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Ecofilosofía y neurofilosofía: visiones concurrentes en la búsqueda de un socialismo de nuevo tipo

Fuentes:

Si bien es cierto que las derivaciones meta cognitivas del pensamiento complejo nos lleva a pensar en múltiples posibles vías de asociación signito-simbólica en torno al hecho político; la existencia de los paradigmas eco y neuro, recién comienzan a sonar en el multiverso del pensamiento contemporáneo. Tomando en cuento que todo lo que existe se […]

Si bien es cierto que las derivaciones meta cognitivas del pensamiento complejo nos lleva a pensar en múltiples posibles vías de asociación signito-simbólica en torno al hecho político; la existencia de los paradigmas eco y neuro, recién comienzan a sonar en el multiverso del pensamiento contemporáneo. Tomando en cuento que todo lo que existe se puede y debe relacionarse entre sí. Hoy les traigo el como lo neuro también es asociativo a lo eco y viceversa.

Sin embargo sería conveniente recordar ¿que entendemos por ecofilosofía y por neurofilosofía?:
«¿qué es la Ecofilosofía?
En primer lugar, no se trata de una suerte de fundamentalismo del tipo «ecología profunda», o con la característica de utilitarismo materialista de quienes de definen como «ecologistas», sean los Verdes, el Instituto de Ecología Política u otros afines, y finalmente, tampoco se relaciona directamente con las acciones -en general admirables-, de organizaciones como Green Peace o Codeff en Chile.
En realidad es casi todo lo contrario.
Se trata de intentar pensar cómo deberíamos pensar para llegar a vivir armónicamente entre nosotros y en relación al Planeta.
Se trata de -en palabras de Gregory Bateson-, dar «Pasos hacia una Ecología de la Mente», es decir, hacia la comprensión del modo en que nuestras ideas y juicios determinan la «realidad» en que vivimos, y afectan al Planeta.
Se trata de buscar perspectivas más amplias y horizontes más lejanos, que nos ayuden a repensar y repensarnos como especie, para encontrar algunas respuestas viables a la crisis en que nos tiene sumidos el Materialismo, y de la cual sólo es posible escapar si somos capaces de generar una alternativa válida y contrapuesta». (Tomado de la sección de ecofilosofía de la revista acción chilena

http://www.accionchilena.cl/Ecofilosofia/Default.htm)

La necesidad de buscar en el ambiente un correlato que se complemente armónicamente con la vida en sociedad es el espíritu fundante de la ecofilosofía; la cual, como la ecología, como la vida misma, se equilibra homeostáticamente y se autoorganiza sinérgicamente. Siempre y cuando los elementos que constituyen el ecosistema de ideas se encuentren en un rango de libertad tolerable por dicho sistema.

En relación a la neurofilosofía no encuentro en la red una definición; sin embargo por razones propias del texto en cuestión y con algunas citas de apoyo intentaremos armar una.

La neurofilosofía, representa la existencia de otro paradigma el cual puede ser visto desde la existencia y surgimiento del conocimiento a partir de los elementos informáticos o desde los sistemas neuronales. En tal sentido encontramos a las neurociencias, a los informáticos, a la gente que trabaja con inteligencia artificial e incluso hasta una dimensión de entes esotéricos que pretenden explicar el mundo espiritual desde una suerte de neuroteología. En consecuencia la neurofilosofía representa como la ecofilosofía toda una multiversidad de encuentros armónicos y disarmónicos que constituyen lo que llamamos vida.

(textso de apoyo: http://sindominio.net/~xabier/textos/epist_nat/epist_nat.html#SECTION000120000000000000000

http://www.claudiogutierrez.com/

Pero ¿como ir de la ecofilosofía a la neurofilosofía?

¿Son compatibles?

¿Pertenecen a las mismas coordenadas lógicas de conectividad filosóficas?

¿Es posible?
¿Es necesario?
¿Y en consecuencia, conducirá esto a la comprensión y posterior construcción del socialismo que deseamos?
Las respuestas no pueden ser ni serán nunca recetas mágicas, sin embargo trataré de aportar algunos elementos para la comprensión de esto.

• Lo eco y lo neuro pueden ser concurrentes y complementarios, si el ecosistema produce un grado de satisfacción que estimule la producción de dopamina a nivel del neurosistema colectivo, estaríamos hablando entonces de una integración eco-neuro, y si además esta relación se equilibra y se mantiene en el tiempo hablaríamos entonces de una relación ecológicamente estable, que sería capaz de autoorganizarse. Todo esto es solo una especulación. Pero quién sabe, tal vez no estemos lejos de comprobarlo empíricamente. Seguiremos en la búsqueda del socialismo que queremos.

• Si el ambiente externo se equilibra con el interno lo eco y lo neuro serían uno.

• De donde viene el pensamiento, de la estimulación con la naturaleza, o del ejercicio razonable, pues tal vez la respuesta sea ambas o ninguna.

• Pero sea lo que sea placer neuronal y satisfacción ecológica me suenan igual.