato del embajador de Israel en Londres.

Pero esta vez el ataque del ejercito israelí, es de una escala sin igual: nunca antes visto en el Líbano. Puesto que son ataques aéreos y marítimos por todas partes en Líbano. Pero realmente en todos lados: el aeropuerto, los distritos de los suburbios meridionales de Beirut, bastión de Hezbollah, los caminos principales que unen las ciudades y las áreas del país, de los puertos, de los distritos residenciales, etc. El objetivo del ataque es paralizar el país totalmente y sembrar el miedo, que no podría ser realizado sin muertes civiles, contándose cerca de 180, en los ocho primeros días del lanzamiento de esta guerra. Todo indica que no estamos todavía ante el final del conflicto, puesto que los países occidentales contactan a los Estados Unidos para requerir de los israelíes (!) el permiso para la evacuación de sus ciudadanos (millares) cosa qué no ocurrió con tal rapidez, ni siquiera en la guerra civil de 1975…

Este ataque se debe considerar bajo una perspectiva más general: esta intervención, en nuestra opinión, se enmarca en el proyecto norteamericano sobre el Medio Oriente. George W. Bush desea crear una gran zona que sería favorable para él, incluyendo los países árabes e Israel, que podría poner fin a mediano plazo al conflicto del Oriente Medio. Irán y Siria se oponen a este proyecto, lo que es una buena cosa, por supuesto. Pero lo malo es que estos países que apoyan Hezbollah y que luchan contra el proyecto de Bush y del gobierno israelí son francamente reaccionarios en todos sus planes.

Además Hezbollah (partido de Dios!!) es un partido que, a pesar de todo lo que hizo para expulsar a Israel del sur del Líbano y a pesar del gran número de mártires entregados para cumplir su deber religioso, en un viaje directo hacia el Cielo, «el paraíso de la miel y las mujeres», no ha logrado satisfacer, desde hace muchos años, las expectativas del pueblo libanés. La obediencia a Irán del «partido de Dios» es clara y obstinadamente contraria a la libertad. Es simple: uno no puede vivir en los distritos de Hezbollah. En las aldeas en donde éste domina, se aconseja bajar el sonido de la música y no poner canciones para bailar la danza el vientre. Este partido de la resistencia y del sacrificio, el «partido del Dios» es ahora un partido insoportable: las mujeres desde pequeñas se ven obligadas a vestir de negro, prohibe la venta de alcohol, son cómplices indirectos de las intrigas de Siria (corrupción, dominio sirio en todas las instituciones libanesas, etc.).

Así Hezbollah ha creado contra sí mismo una fuerte reación popular. Por algunos meses, los grandes jefes políticos libaneses han buscado en el parlamento (a través de reuniones para el diálogo nacional) una solución a los problemas cruciales del país, dentro de los cuales se encuentran las armas de Hezbollah. Hezbollah rechaza de hecho entregar sus armas al ejército libanés y pretende constituirse así en un estado dentro del estado. Con gran arrogancia el jefe de Hezbollah, Hassan Nasralla, lanza amenazas violentas y medievales de cortar cabeza y brazos a quienes intentaran quitarles las armas. No obstante, no ha hecho nada contra Israel desde hace algunos años, salvo demandar la propiedad libanesa de los campos de Chebaa. Hezbollah es temido por su fanatismo pero también por su fama en ciertos sectores de la sociedad libanesa, debido a la política de los «mártires para la patria» que este promueve. Pero sin Siria e Irán (especialmente sin el financiamiento iraní) no habría Hezbollah

Desde el retiro humillante de Siria del Líbano, dos corrientes políticas grandes fueron constituidas: la del 14 de marzo (fecha de la manifestación inmensa que ocurrió luego del asesinato del ex-primer ministro Rafic Hariri), y la del 8 de marzo, favorable a los Sirios, quienes se han unido a la corriente cristiana del general Aoun luego que se hace merecedor de la presidencia de la república. La corriente del 14 de marzo constituye de hecho en nuestra opinión un movimiento relativamente «revolucionario», mientras que en el del 8 de marzo encontramos solamente corruptos bajo la supervisión siria y de los nostálgicos del pasado negro del Líbano. La actitud escandalosa es la del partido comunista libanés. Con cierto grupo de gente, nostálgicos en su mayoría del nasserismo árabe (nacional populismo), constituyó una tercera corriente sin pena ni gloria y de muy bajo perfil. Una escisión de ésta (Intifada de los comunistas), es muy cercana a Al Badi Al Chououii Al taharruri (alternativa comunista libertaria).

Así, de nuevo, la posición política que debe ser adoptada debe ser clara, más allá de la denuncia de los ataques israelíes. Decimos no a Hezbollah como partido reaccionario, religioso, pro-Iraní; y no al proyecto de Bush, de Blair y de Chirac, que considera que estos ataques desproporcionados (destrucción de Líbano para recuperar a los soldados) son una autodefensa legítima en nombre de Israel; no a la actitud del consejo de seguridad de la ONU, tímida y ambigua; no al gobierno incapaz libanés, débil, contradictorio que pierde su tiempo mendigando ayuda, contando las pérdidas, y mirando hacia las cortes internacionales.

Una gran reunión de una nueva izquierda, que comenzó a formarse con la corriente del 14 de marzo, puede solamente, en nuestra opinión, hacer avanzar las cosas. A la espera de esto, se hace necesario encontrar alimentos y especialmente medicamentos para cerca de un millón de libaneses que esta guerra ha desplazado. Por mientras, es necesaria mucha fuerza para intervenir a favor de un indispensable alto al fuego, que puede producirse solamente con la presión en contra de estas dos fuerzas beligerantes contra las cuales todo el mundo grita: no les queremos.